Por Edgar Fernández Herrera
El Super Bowl número LX tuvo como
protagonistas a los New England Patriots y a los Seattle Seahawks. Las
hostilidades se dieron el pasado 08 de febrero en el Levi’s Stadium de Santa
Clara, California, casa de los 49ers; pero desde días antes de que se diera la
cita para el evento, fue el artista puertorriqueño Bad Bunny quien se erigió
como el gran protagonista del Super Bowl, ya que se hizo el anuncio de que él
sería quien se encargaría del show de medio tiempo.
Con mucho revuelo previo, con comentarios
favorables y otros nada favorables (de estos últimos, inclusive desde la Casa
Blanca), Bad Bunny no se inmutó y declaró: “No necesitan hablar español, solo
bailar”.
El día y el momento llegaron, y lo primero
que hizo el puertorriqueño al dirigirse a la audiencia del Levi’s Stadium y a
los millones de televidentes fue exclamar: “¡Qué rico es ser latino!” y el show
empezó. Debo confesar que la música de Bad Bunny no es de mi agrado; no tengo
ni idea si lo que interpretó es lo más selecto de su discografía y no es de mi
gusto su música por su voz y dicción. No sé si lo hace a propósito para
distinguirse de los demás o simplemente él canta así; no es nada entendible,
hasta parece que balbucea. Sin embargo, lejos de tomar una actitud retrógrada,
me dispuse a verlo y, a mi parecer, fue bastante entretenido; me agradaron sus
sets y las coreografías de baile, porque eso sí, Benito cumplió: puso a bailar
a todos.
El performance no tuvo lo que creo que muchos
esperaban: los famosos “Fuck ICE” y las mentadas de madre al presidente de los
Estados Unidos. Bad Bunny fue más inteligente, propagó un mensaje de unidad y
amor, mostró ese cariño y orgullo de ser latino, además de remarcar un mensaje
muy lennoniano: “Lo único más poderoso que el odio es el amor” y, sobre todo,
le dejó muy en claro a los Estados Unidos y a su Doctrina Monroe, con un “Dios
bendiga a América”, que América no es solamente Estados Unidos; y nombró a
todos los países del continente (obviamente sin omitir a los Estados Unidos y a
Canadá), en un mensaje de unión y contra la discriminación.
También cabe destacar que su actuación y su
interacción con el público fueron en español.
Nos podrá gustar el
género en el que se desempeña Bad Bunny, pero es un artista que vende y vende
mucho; debe ser el más popular en el género, mas no el mejor. Para mí, Rosalía
y C. Tangana tienen propuestas más interesantes y arriesgadas que el “Conejo
Malo”, pero lo que hizo ayer fue muy digno y, sobre todo, enalteció lo latino,
en especial a su Puerto Rico.

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