Por Oscar Fernández Herrera
Por Edgar Fernández Herrera
Hablar de muertes muy prematuras en el mundo
del rock implica remitirse casi obligatoriamente al célebre Club de los 27,
integrado por aquellos artistas que se nos adelantaron a la mítica edad de 27
años. Robert Johnson, un músico de blues muy influyente en el género y en el
rock, fue uno de los primeros artistas cuya muerte se asoció con esta trágica
coincidencia: falleció en 1938.
Sin embargo, ha habido casos de muertes
prematuras que no ocurrieron precisamente a los 27 años. Músicos que realmente
murieron muy jóvenes y cuya partida nos privó de conocer hasta dónde habría
llegado su arte. Hoy, en estas festividades próximas del Día de Muertos,
platicaremos sobre algunos personajes que se nos adelantaron al más allá, cuyas
edades al morir oscilaban entre los 20 y los 30 años.
Toño De la Villa
Su nombre real era Juan Antonio Verdes
Sánchez y nació en París, Francia, el 22 de febrero de 1940. Fue la voz
principal de Los Locos del Ritmo, una agrupación pionera del rock and roll en
México. De su voz podemos escuchar algunos de los primeros himnos del rock
mexicano: la bella balada "Tus Ojos" y el gran rockanrolazo "Yo
no Soy Un Rebelde", piezas compuestas, respectivamente, por Rafael Acosta
y Jesús González, integrantes de la banda.
De la Villa tenía 22 años cuando le
diagnosticaron cáncer de garganta, enfermedad que acabó con su vida el 5 de
mayo de 1962. Su legado dejó una huella imborrable en la historia del rock
mexicano.
Alan Wilson
Alan Christie Wilson, mejor conocido como
Alan "Blind Owl" Wilson, nació el 4 de julio de 1943 en
Massachusetts. Fue uno de los grandes guitarristas y, desgraciadamente, uno de
los más ignorados por las masas, que prefieren a Clapton o Page. Wilson era un
maestro de las seis cuerdas, con un feeling insuperable para interpretar blues
y boogie. Además, fue fundador de esa gran banda llamada Canned Heat, una
agrupación extraordinaria que dio cátedra en dos festivales legendarios: el
Monterey Pop Festival, en 1967, y Woodstock, en 1969.
Desgraciadamente, el 3 de septiembre de 1970,
el "Búho Ciego" fue encontrado muerto detrás de la casa de su
compañero Bob Hite. Según la autopsia, la causa de su muerte fue una
intoxicación por barbitúricos, aunque también se ha planteado la posibilidad de
un suicidio. Tenía 27 años y, por increíble que parezca, su nombre suele quedar
fuera de algunas listas dedicadas al mítico Club.
Buddy Holly
Siempre he escuchado que, en 1964, con la
llegada de The Beatles a Estados Unidos, nadie podía competir con ellos. Estoy
en desacuerdo: si el texano Buddy Holly hubiera vivido hasta esos años, habría
podido competir tranquilamente con el cuarteto inglés.
Holly era un genio, un artista adelantado a
su tiempo, un compositor excepcional que también exploró nuevas posibilidades
musicales hasta su muerte. Charles Hardin Holley nació en Lubbock, Texas, el 7
de septiembre de 1936. Fue uno de los pioneros del rock and roll que componían sus
propios temas y, además, participaban en su producción. Un verdadero genio que
nos dejó joyas como "Maybe Baby", "Peggy Sue" y "Words
of Love".
Es considerado una de las fuerzas creativas
más influyentes del rock and roll primigenio. Su música fue decisiva para
artistas y agrupaciones como The Beatles, Bob Dylan, Bruce Springsteen, The
Rolling Stones, Weezer y un largo etcétera.
Tenía 22 años cuando, en febrero de 1959,
sufrió un terrible accidente aéreo. La avioneta en la que viajaba se estrelló
debido a las condiciones climáticas y a errores en la operación del vuelo.
Ian Curtis
Ian Kevin Curtis fue el líder y el alma de
una de las grandes bandas de la historia de la música: la mítica y de culto Joy
Division.
Nació el 15 de julio de 1956 en una sombría
Manchester. Fue portavoz de una generación harta de los ideales hippies,
golpeada por el desempleo y las escasas oportunidades. Ese contexto alimentó la
rabia y el descontento de los jóvenes, y el punk emergió como una expresión de
esa inconformidad. Sin embargo, Curtis, lejos de manifestar aquella
incertidumbre únicamente con rabia, la canalizó a través de la introspección.
