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sábado, 28 de marzo de 2026

Controversy


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

En la primavera y el verano de 1981, Prince comenzó a grabar “Controversy”. Su obra anterior, “Dirty Mind”, fue duramente criticada por el público y la prensa debido a sus insinuaciones sexuales e imágenes ambiguas. Esta presión influyó directamente en la temática del disco. Durante el proceso de grabación, Prince intentó ampliar su visión artística al incorporar reflexiones sobre religión, política, raza e identidad sexual. Por lo tanto, la grabación de “Controversy” coincidió con un período de transición en su carrera artística, ya que tuvo que responder a la polémica y abordar las tensiones socioculturales de principios de la década de los ochenta.

 

Antes, Prince actuó como telonero de los Rolling Stones, una presentación que tuvo un impacto decisivo, pues fue abucheado dos veces y obligado a abandonar el escenario, en un ambiente hostil debido a su estética provocadora y su estilo musical, que fusionaba el funk con insinuaciones sexuales explícitas. Este incidente caló hondo la aversión del público hacia su música, pero también lo impulsó a reafirmar su identidad artística; de hecho, esta experiencia influyó en el tono rebelde pero introspectivo que adoptó en “Controversy”.

 

Las grabaciones del disco arrancaron en distintas fechas. “Do Me Baby”, original de Andre Cymone, se trabajó inicialmente en 1978, y “Let’s Work” se ensayó y grabó en julio de 1979 con el título de “Let’s Rock”, como parte de las sesiones de “The Rebels”, un álbum con el que Prince quería calmar las tensiones con Andre y Dez Dickerson, quienes buscaban más protagonismo. Durante este tiempo, se grabaron “Too Long”, “Disco Away”, “Thrill You Or Kill You”, “If I Love You Tonight” y “Hard To Get”, entre otras. Sin embargo, Warner Bros. se negó a lanzar estas canciones, aunque algunas de ellas se regrabaron para ser comercializadas posteriormente.

 

“Controversy” es, básicamente, una reelaboración de las ideas que emergieron en “Dirty Mind”, de 1980, en un formato más amigable. Pese a las malas reacciones que causó en un principio, resultó indudable que éste buscaba acercarse a un público mayoritariamente blanco. De él se desprendieron los sencillos “Controversy”, “Let’s Work” y “Do Me, Baby”, aunque sólo el primero logró colarse a las listas de popularidad. “Sexuality” recibió un lanzamiento limitado en Alemania, Australia y Japón, sin mayores resultados.

 

El relato político de “Controversy” sirvió para presentar a Prince como un artista con mayor conciencia social, opuesto al erotismo que protagonizaba sus primeros álbumes. “Annie Christian”, un personaje ficticio que el geniecillo púrpura creó para representar a Satanás y sus malas acciones (“Annie Christian”/”Anticristo”), y “Ronnie, Talk To Russia” son temas con una gran carga social y política.

 

Quizá no sea una obra maestra, pero este disco acercó a su creador al estrellato internacional, pues allanó el camino para la grabación del majestuoso “1999”.

 

 

Aún Estoy Aquí


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

“Ainda estou aquí”, su título en portugués, es una película brasileña del año pasado que se alzó como la ganadora a mejor película extranjera en la premiación de los Oscars del mismo año, del director Walter Salles, aquel que nos ha dejado películas como “Dark Water” (2005) y “Diarios de Motocicleta” (2004).

 

Desde el año pasado le traía un buen de ganas de verla, hasta que apenas se me hizo, ya que mi hermano me la regaló por haber sido mi cumpleaños.

 

Al inicio de la década de los 60, Brasil estaba gobernado por João Goulart, quien tenía tendencias izquierdistas y generó reformas que tuvieron impacto en la nación. Esto provocó el descontento de las altas esferas y, a través de Humberto de Alencar Castelo Branco, el 31 de marzo de 1964 y con el apoyo de los Estados Unidos, inició una dictadura. Posteriormente, Artur da Costa asumió el poder hasta 1969, ya que enfrentó problemas de salud, y entonces llegó a la presidencia Emílio Garrastazu Médici, quien continuó con la dictadura y además inició uno de los periodos más oscuros de Brasil. Es en este periodo que se desarrolla la película “Aún estoy aquí”.

