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sábado, 31 de enero de 2026

International


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Saint Etienne es una banda británica de indie pop formada en Londres en 1990, con Sarah Cracknell, Bob Stanley y Pete Wiggs como miembros principales. El trío es conocido por su estilo único, que combina electrónica, house, música dance y elementos de la cultura pop británica, con influencias musicales que abarcan desde los años sesenta hasta la música de club. Saltaron a la fama con canciones como “Only Love Can Break Your Heart”, “Dive”, “Nothing Can Stop Us”, “Finisterre” y “He’s On The Phone”, y han sido elogiados por críticos como la BBC, The Guardian y AllMusic por su consistencia artística y su continua innovación.

 

Con “International”, su decimotercer álbum de estudio, el grupo se despide de los escenarios sin descuidar la música con guiños al anhelo, la nostalgia y el optimismo. Escucharlos es un paseo atestado de recuerdos acumulados por más de tres décadas. Producido por Tim Powell, este es un trabajo inspirador y agridulce al mismo tiempo, aunque su sonido general remite a sus composiciones más bailables y luminosas.

 

Saint Etienne se rodeó de colaboradores que no solo enriquecieron el sonido, sino que reforzaron la sensación de una celebración familiar. “International” funciona como un punto de encuentro entre viejos amigos, influencias históricas y nuevas energías, todo ensamblado con una naturalidad envidiable. Lejos de sonar a despedida solemne, el álbum se siente vital, elegante y seguro de sí mismo, como si el grupo supiera exactamente cuándo y cómo decir adiós.

 

“Glad”, el primer sencillo, coescrito y producido por Tom Rowlands, de The Chemical Brothers, es potente y enérgico: “Es una lotería / Pero solo hay un puñado de ganadores / Cada vez / Si pierdes cada oportunidad / Dios sabe por qué tu corazón se siente tan vacío / Todo el tiempo”. La guitarra es cortesía de Jez Williams, de Doves.

 

La sofisticación —otro sello tan característico de Saint Etienne— resulta en una fusión pop electrónica de gran altura, con piezas destacadas como “Dancing Heart”, “Save It for a Rainy Day”, “Brand New Me”, junto a Confidence Man, y “Sweet Melodies”, con Erol Alkan.

 

En “Take Me To The Pilot”, Paul Hartnoll, de Orbital, aporta su sabiduría y maestría con ritmos oscuros y embriagantes. Vince Clarke se une a “Two Lovers”, una inquietante y desgarradora exploración de una aventura clandestina condenada al fracaso.

 

“The Last Time” es tan enternecedora que en ella se percibe la magia que el grupo nos regaló durante tantos años. Sí, “International” es un discazo, un discazo maravillosamente pop.

Badfinger, una historia triste y trágica


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

En la historia de la música ha habido casos de injusticias que han resultado tristes y hasta trágicas. Nos referimos a los compositores que, gracias a su inspiración, han creado canciones populares y exitosas, pero que unos vividores se han aprovechado del vacío legal y de la inexperiencia e ilusión de estos artistas, engañándolos para resultar beneficiados, dejando a sus creadores olvidados y sin ningún patrocinio económico por su obra.

 

 

Ejemplos hay muchos, como los casos del colombiano Crescencio Salcedo, autor del “Año Viejo”, cuya composición siempre fue adjudicada y popularizada por el mexicano Tony Camargo. Salcedo jamás tuvo un beneficio económico por su canción. Otro caso es el de Dale Hawkins. Una tarde conoció a Susan Lewis, se prendió de ella de inmediato y el enamoramiento lo hizo escribir una canción que no tardó en ir a un estudio de grabación para dejar registro de su obra. El dueño del estudio resultó ser el padre de Susan y el muy ladrón exigió ser coautor, ya que su hija había inspirado la letra. Joven e inexperto, Hawkins accedió y por esta razón jamás vio un centavo de regalías, aunque la historia le hizo justicia porque dejó las bases para el swamp rock y un himno eterno que hoy en día seguimos disfrutando. Nos referimos a la inmortal “Susie Q”.

