Por Oscar Fernández Herrera
Cómo odio las series sobre narcotráfico y dramas fingidos.
Sé que algunas de ellas están hechas con mucho cuidado y escrupulosidad, pero
casi todas caen en la pusilánime glorificación del contrabando y las
adicciones. “Los Gringo Hunters”, una serie mexicana que sigue a un grupo de
policías tijuanenses que se dedica a capturar y deportar delincuentes “gringos”
que cruzaron la frontera para escapar de la justicia americana es, por extraño
que parezca, una absoluta belleza.
Muy lejos de esas series tan desagradables y malhechas,
“Los Gringo Hunters”, un producto mexicano disponible en Netflix, es una hazaña
policial narrada en doce episodios cargados de acción, intrigas públicas,
corrupción, muchos delitos, romance y, claro está, justicia.
Encabezada por Harold Torres, Mayra Hermosillo, Héctor
Kotsifakis y José María Yazpik, “Los Gringo Hunters” nos muestra cómo este
grupo de élite enfrenta a los delincuentes y asesinos para atraparlos y
presentarlos ante los tribunales americanos. Pero hay más: se trata de un thriller mexicano repleto de tragedias
personales.
Un artículo de The
Washington Post sobre una unidad de élite de la policía mexicana,
responsable de capturar, arrestar y deportar a delincuentes estadounidenses,
inspiró la creación de esta fabulosa serie producida por Rafael Ley.
Si pudiera calificar a esta serie, elegiría el mote de
“auténtica”, aunque se me ocurren muchos más. Su ritmo es casi frenético,
delirante e irresistible. Los hechos narrados marchan de tal forma que, poco a
poco, terminan por construir toda una red de culpabilidades que parece no tener
fin. Les aseguro, amables lectores, que no podrán parar una vez que inicien el
viaje.
La realidad expuesta, con toda su crudeza y podredumbre, es
apabullante. Pese a los clichés de este tipo de productos, “Los Gringo Hunters”
contradice la típica ficción obre la delincuencia transfronteriza entre Estados
Unidos y México. Con algunos detalles por superar, ésta merece una segunda
temporada.

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