 

No sé si la expresión “no vamos a hacer spoilers” sea aplicable para este escrito, ya que la película está basada en hechos reales. Es la historia de la familia Paiva, quienes, tras el arresto del padre de familia, Rubens Paiva, a causa de su oposición ante la dictadura y sospechas de apoyo a grupos contrarios al gobierno desde su rol como congresista e ingeniero, dejó atrás a sus hijos y a su esposa Eunice para, tiempo después, ser reportado como desaparecido. Y aquí empieza un viaje emocional intenso por parte de Eunice, la esposa de Rubens, quien debe lidiar con el dolor de la desaparición de su esposo, cuidar a sus hijos y buscar la verdad y la justicia.

 

Es durante el mandato del militar Emílio Garrastazu Médici que se da la desaparición de Paiva, que por cierto, en pleno 2026, aún se desconoce su paradero y sigue impune su desaparición y asesinato. Por eso la película es muy fuerte emocionalmente. Aunque se centra en un solo caso, la verdad es que se vuelve la voz de centenares que sufrieron la represión de gobiernos latinoamericanos que dominaron durante los 60 y 70, especialmente durante el terrorífico “Plan Cóndor” y, en nuestro país, la llamada “Guerra Sucia” (México fue un caso especial: aunque la CIA sí tuvo participación en la represión de estos movimientos sociales, nunca fue parte del Plan Cóndor), donde miles de disidentes y opositores a estos gobiernos sufrieron detenciones fuera de la ley, torturas, desapariciones forzadas y asesinatos que, en su gran mayoría, siguen sin esclarecerse.

 

La música no podía fallar, muy acorde al tiempo en que se desarrolla esta producción cinematográfica. Durante ella podemos escuchar a Tim Maia, Tom Zé, Gal Costa, Roberto Carlos y, obviamente, no podía faltar la presencia del gran Caetano Veloso.

 

Vean “Aún estoy aquí”, una gran película que, aunque aborda un tema muy fuerte y sensible, es importante que conozcamos esta parte de la historia de nuestros países, ya que es parte de los cimientos que sustentan la democracia que actualmente gozamos.

 

Desgraciadamente, salvo la emblemática “Rojo Amanecer”, en México no tenemos muchas películas sobre estos temas, salvo documentales y programas producidos por la UNAM y el IPN. Ojalá esto se pudiera cambiar y tengamos más producciones con este tipo de temas, ya que, repito, son parte de nuestra historia como nación y merecemos conocerlos.

Brasil vs Francia en México 1986


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

En este 2026, como bien se sabe, es año mundialista. México es coanfitrión de la justa futbolera y, pues, esto ocasionó hace algunos días recordar un partido de hace 40 años, celebrado en el mítico estadio Jalisco, en la ciudad de Guadalajara: eran cuartos de final, Brasil y Francia se enfrentaban.

 

Seré sincero: el recuerdo es vago; sin embargo, hay momentos que se me quedaron grabados y nunca los olvidé. Era un lunes 21 de junio, y aunque no fui ni he sido un gran fan del futbol, hay partidos que uno no puede perderse; según eso pensaba, hasta que la vida laboral, al momento de ingresar a ella, se encargó de restregarme en la cara que me olvidara de ese tipo de distracciones.

 

Pero en 1986 tenía yo nueve años y no tenía ningún impedimento más allá de la tarea o algún quehacer en la casa. Esa tarde en particular estaba libre y me dispuse a ver ese partido que levantó una gran expectativa. Creo que unos días antes, junto a mi padre, veíamos el programa “Los Protagonistas”, en donde el Sr. José Ramón Fernández y los analistas comentaban que era un auténtico duelo de titanes y que no podíamos perdernos la actuación del gran Sócrates y de Michel Platini, estrellas de las selecciones de Brasil y Francia, respectivamente.