 

Otro caso es el que sufrió John Fogerty, el alma y cerebro de Creedence Clearwater Revival. Dice la leyenda que jugó la propiedad intelectual de sus canciones en un juego de cartas; perdió y durante muchos años ni siquiera podía tocar sus canciones en vivo, mucho menos recibía regalías. Demandó y, después de muchos años, en pleno 2025, pudo recuperar su obra.

 

Badfinger tiene una historia similar, pero creo que la de ellos es más trágica aun, pero comencemos desde el principio. Llamados inicialmente como The Yves, esta banda de Gales, fue descubierta por Mal Evans, que era parte del sequito de The Beatles, él los llevó a Apple Records, dejando muy buena impresión en el Cuarteto de Liverpool.

 

A pesar de la buena imagen que dieron ante The Beatles, los ahora llamados Badfinger, al principio fueron relegados. La apuesta y joya del sello discográfico era James Taylor; sin embargo, con mucho trabajo empezaron a ser considerados parte importante de Apple. Pete Ham era guitarrista y cantante, Tom Evans también cantaba y era el bajista, Mike Gibbines el baterista y, después de algunas modificaciones, el cuarteto quedó integrado por Joey Molland en la otra guitarra. Dejaron Gales y se mudaron a Londres. Su debut discográfico fue un sencillo escrito por Paul McCartney llamado “Come And Get It” que subió a las listas y es así como empezaron a ser conocidos en la escena británica; pero, a pesar de la bendición de los Beatles, ellos querían demostrar su valía y talento y fue así. En 1971 publicaron “No Dice”. Este elepé contenía una canción que estaba destinada a ser un hit: “Without You”, escrita por Pete Ham y Tom Evans. Se trataba de una gran balada, pero fue un éxito con la voz y arreglos de otro músico: Harry Nilson, quien la llevó a la cima de las listas.

 

 

Debido a la inexperiencia de la banda (eran muy jóvenes), no aprovecharon el éxito de la canción, no lo supieron canalizar a su beneficio. Por otra parte, Apple no los asesoró, ya estaba en caída libre y a punto de desaparecer; aun así, Badfinger estuvo muy activo dentro del círculo Beatle: tocaron en el soberbio “All Things Must Pass”, de George Harrison, también participaron en el “Imagine”, de John Lennon, y estuvieron presentes en el Madison Square Garden durante el concierto benéfico para Bangladesh.

 

Pese a estas buenas cosas, jamás tuvieron dinero. Llegaron a tal grado que ni para las cuerdas para sus instrumentos. Fue en estos momentos turbulentos que apareció Stan Polley, quien se ofreció a ser manager para ayudarlos a salir de la situación y hacerles ganar dinero. Ham y compañía aceptaron y firmaron con él, y lo primero que hizo Polley fue romper el lazo de la banda con Apple Records y llevarlos a Warner que les ofreció mucho dinero para estar con ellos. El contrato con Warner era de tres millones de dólares, lo cual al principio era muy motivador. La discográfica depositó el dinero total en una cuenta escrow (es decir, pone el dinero a la vista, para que la contraparte sepa que está a su disposición y que puede retirarlo mientras vaya cumpliendo las contraprestaciones).

 

Pero los problemas de Apple los siguieron a su nuevo sello: había dos discos de Badfinger en el mercado (el ultimo con Apple, “Ass”, y el debut con Warner) y por ningún lado recibió la distribución y publicidad adecuada. Para esto el manager prácticamente ya no estaba con ellos y argumentaba que estaba ausente porque buscaba presentaciones para la banda. Warner se dio cuenta y alertó al grupo de que el dinero que habían transferido a la cuenta bancaria había desaparecido, al igual que Stan Polley. Ni un rastro de él.

 

Sumidos en adiciones, distanciamiento entre ellos y la falta de dinero, la situación se volvió muy crítica.

