Por Oscar Fernández Herrera
Madonna es una de las figuras más importantes de la música
pop contemporánea. Desde su ascenso a la fama internacional en la década de los
ochenta con álbumes como “Like A Virgin”, “True Blue” y “Like A Prayer”, ha logrado
un enorme éxito comercial y cultural y se ha consolidado como una de las artistas
más influyentes. A lo largo de su carrera ha superado constantemente sus
propios límites mediante la innovación estética y musical, además de la
exploración de temas sociales y culturales que generan debate público, rasgos
que la distinguen dentro del ámbito artístico. Por ello, muchos la consideran
una figura clave en la historia de la música pop mundial y una influencia
directa para numerosos artistas posteriores.
Como complemento del su exitosísimo “Bedtime Stories”, de
1994, Madonna lanzó “Bedtime Stories / The Untold Chapter”, un EP fiel al
espíritu del sonido R&B del disco original y que presenta una colección de
remezclas y descartes. Quizá emocione más a los fanáticos más acérrimos, pero
no puede ignorarse su gran aporte histórico, pues documenta el proceso de
grabación de unos de sus discos más aclamados.
Si bien medios como Hot Press lo catalogaron como “interesante,
pero difícilmente esencial”, hay temas bastante interesantes como “Love Won’t
Wait”, compuesta por Shep Pettibone y que juega con el sonido pop/R&B que
Madonna exploraba en esa época, y “Freedom”, con un mensaje claro de
autoafirmación, muy alineado con la narrativa post – “Erotica”.
Destacan también las remezclas de “Survival”, “Human
Nature” y “Secret”. No, no se trata de un imprescindible, pero sí se trata del
testimonio de cómo Madonna gestó uno de sus álbumes más interesantes y
aclamados por el público y la crítica en general.





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