Por Edgar Fernández Herrera
Es 1937 y España es golpeada por una guerra
civil desgarradora; no solamente la gente que vive en Barcelona sufre los
estragos de la guerra, sino también el equipo de futbol.
El estallido de la Guerra Civil española, en
julio de 1936, fue un duro golpe a la ya entonces maltrecha economía del Barça.
Si en 1924 había llegado a superar los 12 mil asociados, en 1934 se mantenía
aún por encima de los 8 mil, que en 1937 descendieron por debajo de los 5 mil.
El déficit y las deudas en el club empezaban a ser asfixiantes, y el asesinato
del presidente Josep Sunyol (murió fusilado en la Casilla de la Muerte de
Guadarrama; se dirigía a esa zona con 50 mil pesetas para apoyar a las tropas
republicanas) provocó que se constituyera un comité para salvaguardar el
funcionamiento de la entidad. Mientras tanto, para sobrevivir, el equipo
disputaba partidos amistosos que apenas conseguían cubrir los gastos.
Pero en marzo de 1937 llegó una noticia muy
alentadora. Desde México, el empresario Manuel Mas Soriano, catalán de
nacimiento, pero afincado en tierras aztecas, mandó una misiva proponiendo una
gira por México para poder generar ingresos. Se habló en ese momento de 15 mil
dólares de esos años, una cifra nada despreciable.
Con el apoyo del gobierno de México,
presidido por el general Lázaro Cárdenas, simpatizante de la causa republicana,
el equipo partió desde Francia rumbo a México, llegando el 8 de junio de ese
año a Veracruz. Tan sólo venían por cinco partidos; sin embargo, fue tan
exitosa la gira del Barça que se extendió a diez partidos en nuestro país y
cuatro más en la Unión Americana, con un beneficio económico de 461,799.10
pesetas, que fueron ingresadas en un banco de París. Oxígeno puro para la
institución, que utilizó el dinero al final de la guerra para cubrir sus
deudas.
El cuadro catalán enfrentó a los equipos de
América, Atlante, Necaxa, el legendario Asturias y hasta a la selección
mexicana.
La gira financieramente fue un éxito, pero
esta felicidad fue opacada por el avance de las tropas franquistas hacia
Barcelona. Las batallas libradas en Guadalajara y Brunete eran un claro aviso
de que Franco se enfilaba a la victoria. Esto ocasionó que varios de los
jugadores no regresaran a España y se quedaran en México.
Han pasado 89 años de este suceso, del cual
mucha gente desconoce, ya sea por desconocimiento histórico o deportivo.
Conozco muchos seguidores del Barcelona que ignoran este importante hecho.
No sé si el Club Barcelona tenga una deuda
histórica con México; creo que no. Más allá de los beneficios económicos de esa
visita, siempre he visto el compromiso y la hermandad que nuestro país tuvo con
España en esos momentos turbulentos, un ejemplo de solidaridad y apoyo, no
solamente con la sociedad —no olvidemos a los Niños de Morelia—, sino hasta en
el deporte, con un equipo de futbol de una ciudad que representó resistencia al
régimen y a la ideología fascista de Francisco Franco.
Viva México, Visca
Barcelona.

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