 

La mañana del 24 de abril de 1975, al despertar, la esposa de Pete Ham no lo encontró en la cama. Creyó que estaría en la cocina desayunando. Lo buscó por toda la casa, pero ni un rastro de él. Salió al jardín y al fondo notó algo: encontró a Pete Ham, de 27 años, colgado de un árbol. Había junto al cadáver una nota bastante desgarradora: “Te amo Anne. Te amo Blair. No se puede amar y confiar en todo el mundo. Esto es lo mejor. Posdata: Stan Polley es un bastardo sin alma. Me lo voy a llevar conmigo”.

 

 

Este triste suceso fue el fin de la banda, Evans disolvió al grupo, pero unos años después trataron de regresar, todo fue inútil, la magia y la camaradería entre ellos había desaparecido, solo hubo problemas. Molland afirmaba y le discutía a Evans que debía recibir el crédito y regalías por “Without You”. Todas estas discusiones, deudas y litigios lo abrumaron y una mañana de 19 de noviembre de 1983, Tom Evans eligió el mismo método para quitarse la vida que Pete Ham. Sólo que no fue al aire libre ni dejó nota de suicidio. Su esposa lo encontró colgado en el baño de su casa. Tenía 36 años.

 

 

“Without You” volvió a las listas en 1994, cuando fue grabada por Mariah Carey con su fenomenal voz. Una semana antes de que la versión de la cantante llegara a las radios Nilsson murió, él fue responsable de la primera racha de éxito, lo que en una premiación Carey agradeció.  Después de esto, las viudas de los músicos entablaron un juicio. En la actualidad, “Withou you” genera unos trescientos mil dólares al año para los herederos de Pete Ham y Tom Evans, una vez solucionados los problemas legales. Ellos no llegaron jamás a cobrar ni un centavo por su creación.

 

 

Casi 40 años después, otra canción de Badfinger vuelve a sonar con fuerza: es el final del camino del gran Walter White (Bryan Cranston); todos estamos frente al televisor para presenciar el final de Breaking Bad. “Baby Blue”, con ese juego de palabras Blue que se traduce como triste y azul. Azul como la sustancia con la que el maestro de química tiene una relación obsesiva, que le dio todo el poder, identidad y su destrucción, y no es casualidad. Ninguna que Vincent Gillian, creador de la serie, haya utilizado el tema de Pete Ham, tras enamorarse y obsesionarse de una mujer llamada Dixie Armstrong, una canción que habla de amor, culpa y deseo, sentimientos que Walter White también profesó durante la serie. Gillian también dijo que la canción era perfecta para el final y que también era un pequeño tributo a la banda galesa. Ni por idea o algún sueño guajiro, Pete Ham creyó que su balada muchos años después cerraría una de las series, bueno la mejor serie de la historia de la televisión.

 

Para quienes se preguntan ¿qué sucedió con el manager Stan Polley? Pues tuvo una larga vida y también se tiene registro que siguió con su estilo de vida, estafando a gente e involucrado en el crimen, murió en 2009, tenía 87 años.

 

 

Este escrito tenía un par de años que deseaba realizarlo, por una situación u otra jamás lo pude cristalizarlo hasta hoy, que sirva para tres objetivos; 1. Conocer la historia y sobre todo la música de Badfinger, no en balde en su momento los llamaron los nuevos Beatles, 2. Que se conozca un poco de las injusticias y engaños que la industria les hace a los artistas y por último, y no menos importante, que este escrito sea un pequeño tributo de admiración a Badfinger.

 

 

sábado, 24 de enero de 2026

Discovery


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Daft Punk fue un dúo francés formado por Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo en 1993. El grupo surgió en la escena electrónica de París y alcanzó reconocimiento mundial con “Homework” en 1997, un álbum que consolidó el house franco con un enfoque rítmico directo y una producción pulida.

 

Mucho antes de Daft Punk, Europa ya contaba con una tradición electrónica bastante sólida. Jean Michel Jarre impulsó desde los años setenta una electrónica melódica y experimental que popularizó los sintetizadores a gran escala. Cerrone y Space representaron el puente entre el disco y la electrónica, con un sonido orientado a las pistas de baile que influyó en generaciones posteriores.