 

En esos tiempos ancestrales, el mundo no estaba tan comunicado ni globalizado. En nuestro país no se transmitían las ligas europeas; lo único que se podía ver eran los resúmenes que daban programas como Deportv o Acción, y solamente les dedicaban unos cinco minutos. Gracias a estos mini resúmenes ya había oído y visto a esos grandes jugadores franceses: Michel Platini, Alain Giresse y Jean Tigana. Y de Brasil, no importa el año ni la tecnología, todo mundo sabe de lo que es capaz el “Scratch du Oro”. Además, a Brasil, desde 1970, se le ha tenido un cariño especial en México, donde se coronaron junto al gran Pelé; prácticamente, la selección sudamericana era la local.

 

Brasil fue el primero en anotar, al minuto 17; pero antes de acabar la primera parte del cotejo, Michel Platini se encargaría de empatar el marcador. El segundo tiempo se iría en ceros; nadie pudo anotar. Sin embargo, el gran Zico tuvo la oportunidad de oro: le marcaron un penal a favor, él mismo se encargó de ejecutarlo y, horror, lo falló; el portero francés lo desvió. Por esto se prolongó el partido y se jugaron tiempos extra, en los cuales no se hicieron daño, y vinieron los fatídicos penales.

 

El primer penal jamás se me ha olvidado: empezó Brasil y lo ejecutó el gran Sócrates. Todo el estadio Jalisco, expectante. “El Mago” se dirigió al área penal, acomodó el esférico y se dispuso a cobrarlo, y pasó lo impensable: el también llamado “El Doctor” (Sócrates tenía un doctorado en medicina) falló el penal. Su rostro se tornó triste y decepcionado. No recuerdo con exactitud cómo se dio la tanda, pero sí me acuerdo de que Zico tuvo la oportunidad de resarcir su penal errado del segundo tiempo en la serie y no la falló. Un poco después, se disponía a tirar su penal Platini y el crack francés lo falló: literalmente lo voló; pegó un “cañonazo”, pero por encima del larguero. El Bleu se llevó las manos a la cabeza.

 

El último penal para Francia era el definitivo. Me acuerdo que el narrador casi gritaba que, con ese penal, Francia podía pasar a la siguiente ronda, y para ejecutarlo se acercó el español/francés Luis Fernández. Convirtió el penal de la clasificación y desató una corrida, con el rostro tan desencajado por la emoción, que hizo recordar la escena de cuatro años antes con el italiano Marco Tardelli, campeón mundial en España. Fernández se fundió en un abrazo interminable con Platini. Francia mató al “jogo bonito” de Brasil.

 

Un partido muy emocionante, pero lo que nunca se me ha olvidado es la imagen de esos dos cracks que fallaron sus penales.

sábado, 21 de marzo de 2026

Bedtime Stories / The Untold Chapter


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Madonna es una de las figuras más importantes de la música pop contemporánea. Desde su ascenso a la fama internacional en la década de los ochenta con álbumes como “Like A Virgin”, “True Blue” y “Like A Prayer”, ha logrado un enorme éxito comercial y cultural y se ha consolidado como una de las artistas más influyentes. A lo largo de su carrera ha superado constantemente sus propios límites mediante la innovación estética y musical, además de la exploración de temas sociales y culturales que generan debate público, rasgos que la distinguen dentro del ámbito artístico. Por ello, muchos la consideran una figura clave en la historia de la música pop mundial y una influencia directa para numerosos artistas posteriores.

 

Como complemento del su exitosísimo “Bedtime Stories”, de 1994, Madonna lanzó “Bedtime Stories / The Untold Chapter”, un EP fiel al espíritu del sonido R&B del disco original y que presenta una colección de remezclas y descartes. Quizá emocione más a los fanáticos más acérrimos, pero no puede ignorarse su gran aporte histórico, pues documenta el proceso de grabación de unos de sus discos más aclamados.