Sus letras describían la angustia de aquellos días y anticipaban el vacío
existencial de los años ochenta.
Curtis enfrentó problemas personales, las
exigencias de ser el líder de una banda que crecía a pasos agigantados y
dificultades de salud. Finalmente, murió el 18 de mayo de 1980, a los 23 años.
Otis Redding
Uno de los grandes artistas de todos los
tiempos, Otis Ray Redding Jr., nació en Dawson, Georgia, el 9 de septiembre de
1941. Fue una de las figuras más emblemáticas del soul y del R&B, con una
de las voces más influyentes y asombrosas que se han escuchado en este mundo.
Su vida fue demasiado corta: tenía 26 años
cuando quedó truncada por un trágico accidente aéreo. La mañana del 10 de
diciembre de 1967, el avión Beechcraft en el que viajaba junto con su banda se
estrelló en el lago Monona, en las afueras de Madison, Wisconsin.
Este es un pequeño listado de grandes artistas
que nos dejaron demasiado pronto y cuya partida nos impidió conocer hasta dónde
habría llegado su talento.
Varios nombres quedaron fuera de este
escrito, como el gran guitarrista Duane Allman, quien tenía 24 años cuando
murió en un accidente de motocicleta; Nick Drake, quien falleció a los 26 años
en la casa de sus padres por una sobredosis de antidepresivos, y el magnífico
Tupac Shakur, quien tenía 25 años cuando fue asesinado después de asistir a una
pelea de boxeo.
¿Se les ocurre otro
nombre?
Por Oscar Fernández Herrera
Cada vez que escucho "Everybody Wants To Rule The
World", la piel se me eriza. Me transporta inmediatamente a mi infancia,
cuando las cosas parecían más sencillas y prometedoras. Su batería programada y
su movimiento rítmico constante poseen una precisión casi hipnótica; los
teclados dialogan con la voz y la guitarra, elementos que caracterizaron buena
parte de una década marcada por las tendencias absurdas, la Guerra Fría y las
superestrellas del pop.
Lanzado en febrero de 1985, "Songs From The Big
Chair" convirtió a Tears For Fears, un dúo británico integrado por Roland
Orzabal y Curt Smith, en uno de los nombres más importantes del pop
internacional de los ochenta. El disco incorporó sintetizadores, guitarras,
ritmos electrónicos, arreglos ambiciosos y letras que abordaron el poder, los
conflictos sociales y las contradicciones personales para definir el sonido de
toda una década.
Después de la buena recepción que Orzabal y Smith
obtuvieron con "The Hurting", su carta de presentación, el dúo no
quiso repetir las fórmulas para su siguiente álbum, pese a las presiones del
público y de su discográfica, que anhelaban una continuidad segura. Los músicos
interrumpieron los procesos de composición y grabación para experimentar y
explorar nuevas ideas.
El productor Chris Hughes defendió una propuesta que
establecía una correspondencia entre las guitarras y una electrónica dominada
por los sintetizadores. El resultado fue un sonido que combinó máquinas e instrumentos
reales, ritmos precisos, arreglos expansivos, melodías accesibles y letras que
invitaban a la reflexión. El uso de sintetizadores como el Prophet 5, el
Jupiter 8, el DX7 y el PPG Wave, además de la caja de ritmos LinnDrum y el
sistema de muestreo Fairlight CMI, fue decisivo para crear temazos como
"Shout", "Head Over Heels" y "Everybody Wants To Rule
The World".
El tema insignia del disco nació de una sencilla secuencia
de dos acordes que Orzabal tocó con una guitarra acústica. Chris Hughes reconoció
las posibilidades artísticas de ese patrón y lo trasladó a un entorno de
programación rítmica. Orzabal terminó la composición junto con Hughes e Ian
Stanley, y la canción quedó lista en aproximadamente una semana. En un
principio, la pista se llamó "Everybody Wants To Go To War", pero el
título cambió cuando la letra evolucionó hacia una reflexión más amplia sobre
la ambición, el control y el deseo de poder.
La grabación combinó programación electrónica, bajo
sintetizado, guitarras acústicas y eléctricas, y voces cuidadosamente
registradas. El guitarrista Neil Taylor aportó el solo final, que le dio a la
canción una identidad más orgánica y melódica.
