Por Edgar Fernández Herrera
En la historia de la música ha habido casos
de injusticias que han resultado tristes y hasta trágicas. Nos referimos a los
compositores que, gracias a su inspiración, han creado canciones populares y
exitosas, pero que unos vividores se han aprovechado del vacío legal y de la
inexperiencia e ilusión de estos artistas, engañándolos para resultar
beneficiados, dejando a sus creadores olvidados y sin ningún patrocinio
económico por su obra.
Ejemplos hay muchos, como los casos del
colombiano Crescencio Salcedo, autor del “Año Viejo”, cuya composición siempre
fue adjudicada y popularizada por el mexicano Tony Camargo. Salcedo jamás tuvo
un beneficio económico por su canción. Otro caso es el de Dale Hawkins. Una
tarde conoció a Susan Lewis, se prendió de ella de inmediato y el enamoramiento
lo hizo escribir una canción que no tardó en ir a un estudio de grabación para
dejar registro de su obra. El dueño del estudio resultó ser el padre de Susan y
el muy ladrón exigió ser coautor, ya que su hija había inspirado la letra. Joven
e inexperto, Hawkins accedió y por esta razón jamás vio un centavo de regalías,
aunque la historia le hizo justicia porque dejó las bases para el swamp rock y
un himno eterno que hoy en día seguimos disfrutando. Nos referimos a la
inmortal “Susie Q”.
Otro caso es el que sufrió John Fogerty, el
alma y cerebro de Creedence Clearwater Revival. Dice la leyenda que jugó la
propiedad intelectual de sus canciones en un juego de cartas; perdió y durante
muchos años ni siquiera podía tocar sus canciones en vivo, mucho menos recibía
regalías. Demandó y, después de muchos años, en pleno 2025, pudo recuperar su
obra.
Badfinger tiene una historia similar, pero
creo que la de ellos es más trágica aun, pero comencemos desde el principio.
Llamados inicialmente como The Yves, esta banda de Gales, fue descubierta por
Mal Evans, que era parte del sequito de The Beatles, él los llevó a Apple Records,
dejando muy buena impresión en el Cuarteto de Liverpool.
A pesar de la buena imagen que dieron ante
The Beatles, los ahora llamados Badfinger, al principio fueron relegados. La
apuesta y joya del sello discográfico era James Taylor; sin embargo, con mucho
trabajo empezaron a ser considerados parte importante de Apple. Pete Ham era
guitarrista y cantante, Tom Evans también cantaba y era el bajista, Mike
Gibbines el baterista y, después de algunas modificaciones, el cuarteto quedó
integrado por Joey Molland en la otra guitarra. Dejaron Gales y se mudaron a
Londres. Su debut discográfico fue un sencillo escrito por Paul McCartney
llamado “Come And Get It” que subió a las listas y es así como empezaron a ser
conocidos en la escena británica; pero, a pesar de la bendición de los Beatles,
ellos querían demostrar su valía y talento y fue así. En 1971 publicaron “No
Dice”. Este elepé contenía una canción que estaba destinada a ser un hit:
“Without You”, escrita por Pete Ham y Tom Evans. Se trataba de una gran balada,
pero fue un éxito con la voz y arreglos de otro músico: Harry Nilson, quien la
llevó a la cima de las listas.
Debido a la inexperiencia de la banda (eran
muy jóvenes), no aprovecharon el éxito de la canción, no lo supieron canalizar
a su beneficio. Por otra parte, Apple no los asesoró, ya estaba en caída libre
y a punto de desaparecer; aun así, Badfinger estuvo muy activo dentro del
círculo Beatle: tocaron en el soberbio “All Things Must Pass”, de George Harrison,
también participaron en el “Imagine”, de John Lennon, y estuvieron presentes en
el Madison Square Garden durante el concierto benéfico para Bangladesh.
Pese a estas buenas cosas, jamás tuvieron
dinero. Llegaron a tal grado que ni para las cuerdas para sus instrumentos. Fue
en estos momentos turbulentos que apareció Stan Polley, quien se ofreció a ser
manager para ayudarlos a salir de la situación y hacerles ganar dinero. Ham y
compañía aceptaron y firmaron con él, y lo primero que hizo Polley fue romper
el lazo de la banda con Apple Records y llevarlos a Warner que les ofreció
mucho dinero para estar con ellos. El contrato con Warner era de tres millones
de dólares, lo cual al principio era muy motivador. La discográfica depositó el
dinero total en una cuenta escrow (es decir, pone el dinero a la vista, para
que la contraparte sepa que está a su disposición y que puede retirarlo
mientras vaya cumpliendo las contraprestaciones).