 

Con relación a esto último, recuerdo muy bien “Magic Fly”, de Space, gracias a las colecciones de música de mi papá, reproducidas décadas antes de que conociera a Daft Punk en la universidad. En aquellos días, las rolas de los franceses me sometieron sin que opusiera algo de fuerza. Me resultaron tan palpitantes y enérgicas que nunca las solté.

 

Por otra parte, Kraftwerk, desde Alemania, estableció las bases del techno y del electro con una estética minimalista y mecanizada que Daft Punk reconoció como referencia central. Estos antecedentes definieron un lenguaje sonoro y visual que el dúo galo reinterpretó y modernizó con gran aceptación entre el público internacional.

 

A estos sorprendentes teutones los conocí mucho después cuando, fustigado por “Digital Love”, llegué a “Computer Liebe”, del clasiquísimo “Computerwelt”, de 1981.

 

Con “Discovery”, lanzado en 2001, Daft Punk integró melodía pop, vocoders y referencias claras a la música disco y funk, lo que amplió su impacto cultural. Los franceses defendieron su anonimato valiéndose de cascos robóticos y priorizaron el concepto artístico sobre la figura personal, rasgo que marcó su influencia en la música electrónica contemporánea.

 

Este álbum marcó la entrada del dúo en la escena pop gracias a sampleos magistrales, melodías conmovedoras y una producción impecable. Temas como “One More Time”, “Digital Love” y “Harder, Better, Faster, Stronger” no solo marcaron una época, sino que también hicieron de “Discovery” un álbum accesible y emocionalmente resonante, crucial para comprender la música electrónica del siglo XXI.

 

 

Edgar Allan Poe


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

Observé la noche de frente, colmado de miedo y dudas, y soñé sueños que nadie se atrevió a soñar jamás”

 

 

El 19 de enero celebramos con mucha alegría el natalicio número 217 del gran escritor norteamericano Edgar Allan Poe.

Edgar Allan Poe fue un influyente escritor, conocido por sus cuentos de terror, y también es importante subrayar que destacó como pionero del relato policial y de la ciencia ficción. Nació un 19 de enero de 1809 en Boston, Massachusetts. Quedó huérfano a una edad temprana; John Allan, un hombre de negocios de Virginia, acogió al niño, sin embargo, nunca lo adoptó.

Tuvo una vida no muy fácil, diría que hasta trágica; sin embargo, eso no le impidió ser uno de los maestros universales del relato corto, entre los que destacan: El cuervo, La carta robada y El corazón delator. Además de ser un pionero y revolucionario en el género del terror, prácticamente inventó el terror gótico gracias a sus líneas poéticas y oscuras, todas ellas plagadas de atmósferas inquietantes y densas.

Murió un 7 de octubre de 1849; su fallecimiento, hoy en día, sigue siendo un misterio, sujeto a diversas teorías que van desde un asesinato hasta un colapso por su mala salud.

Lo que sí es cierto, y nadie lo puede poner en discusión, es el gran legado que dejó: su obra sigue siendo relevante e importante, un ícono de la literatura estadounidense y universal.

sábado, 17 de enero de 2026

Earthling

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

En los años noventa, David Bowie recuperó su relevancia artística tras un periodo irregular en los ochenta gracias a una reinvención consciente que lo devolvió a la vanguardia cultural, ya que asumió riesgos creativos, dialogó con la electrónica, el industrial y el arte contemporáneo, y rechazó la nostalgia fácil de sus éxitos pasados.

 

Obras como “Black Tie White Noise” y “Outside” mostraron a un artista atento a los sonidos urbanos y tecnológicos de la época, capaz de influir en nuevas generaciones sin intentar imitarlas, mientras su imagen pública pasó de icono pop a figura experimental respetada. Esta etapa consolidó a Bowie no solo como una estrella del pasado, sino como un creador dominante que entendió el cambio como motor central de su obra y reafirmó su legado como uno de los músicos más innovadores del siglo XX.

 

Después del experimental, oscuro y vanguardista “Outside”, el entusiasmo con relación a qué dirección seguiría el camaleón se encontraba en un altísimo punto. “Earthling”, lanzado en 1997, sorprendió a muchos, calló bocas y desobedeció las reglas una vez más con su energía y su producción imprudentemente detallada.

