Por Oscar Fernández Herrera
Florence + The Machine es una banda británica liderada por
Florence Welch, conocida por su estilo musical épico que fusiona el indie rock,
el pop barroco y el soul, así como por sus letras impactantes y emocionantes.
Desde el lanzamiento de “Lungs”, su álbum debut, en 2009, la agrupación
rápidamente se consolidó como una de las más influyentes del pop alternativo
moderno.
“Dog Days Are Over” fue un certero golpazo a mis emociones
cuando se lanzó como sencillo. Pronto, “Shake It Out” y “Delilah”, entre
muchísimas otras, hicieron fila para erigirse como mis favoritas. Por lo tanto,
mi fanatismo estalló cuando supe del inaplazable lanzamiento de “Everybody
Scream”, un trabajo dramático, intenso y potente. Quizá uno de los mejores de
su carrera.
“Hay una sensación de morir un poco, cada vez que hago un
disco”, declaró Welch a The Guardian a inicios de este año. No bufoneó, pues se
sometió a una cirugía para superar una hemorragia interna masiva causada por un
embarazo ectópico. El traumático suceso definió el rumbo del sexto álbum de la
banda.
Estridente y furioso, bañado con cuerdas progresivas y
coros apasionantes, “Everybody Scream” es un infierno que, en ocasiones, deja
salir todo. El track homónimo, “One Of The Greats”, “Sympathy
Magic”, “The Old Religion” y “Music By Men” son sólidas y fulminantes.
Muchas de estas canciones funcionarán a la perfección
cuando se interpreten en directo, mientras que otras brillarán en la completa
intimidad. Un recordatorio brutal de que el dolor, en manos de Florence Welch,
siempre encuentra la forma de convertirse en catarsis.
Un disco que, en definitiva, se perfila como un clásico de
pop barroco. Colecciónese sí o sí.

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