Una obra maestra que nos regaló "Shout", una
exigencia de expresión y liberación emocional; "Everybody Wants To Rule
The World", un tema que sintetizó el espíritu de los ochenta gracias a su
accesibilidad pop, su precisión electrónica y su reflexión social; "Head
Over Heels", un sencillo que equilibró romanticismo, incertidumbre y una
melodía expansiva; "The Working Hour", una joyita que transmite una
sensación de tensión y desgaste; "I Believe", un tema bellamente
introspectivo; y "Mother's Talk", una canción que representó una
transición en el sonido de Tears For Fears.
Pese a su tibia recepción inicial, "Songs From The Big
Chair" es uno de esos discos que trascienden el paso del tiempo.
Sorprendente.
Por Oscar Fernández Herrera
El dúo australiano Empire of the Sun es, sin lugar a dudas,
una de las propuestas artísticas más originales, visionarias y fascinantes de
los últimos años. Reconocidos internacionalmente por "Walking On A
Dream", su álbum debut de 2008, los músicos presentaron "Two
Vines", su tercer trabajo discográfico, una obra que dio continuidad a sus
predecesores con una producción más orgánica, colaboraciones destacadas y una
historia centrada en la naturaleza.
La idea central del álbum surgió de una imagen que Nick
Littlemore describió en entrevistas: una ciudad moderna completamente cubierta
de plantas y enredaderas. No se trató simplemente de añadir referencias a la
naturaleza a unas canciones electrónicas. La intención fue imaginar qué
ocurriría si el mundo natural recuperara los espacios que la civilización había
ocupado durante mucho tiempo.
En una entrevista con Rolling
Stone Australia, Littlemore explicó que el concepto se le presentó en forma
de sueño. El grupo también comentó esta idea durante la promoción del álbum,
según Pitchfork. En esa visión, los
edificios colapsaban y el paisaje urbano se integraba con el entorno natural.
El título "Two Vines" sintetizó esa imagen. Las
plantas no aparecieron como una decoración agradable, sino como una fuerza
capaz de transformar el mundo humano. El concepto se desarrolló como una
fantasía ecológica: una invitación a imaginar un planeta en el que la
naturaleza no está subordinada a las necesidades de las ciudades.
Las grabaciones se desarrollaron entre 2015 y 2016, con
sesiones en Hawái y Los Ángeles. El trabajo pasó por distintos estudios, entre
ellos Henson Recording Studios, en Hollywood. "Two Vines" fue
coproducido por los propios Nick Littlemore y Luke Steele, junto con Peter
Mayes, productor relacionado con artistas como Sia y The Killers. El equipo
quiso recuperar la espontaneidad, el color y la calidez que asociaba con
"Walking On A Dream", en lugar de repetir mecánicamente su fórmula
comercial.
Uno de los aspectos más importantes de este discazo fue su
lista de colaboradores: Lindsey Buckingham; Wendy Melvoin, integrante de The
Revolution, la banda asociada con Prince; Henry Hey y Tim Lefebvre, músicos que
participaron en la grabación de "Blackstar", el último álbum de
estudio que David Bowie publicó en vida.
Cuando la prensa especializada reseñó el álbum, las
opiniones fueron diversas. Algunos críticos no quedaron convencidos por el
concepto ecológico ni por la capacidad del dúo para ofrecer algo nuevo. Pese a
su sonido agradable, su cuidada producción y su coherencia con la identidad
musical del grupo, esperaban una propuesta más radical.
Con todo, aquí escuchamos "High & Low", la
faceta más inmediata y bailable del grupo, con un estribillo luminoso y una
producción electrónica pensada para conectar con una audiencia amplia;
"Way To Go", una increíble fusión entre el pop y lo indie; "Two
Vines", el núcleo ecológico de este trabajo; "First Crush", una
propuesta retro que resulta especialmente atractiva; y "Before", un
temazo que combina sintetizadores, voces tratadas y melodías expansivas. Para
mí, esta última es de lo mejor del álbum.
Pero hay más: "Ride", "Digital Life",
"ZZZ", "There's No Need" y "Friends" son
canciones muy recomendables, aunque no todas destacaron en la radio más
comercial.
Según Rolling Stone Australia, la imagen de una ciudad
cubierta de vegetación que aparece en la portada se le ocurrió a Littlemore
mientras él y Steele viajaban por Europa durante la promoción de "Ice On
The Dune". El músico también relacionó la canción "Two Vines"
con otra imagen onírica: una luz que surge de la cabeza y unas piernas que se
prolongan hasta las raíces de la naturaleza.
Sí, quizá esta no sea la obra maestra de Empire of the Sun,
pero sí reafirma la habilidad del dúo para combinar melodías accesibles, una
producción electrónica elaborada y un universo visual reconocible. Para mí, es
un disco recomendadísimo.