 

Se trató del primer disco del camaleón que pude comprar a tiempo, pues lo había descubierto con “Outside” un par de años antes, así que me encontraba en primera fila para comprarlo y disfrutarlo, y vaya que lo hice. Todo en él era desconocido, ajeno, incomparable… a pesar de que el público lo odio y amó por su superabundante drum and bass.

 

“Earthling” mostró a un Bowie que exploró con audacia la electrónica y el drum and bass sin perder su identidad rock, lo que dio lugar a uno de sus discos más experimentales de los noventa. Aunque no fue un éxito comercial masivo, la crítica valoró su energía, modernidad y capacidad para absorber las tendencias del momento, reafirmándolo como un artista en constante reinvención.

 

“Little Wonder”, con su fusión de ritmos electrónicos y rock, destacó como uno de los sencillos más exitosos del álbum. “Dead Man Walking”, un homenaje al rock clásico, combinó efectos electrónicos y técnicas de producción modernas, lo que permitió a Bowie reflexionar sobre el paso del tiempo. “Seven Years In Tibet”, inspirada en su interés por la cultura tibetana, incorporó loops, sintetizadores y elementos de música industrial, e incluso tuvo una versión china. Por su parte, “I'm Afraid Of Americans”, coescrita con Brian Eno y producida por Trent Rezno, consolidó su estatus como una crítica aguda de la cultura estadounidense y se convirtió en una obra emblemática de uno de los períodos más experimentales y electrónicos de Bowie.

 

Quizá no sea un clásico, pero “Earthling” es un trabajo que merece escucharse, apreciarse y coleccionarse con muchísimo entusiasmo.

 

Steve Cropper


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

Finales de 2025, y nos siguen llegando noticias tristes en el ámbito de la música, particularmente del soul. El pasado 03 de diciembre falleció uno de los grandes y finos guitarristas; nos referimos al gran Steve Cropper.

 

Steve Cropper no solo es inmortal por haber sido un gran guitarrista, también fue coautor de canciones como “Green Onions”, “In the Midnight Hour” y la enorme “(Sittin’ On) The Dock of the Bay”. Tocó para gente como Sam & Dave (legendario su riff en el clásico “Soul Man”) y Otis Redding, y fue miembro de lo que es posiblemente la primera banda interracial: Booker T. and the M.G.’s. ¿Solo eso? Bueno, también agreguemos que acompañó a los también legendarios Blues Brothers.

 

Conocí a Cropper o, mejor dicho, lo escuché por primera vez por culpa de mi papá. Entre su fonoteca tenía un disco de Booker T. and the M.G.’s, banda integrada por el tecladista Booker T. Jones, el bajista Donald “Duck” Dunn, el baterista Al Jackson y el mismo Cropper en el instrumento de las seis cuerdas. Ahí venían dos canciones que le encantaban a mi señor padre y a las que yo después les adquirí el gusto: un par de piezas instrumentales soberbias tituladas “Time Is Tight” y “Soul Limbo”.

 

Como era de esperarse, Steve Cropper fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1992 como miembro de Booker T. and the M.G.’s. Al día de hoy solo sobrevive Booker T.; Al Jackson falleció en 1975, Dunn en 2012 y, lamentablemente, en 2025 Steve Cropper también partió de este mundo.

 

El guitarrista tenía 84 años de edad cuando falleció. Que descanse en paz: ¡Play, Steve!

Tres sensibles fallecimientos en diciembre de 2025


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

Diciembre de 2025 nos llegó con todo en el sentido de despedir celebridades. En el último mes del año pasado se nos adelantaron Perry Bamonte, quien fuera guitarrista de la banda The Cure; la diva del cine francés Brigitte Bardot, y el gran comediante mexicano Eduardo Manzano.

