Por Oscar Fernández Herrera
Kanye West, también conocido como Ye, es un rapero,
productor musical y diseñador de moda estadounidense. Comenzó su carrera como
productor antes de convertirse en un exitoso solista con álbumes como “The
College Dropout”, “Late Registration” y “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”. Considerado
como una figura influyente dentro del hip hop contemporáneo, también ha sido
objeto de controversias públicas debido a sus declaraciones y comportamientos
fuera de la escena musical.
En lo personal, creo que es un tipo aborrecible y muy
sobrado en actitud. Con todo, le reconozco y celebro discos tan sobresalientes
como “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”, “808s & Heartbreak” y
“Graduation”, el álbum con el que descubrí su inconmensurable talento. En 2007,
cuando salió esta obra maestra, no escuchaba rap ni hip hop con frecuencia más
allá de aquellas rolas que destacaban en la radio más comercial. En
consecuencia, los sencillos de este disco me tomaron por sorpresa.
Mi acercamiento lo causó el arte del japonés Takashi
Murakami, cuyo estilo superflat, que combina estética del anime, colores
vibrantes y elementos de la cultura pop nipona, lo conocía por el clip de
“Different Colors”, de Fantastic Plastic Machine. Más allá de esta curiosa
aproximación, “Graduation” me impresionó desde el principio. “Good Morning”, el
track inicial con su sample de “Someone Saved My Life Tonight”, de Elton John,
prometió una fantástica odisea que cumplió con creces.
“Champion” es dinamita pura, con West al máximo de sus
habilidades, y que sólo declina porque le sigue “Stronger”, con su estilo
robótico e increíble progresión instrumental. Con “I Wonder”, uno puede darse
cuenta de la importancia de los sampleos en la música de Kanye West.
Encantadora e idealista. “Good Life”, con T Pain, es una pinche rolota
compuesta a partir de PYT, de Michael Jackson. Es súper pegadiza.
“Flashing Lights”, con Dwele, es uno de los grandes temas
de “Graduation”, gracias a sus beats y los versos rapeados de West. “Everyrhing
I Am” es un poco sosa, pero Kanye la defiende a base de un rap buenísimo.
“Homecoming” es una de las favoritas del público, pero yo la odio porque no
tolero la voz de Chris Martin.
“Graduation” es un disco clave porque marcó el salto
definitivo de Kanye West hacia el estrellato global y redefinió el sonido del
hip hop mainstream al incorporar electrónica, sintetizadores y una estética más
ambiciosa.
Con este trabajo, Mr. West demostró que el rap podía ser
innovador, experimental y masivo al mismo tiempo, lo que influyó en toda una
generación de artistas que fortaleció el género durante la década siguiente.

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