Por Edgar Fernández Herrera
1956 fue un año clave para el rock and roll,
con canciones que dominaron las listas y se convirtieron en éxitos de Elvis
Presley, Chuck Berry, Carl Perkins, Little Richard, entre otros. Repasemos
algunos hits que se escuchaban hace 70 años y que hoy en día seguimos
disfrutando.
Heartbreak Hotel
Publicada el 27 de enero de 1956 por Elvis
Presley, ya bajo el sello RCA Victor, la canción se convirtió en su primer gran
éxito millonario en ventas. Se inspiró en una nota periodística sobre un hombre
que saltó desde la ventana de un hotel a causa de su soledad. Con una clásica
progresión de blues de ocho compases, la canción fue escrita por Mae Boren Axton,
una maestra de secundaria. Sin embargo, tanto la nota que sirvió de inspiración
como la autoría de la composición han sido objeto de debate. Independientemente
de ello, la canción fue un éxito y hoy en día sigue siendo venerada por
millones de oyentes en todo el mundo.
Blue Suede Shoes
Publicada en 1956 y grabada durante 1955 en
los míticos Sun Studios, en Memphis, Tennessee, esta canción nació, según
contaba Carl Perkins, de una experiencia que le llamó la atención: observó a
una pareja en la que el hombre le exigía a la mujer que no le pisara los
zapatos mientras bailaban. Perkins se desconcertó, pues notó que el hombre
prestaba más atención y cuidado a sus zapatos que a su pareja.
La canción compitió en lo más alto de las
listas con Heartbreak Hotel, de Elvis Presley. Por cierto, Elvis haría una
versión de la canción de Perkins, pero, a mi gusto, bastante flojita. Prefiero
mil veces la de Carl Perkins.
Be-Bop-A-Lula
Esta canción de Gene Vincent, quien la
interpretó junto con sus Blue Caps, fue publicada en 1956 por Capitol Records y
se convirtió en un clásico absoluto del rock and roll. La sesión de grabación
tuvo lugar en los Bradley Studios de Nashville, Tennessee, el 4 de mayo de
1956. Junto a Gene Vincent participaron Cliff Gallup (guitarra solista), Willie
Williams (guitarra rítmica), Jack Neal (contrabajo) y Dickie Harrell (batería).
El sencillo debut de Gene salió al mercado el
2 de junio de 1956. Su velocidad moderada, un ligero ritmo de blues y una voz
sugerente la convirtieron en una de las favoritas de aquel año. En 1973, John
Lennon haría una versión extraordinaria de Be-Bop-A-Lula.
Long Tall Sally
Escrita y grabada por el gran Richard
Penniman, mundialmente conocido como Little Richard, esta canción se lanzó en
marzo de 1956. Posee una energía desenfrenada y su letra narra las
"correrías" del tío John con Sally, aunque todo se le complica cuando
corre el riesgo de que la tía Mary lo descubra.
La canción se grabó en el legendario estudio
J&M de Nueva Orleans el 10 de febrero de 1956. Alcanzó el número uno de las
listas de R&B y, diría yo, de la eternidad. Es un clásico inmortal de todos
los tiempos que ha sido versionado por Elvis Presley, The Beatles, The Kinks,
Wanda Jackson, The 5.6.7.8's y, obvio, nuestros entrañables Teen Tops, con el
mamoncito de Enrique Guzmán como voz principal.
Smokestack Lightning
Escrita por ese gigante del blues llamado
Chester Burnett, mejor conocido como Howlin' Wolf, esta canción es una obra
maestra del género que encapsula el profundo dolor emocional y la angustia que
pueden experimentarse en las relaciones. Publicada en 1956, se convirtió en un
clásico del blues gracias a su potente interpretación vocal y su letra
evocadora.
La canción tiene sus orígenes en la década de
1930. El gran "Lobo Aullador" ya la interpretaba durante sus
presentaciones, que compartía con otro monstruo del blues, Charley Patton. Sin
embargo, fue hasta 1956, en los míticos estudios Chess, cuando Wolf, junto con
Hubert Sumlin, Lee Kennard, Willie Johnson, Earl Phillips y la eminencia gris
del blues de Chicago, el gran Willie Dixon, en el bajo, grabó este tema
clásico, no solo del blues, sino de la música del siglo XX.
Este es un pequeño
ejemplo de lo que se escuchaba en aquel mágico 1956, un año clave para el
nacimiento y el desarrollo del rock.