 

Perry Bamonte. Nos dejó el 25 de diciembre. El músico británico, parte esencial de la icónica banda The Cure, murió durante las fiestas navideñas tras una breve enfermedad. Ingresó a la banda en 1990, sustituyendo a Roger O’Donnell, aunque ya estaba ligado a la agrupación liderada por Robert Smith desde 1984, siendo técnico de guitarras. Su trabajo en teclados y guitarra se puede apreciar en álbumes fundamentales como Wish, Wild Mood Swings, Bloodflowers y el homónimo The Cure. Aunque salió de la banda en 2005, tuvo un retorno en 2022. Si bien no tenía antecedentes de algún padecimiento, al día de hoy no se sabe con certeza cuál fue la enfermedad que aquejó al músico y causó su sensible fallecimiento.

 

Brigitte Bardot. La gran diva del cine francés dejó este mundo el pasado 28 de diciembre en Saint-Tropez, a causa de cáncer. El mito erótico por excelencia del cine mundial, pero calificar a Bardot solamente de esa manera sería minimizarla. Fue una gran actriz, que pudo ser aún mejor, pero el poco interés en aprender el idioma inglés provocó que no conquistara Hollywood de forma más contundente. Aun así, lo logró. Ese desinterés por el inglés lo compensó con su pasión por la defensa de los animales: fue una gran activista y gran parte de su fortuna pasó a ese rubro. También destacó en la moda y en el canto. Cabe recordar que ella fue quien grabó primero la grandiosa “Je t’aime… moi non plus”, en 1967, compuesta por el genio Serge Gainsbourg, quien fuera su amante. En una ocasión, la diva le pidió que le compusiera la mejor canción de amor y él le regaló ese tremendo himno, que, a petición de ella, para evitar un escándalo con su entonces esposo, el playboy Gunter Sachs, fue guardado durante muchos años, hasta que en 1987 permitió su publicación con la condición de que las regalías fueran destinadas a fundaciones para el auxilio y defensa de los animales. Pero también fue una mujer polémica: tenía un fuerte rechazo hacia los migrantes y la religión musulmana, era partidaria de la ultraderecha y no era nada empática con el movimiento #MeToo. Con su muerte se marca el final de una era del cine francés, admirada y recordada tanto por su legado artístico como por su defensa de los animales.

 

Eduardo Manzano. El 05 de diciembre amanecimos con la noticia de la muerte de Eduardo Manzano, la otra mitad de los geniales y grandiosos Polivoces. El youtuber Chumel Torres dijo: “Dios quería reír y por eso lo mandó llamar”, y a lo mejor no está tan errado en su comentario. El oriundo de la CDMX fue uno de los grandes cómicos e imitadores que ha tenido el espectáculo mexicano. Junto con Enrique Cuenca formó una dupla de ensueño: unos monstruos de la imitación y de la comicidad. Los Polivoces, junto con Mauricio Kleiff (su guionista de cabecera, aunque también colaboraron con Roberto Gómez Bolaños), hicieron historia con su show televisivo y en el cine nacional, creando grandes y entrañables personajes. Eduardo Manzano personificó a Wash and Wear, Agallón Mafafas, Doña Paz, pero sobre todo a Gordolfo Gelatino, la parodia del galán italiano Rodolfo Valentino, pasada por el filtro mexicano: engreído, narcisista y galán. Pero el personaje no funcionaba solo, hacía falta algo más; por eso eran unos genios Los Polivoces. Enrique Cuenca personificó a la mamá de Gordolfo, la entrañable Doña Naborita (“¡Hijazo de mi vidaza!”). En el punto más alto de sus carreras, el dúo decidió tomar caminos diferentes; jamás volvieron Los Polivoces. Manzano fue conocido por las últimas generaciones gracias a su personaje de Don Arnoldo en el sitcom Una familia de diez. En los últimos años tuvo problemas de salud que lo vencieron en 2025, pero su presencia sigue vigente gracias al trabajo que realizó, tanto en solitario como en dupla. Dejó una gran variedad de personajes que permanecerán en la memoria televisiva del país.

International

  Por Oscar Fernández Herrera       Saint Etienne es una banda británica de indie pop formada en Londres en 1990, con Sarah Cracknel...