 

Si bien medios como Hot Press lo catalogaron como “interesante, pero difícilmente esencial”, hay temas bastante interesantes como “Love Won’t Wait”, compuesta por Shep Pettibone y que juega con el sonido pop/R&B que Madonna exploraba en esa época, y “Freedom”, con un mensaje claro de autoafirmación, muy alineado con la narrativa post – “Erotica”.

 

Destacan también las remezclas de “Survival”, “Human Nature” y “Secret”. No, no se trata de un imprescindible, pero sí se trata del testimonio de cómo Madonna gestó uno de sus álbumes más interesantes y aclamados por el público y la crítica en general.

Bicho


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Caetano Veloso es uno de los músicos más influyentes de Brasil: intérprete, compositor y pensador cultural que fue figura central del movimiento Tropicália a finales de los años sesenta. Su obra fusiona bossa nova, rock, samba y música experimental, con letras poéticas y conscientes sobre política, identidad y cultura brasilera. A lo largo de décadas ha lanzado álbumes icónicos y se ha consolidado como una voz clave de la música latinoamericana. Fue el primer gran artista brasileño que conocí cuando estudiaba la universidad.

 

Después de pasar una temporada un Lagos, Nigeria, donde participó en el Segundo Festival Mundial de las Artes y las Culturas Negras y Africanas, un encuentro internacional que celebró las artes y las culturas africanas, Caetano lanzó “Bicho”, un álbum que incorporó ritmos africanos, funk, disco y música popular brasileña.

 

Comercializado en 1977 por la discográfica Philips, el disco mostró una increíble fascinación de Veloso por sus raíces afrobrasileñas y por la música africana contemporánea. Su energía se describió como generosa y contagiosa. Pese a su dinamismo, recibió críticas porque “Bicho” representó una supuesta “alienación” política, pues el público esperaba a un artista más reaccionario frente a la dictadura militar.

 

Con los años, y gracias a temazos como “Odara”, “Tigresa”, “Um Índio”, “Two Naira Fifty Kobo”, “O Leãozinho” y “Gente”, el álbum fue revalorado como un trabajo que convirtió la celebración, el cuerpo y el ritmo en una forma de expresión cultural y política.

 

En lo personal, son tres canciones las que brillan como auténticos clásicos de la música popular brasileña: “Odara”, palabra que Caetano tomó del yoruba para encomiar el goce carnal; “Two Naira Fifty Kobo”, cuya letra alude al dinero y reproduce ritmos africanos como el jùjú; y “O Leãozinho”, una preciosa balada dedicada al bajista Dadi Carvalho.

 

Otra pista destacadísima es “A Grande Borboleta”, que describe a una gran mariposa que lleva la luna en un ala y el sol en la otra.

 

Con una portada minimalista, “Bicho” es, sin lugar a dudas, uno de los mejores discos del maestro Caetano Veloso. Imperecedero, majestuoso y alegre.

Flux


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Mientras se encuentran en una pausa indefinida, Alison Goldfrapp ha lanzado “Flux”, su segundo disco de estudio, un trabajo estético y coherente, con una producción elegante. Con mezclas de synth - pop etéreo y ambient electrónico, este álbum representa, sin lugar a dudas, una obra de “propiedad creativa y narrativa personal”.

 

Pese a sus bondades, “Flux” demuestra menos fuerza que lo hecho por el dúo Goldfrapp, pues se extraña la autoridad sonora de “Seventh Tree” y “Tales Of Us”. Sí, hay que reconocer que es bueno, pero menos innovador y memorable que los mejores trabajos de su carrera.

 

Sus texturas electrónicas meticulosamente elaboradas han recibido elogios de medios como Pitchfork, mientras que publicaciones como The Independent han enfatizado sus cualidades introspectivas pero coherentes, que giran en torno a temas de transformación e identidad.

