Por Oscar Fernández Herrera
Daft Punk fue un dúo francés formado por Thomas Bangalter y
Guy-Manuel de Homem-Christo en 1993. El grupo surgió en la escena electrónica
de París y alcanzó reconocimiento mundial con “Homework” en 1997, un álbum que
consolidó el house franco con un enfoque rítmico directo y una producción
pulida.
Mucho antes de Daft Punk, Europa ya contaba con una tradición
electrónica bastante sólida. Jean Michel Jarre impulsó desde los años setenta
una electrónica melódica y experimental que popularizó los sintetizadores a
gran escala. Cerrone y Space representaron el puente entre el disco y la
electrónica, con un sonido orientado a las pistas de baile que influyó en
generaciones posteriores.
Con relación a esto último, recuerdo muy bien “Magic Fly”,
de Space, gracias a las colecciones de música de mi papá, reproducidas décadas
antes de que conociera a Daft Punk en la universidad. En aquellos días, las
rolas de los franceses me sometieron sin que opusiera algo de fuerza. Me resultaron
tan palpitantes y enérgicas que nunca las solté.
Por otra parte, Kraftwerk, desde Alemania, estableció las
bases del techno y del electro con una estética minimalista y mecanizada que
Daft Punk reconoció como referencia central. Estos antecedentes definieron un
lenguaje sonoro y visual que el dúo galo reinterpretó y modernizó con gran
aceptación entre el público internacional.
A estos sorprendentes teutones los conocí mucho después
cuando, fustigado por “Digital Love”, llegué a “Computer Liebe”, del
clasiquísimo “Computerwelt”, de 1981.
Con “Discovery”, lanzado en 2001, Daft Punk integró melodía
pop, vocoders y referencias claras a la música disco y funk, lo que amplió su
impacto cultural. Los franceses defendieron su anonimato valiéndose de cascos
robóticos y priorizaron el concepto artístico sobre la figura personal, rasgo
que marcó su influencia en la música electrónica contemporánea.
Este álbum marcó la entrada del dúo en la escena pop
gracias a sampleos magistrales, melodías conmovedoras y una producción
impecable. Temas como “One More Time”, “Digital Love” y “Harder, Better,
Faster, Stronger” no solo marcaron una época, sino que también hicieron de “Discovery”
un álbum accesible y emocionalmente resonante, crucial para comprender la
música electrónica del siglo XXI.

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