Pero los problemas de Apple los siguieron a
su nuevo sello: había dos discos de Badfinger en el mercado (el ultimo con
Apple, “Ass”, y el debut con Warner) y por ningún lado recibió la distribución
y publicidad adecuada. Para esto el manager prácticamente ya no estaba con
ellos y argumentaba que estaba ausente porque buscaba presentaciones para la
banda. Warner se dio cuenta y alertó al grupo de que el dinero que habían
transferido a la cuenta bancaria había desaparecido, al igual que Stan Polley. Ni
un rastro de él.
Sumidos en adiciones, distanciamiento entre
ellos y la falta de dinero, la situación se volvió muy crítica.
La mañana del 24 de abril de 1975, al
despertar, la esposa de Pete Ham no lo encontró en la cama. Creyó que estaría
en la cocina desayunando. Lo buscó por toda la casa, pero ni un rastro de él.
Salió al jardín y al fondo notó algo: encontró a Pete Ham, de 27 años, colgado
de un árbol. Había junto al cadáver una nota bastante desgarradora: “Te amo
Anne. Te amo Blair. No se puede amar y confiar en todo el mundo. Esto es lo
mejor. Posdata: Stan Polley es un bastardo sin alma. Me lo voy a llevar conmigo”.
Este triste suceso fue el fin de la banda,
Evans disolvió al grupo, pero unos años después trataron de regresar, todo fue
inútil, la magia y la camaradería entre ellos había desaparecido, solo hubo
problemas. Molland afirmaba y le discutía a Evans que debía recibir el crédito
y regalías por “Without You”. Todas estas discusiones, deudas y litigios lo
abrumaron y una mañana de 19 de noviembre de 1983, Tom Evans eligió el mismo
método para quitarse la vida que Pete Ham. Sólo que no fue al aire libre ni dejó
nota de suicidio. Su esposa lo encontró colgado en el baño de su casa. Tenía 36
años.
“Without You” volvió a las listas en 1994,
cuando fue grabada por Mariah Carey con su fenomenal voz. Una semana antes de
que la versión de la cantante llegara a las radios Nilsson murió, él fue responsable
de la primera racha de éxito, lo que en una premiación Carey agradeció. Después de esto, las viudas de los músicos entablaron
un juicio. En la actualidad, “Withou you” genera unos trescientos mil dólares
al año para los herederos de Pete Ham y Tom Evans, una vez solucionados los
problemas legales. Ellos no llegaron jamás a cobrar ni un centavo por su
creación.
Casi 40 años después, otra canción de
Badfinger vuelve a sonar con fuerza: es el final del camino del gran Walter
White (Bryan Cranston); todos estamos frente al televisor para presenciar el
final de Breaking Bad. “Baby Blue”, con ese juego de palabras Blue que se
traduce como triste y azul. Azul como la sustancia con la que el maestro de
química tiene una relación obsesiva, que le dio todo el poder, identidad y su
destrucción, y no es casualidad. Ninguna que Vincent Gillian, creador de la
serie, haya utilizado el tema de Pete Ham, tras enamorarse y obsesionarse de
una mujer llamada Dixie Armstrong, una canción que habla de amor, culpa y
deseo, sentimientos que Walter White también profesó durante la serie. Gillian
también dijo que la canción era perfecta para el final y que también era un
pequeño tributo a la banda galesa. Ni por idea o algún sueño guajiro, Pete Ham
creyó que su balada muchos años después cerraría una de las series, bueno la
mejor serie de la historia de la televisión.
Para quienes se preguntan ¿qué sucedió con el
manager Stan Polley? Pues tuvo una larga vida y también se tiene registro que siguió
con su estilo de vida, estafando a gente e involucrado en el crimen, murió en
2009, tenía 87 años.
Este escrito tenía un par de años que deseaba
realizarlo, por una situación u otra jamás lo pude cristalizarlo hasta hoy, que
sirva para tres objetivos; 1. Conocer la historia y sobre todo la música de
Badfinger, no en balde en su momento los llamaron los nuevos Beatles, 2. Que se
conozca un poco de las injusticias y engaños que la industria les hace a los
artistas y por último, y no menos importante, que este escrito sea un pequeño
tributo de admiración a Badfinger.