 

Con todo, algunos críticos lo han tachado como su álbum menos impresionante. En general, “Flux” es una obra elegante y muy personal que consolida su expresión artística independiente, pero no alcanza el impacto creativo de su período de mayor esplendor.

 

“Reverberotic”, “Play It (Shine Like a Nova Star)” y “Cinnamon Light” son temazos. Súper recomendables.

La Revolución de Emiliano Zapata


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

Queridos lectores, pues continuando con bandas mexicanas que son parte de la historia del rock producido aquí en México, hoy platicaremos de una agrupación oriunda de Guadalajara, Jalisco, que fue un verdadero revuelo porque tuvo un inusitado éxito fuera de las fronteras de nuestro país; nos referimos a La Revolución de Emiliano Zapata.

 

La Revolución de Emiliano Zapata tiene sus orígenes en Guadalajara, Jalisco, y se conformó con Óscar Rojas, Carlos Valle, Francisco Martínez Ornelas, Antonio Cruz y Javier Martín del Campo, todo esto a finales de los 60.

 

La banda acudió a un concurso en la radio local y resultaron ganadores, lo que les proporcionó un contrato discográfico con Polydor. Para esto se trasladaron al entonces Distrito Federal, donde grabaron su primer sencillo, “Nasty Sex”, que rápidamente se popularizó y llegó a lo más alto de las listas; esto ocasionó que Polydor les grabara un disco que, de manera muy sorpresiva, resultó muy exitoso e incluso tuvo una excelente acogida en Europa. Llegaron a ser tan populares que fueron invitados al Festival de Rock y Ruedas de Avándaro en 1971, y los muy mamoncitos se negaron a ir, porque según ellos la paga no era justificable para una banda como ellos; supongo que se arrepintieron después los muy tontos, porque Avándaro es un hito dentro de la historia de México, no solo artística, sino social, cultural y hasta política.

 

Su disco, en sus primeras tres ediciones, pero sobre todo la primera, es considerado un santo grial dentro del rock mexicano. La razón es muy sencilla: los elepés están enumerados con una estampilla en la portada; la primera edición va del número 01 al 5000, la segunda del 5001 hasta el 10 000 y la última edición en ser enumerada continúa donde se quedó la anterior y culmina en el número 15 000. Esto ha ocasionado que sean objetos muy buscados. Después de la tercera edición no se enumeró ningún acetato.

 

La canción insignia de la agrupación y la que provocó el éxito tanto nacional como mundial fue “Nasty Sex”. El segundo sencillo del disco “Ciudad Perdida” no tuvo tanto éxito, e inclusive pienso que es mejor canción que la primera.

 

En 1972 participaron en la película “La verdadera vocación de Magdalena”, con la cantante y actriz Angélica María como protagonista, con un argumento que a grandes rasgos contaba que Magdalena quiere ser estrella musical y está dispuesta a todo con tal de lograrlo. La banda aportó música para la película y aparece en ella.

 

Pero también, como a todos los grupos de la época, los alcanzó la censura, la represión y la moralina del gobierno, y la inevitable decadencia llegó. Al contrario de varios de sus colegas, la banda continuó tratando de tener nuevos éxitos que no llegaron en el rock, sino en la balada romántica que dominó la escena nacional en los setenta.

 

Ignoro qué haya sido de la agrupación. En los 90, el sello Discos Manicomio lanzó una remasterización del disco original, pero le cambió la portada y posteriormente realizó una regrabación de sus viejos éxitos, ahora con el nombre de “La Revo”.

 

No es un disco que recomiende, no es de mi total agrado, pero debo confesar que su portada siempre me ha gustado y el nombre de la banda me parece sensacional; pero, aun así, vale la pena para conocer la historia del rock hecho en nuestro país y saber el contexto de una época convulsa en México.

Controversy

  Por Oscar Fernández Herrera       En la primavera y el verano de 1981, Prince comenzó a grabar “Controversy”. Su obra anterior, “D...