Por Oscar Fernández Herrera
Caetano Veloso es uno de los músicos más influyentes de
Brasil: intérprete, compositor y pensador cultural que fue figura central del
movimiento Tropicália a finales de los años sesenta. Su obra fusiona bossa
nova, rock, samba y música experimental, con letras poéticas y conscientes
sobre política, identidad y cultura brasilera. A lo largo de décadas ha lanzado
álbumes icónicos y se ha consolidado como una voz clave de la música
latinoamericana. Fue el primer gran artista brasileño que conocí cuando
estudiaba la universidad.
Después de pasar una temporada un Lagos, Nigeria, donde
participó en el Segundo Festival Mundial de las Artes y las Culturas Negras y
Africanas, un encuentro internacional que celebró las artes y las culturas
africanas, Caetano lanzó “Bicho”, un álbum que incorporó ritmos africanos,
funk, disco y música popular brasileña.
Comercializado en 1977 por la discográfica Philips, el
disco mostró una increíble fascinación de Veloso por sus raíces afrobrasileñas
y por la música africana contemporánea. Su energía se describió como generosa y
contagiosa. Pese a su dinamismo, recibió críticas porque “Bicho” representó una
supuesta “alienación” política, pues el público esperaba a un artista más
reaccionario frente a la dictadura militar.
Con los años, y gracias a temazos como “Odara”, “Tigresa”,
“Um Índio”, “Two Naira Fifty Kobo”, “O Leãozinho” y “Gente”, el álbum fue
revalorado como un trabajo que convirtió la celebración, el cuerpo y el ritmo
en una forma de expresión cultural y política.
En lo personal, son tres canciones las que brillan como
auténticos clásicos de la música popular brasileña: “Odara”, palabra que
Caetano tomó del yoruba para encomiar el goce carnal; “Two Naira Fifty Kobo”,
cuya letra alude al dinero y reproduce ritmos africanos como el jùjú; y “O
Leãozinho”, una preciosa balada dedicada al bajista Dadi Carvalho.
Otra pista destacadísima es “A Grande Borboleta”, que describe
a una gran mariposa que lleva la luna en un ala y el sol en la otra.
Con una portada minimalista, “Bicho” es, sin lugar a dudas,
uno de los mejores discos del maestro Caetano Veloso. Imperecedero, majestuoso
y alegre.

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