Vistas a la página totales

sábado, 18 de abril de 2026

The Truth


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Prince fue un músico revolucionario que redefinió la música contemporánea al fusionar funk, rock, pop y R&B con una creatividad sin límites. Su maestría instrumental, sus innovadores métodos de producción y sus audaces exploraciones de la identidad y la sexualidad influyeron profundamente en generaciones de artistas, consolidándose así como una de las figuras más influyentes y visionarias de la historia de la música.

 

Concebido como un álbum acústico, “The Truth”, grabado en diferentes sesiones durante 1996 y 1997, y lanzado oficialmente en 1998, no recibió una comercialización individual, pues sólo se le consiguió como uno de los cinco discos del paquete Crystal Ball, que además incluyó “Kamasutra”, de The NPG Orchestra. Pese a su etiqueta, éste ocupó instrumentos electrónicos, samples, distorsiones y efectos de sonido.

 

“The Truth” se grabó en un momento de fuerte transición personal y artística debido a sus conflictos con la industria, su cambio de nombre y su búsqueda de independencia creativa. Tremendamente íntimo y personal, por él supimos de su dolor debido a la muerte del pequeño Amiir, su único hijo.

 

Pese a su producción austera y minimalista, este es un trabajo único en todo el catálogo de Prince debido a su lírica, emoción y sinceridad. Son doce baladas que, con todo y su sencillez, sobresalen asombrosamente. “Don’t Play Me”, en la que asume una postura artística frente a sus batallas legales con Warner Bros.; “Comeback”, una pieza enternecedora y dolorosa que se tocó en su funeral; “The Other Side Of The Pillow”, interpretada completamente en falsete; “One Of Your Tears”, maliciosa, pero muy seductora; “Circle Of Amour”, una historia única de lujuria y arrepentimiento”; “Man In A Uniform”, una fantasía sexual ligada a figuras de autoridad”; y “Dionne”, basada en la cantante Dionne Farris y que presenta un amor no correspondido e idealizado.

 

“The Truth” se distinguió rápidamente de la obra habitual de su Prince: minimalista, acústico y profundamente introspectivo, se alejó de sus característicos estilos funk y pop para explorar temas como la identidad, la espiritualidad y la vulnerabilidad. Si bien el disco no tuvo éxito comercial y su calidad fue algo irregular, su importancia radicó en que mostró el estado creativo libre y sin pretensiones de su intérprete, anticipándose de esta manera a los enfoques creativos más íntimos de sus trabajos posteriores.

 

Para mí, no fue una obra fácil de escuchar; sin embargo, con el paso de los años, se ha transformado en un indispensable dentro de mi colección.

Red Rose Speedway


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Paul McCartney siempre ha sido mi beatle favorito gracias a su talento melódico, su versatilidad y su indiscutible carisma. Pese a sus tropiezos artísticos, le reconozco su habilidad para crear música de primerísima categoría, perpetua e irremplazable. “Red Rose Speedway”, su cuarto álbum en solitario y el segundo acreditado a Wings, es una muestra de por qué me gusta tanto Macca.

 

Después del irregular “Wild Life”, de 1971, que fue duramente criticado por su sonido en extremo básico y poco pulido, Sir Paul se dispuso a grabar uno de sus discos más célebres gracias a temazos como “My Love”, “Little Lamb Dragonfly” y “When The Night”.

 

Pese a sus bondades, una buena parte de la crítica se mostró fraccionada al acusarlo de ligero y cursi. La exclusión de temas compuestos por Denny Laine y McCullough robusteció la idea de que en “Red Rose Speedway” únicamente se incluyeron canciones de relleno, a pesar de los experimentos “Loup” y “Hold Me Tight/Lazy Dynamite/Hands Of Love/Power Cut”, que replicaba lo hecho por los Beatles en el lado b de “Abbey Road”.

 

Concebido originalmente como un álbum doble, “Red Rose Speedway” fue un disco suave y melódico, que reflejó su faceta más romántica y accesible tras la disolución de The Beatles. Destacó por sus baladas elegantes y arreglos pulidos, con el éxito “My Love” como sencillo principal.

 

La versión ampliada contiene muchísimas joyas como “Mary Had A Little Lamb”, “Hi, Hi, Hi”, “C Moon”, “I Would Only Smile”, “Tragedy”, “Live And Let Die”, y una increíble versión en directo de “1882”, entre otras muchas tomas y curiosidades.

 

Un trabajo cálido, sencillo y pasional, a pesar de las lapidarias palabras de jueces como Robert Christgau, quien lo calificó como “posiblemente el peor álbum” de un gran rockero.

 

“Red Rose Speedway” se disfruta sin mayores pretensiones.

 

Niños De Plomo


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Hace unas semanas recordaba con mi familia lo asombrosa que es “Chernobyl”, la miniserie de drama histórico creada y escrita por Craig Mazin y dirigida por Johan Renck. Las sensaciones que nos produjo fueron tan enérgicas y poderosas que rápidamente buscamos algún “contamination drama” similar. Lo encontramos con el título de “Niños De Plomo”, otra historia llena de tragedias y que se inspiró en hechos reales.

 

“Ołowiane dzieci”, su título original, es un drama histórico que relata la desgarradora historia de la doctora Jolanta Wadowska - Król, quien en la década de los setenta descubrió una gran epidemia de intoxicación por plomo entre los niños que vivían cerca de una fundición en Katowice, Polonia. La serie sigue su valiente lucha contra el sistema comunista, que intentó encubrir el desastre ambiental para proteger sus intereses industriales, lo que puso en riesgo la vida de miles de familias.

 

En cuanto a su desarrollo, la serie destaca por una dirección sobria y contenida, que apuesta más por la atmósfera opresiva que por el dramatismo explícito, pues construye una tensión constante que se siente casi asfixiante. Las actuaciones, particularmente la de la actriz Joanna Kulig, quien encarna a la doctora, transmiten una mezcla muy lograda de determinación y vulnerabilidad. Esta combinación entre dirección precisa y actuaciones enérgicas logra que el horror de la situación no solo se entienda, sino que se sienta de forma persistente, lo que deja una impresión duradera.

 

Súper recomendable.

 

 

Ian Dury, entre el genio y el ser un payaso


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

Ian Dury (Harrow, 12 de mayo de 1942 – Londres, 27 de marzo de 2000) lo entendió perfectamente: para no ser objeto de burlas y que lo tomaran en serio, debió burlarse de sí mismo antes que de los demás. Todos, incluyéndolo a él, fueron objeto de sus burlas, con letras certeras, agudas e irreverentes. Todo esto, ocasionado por su gran intelecto, le permitió tener la visión de retratar con humor el contexto sombrío y decadente de la Inglaterra de finales de los 70, muy distinto a la farsa y dizque anarquía que fueron los Sex Pistols.

 

Ian Dury, influenciado y tomando en cuenta la máxima del poeta William Blake —“el sendero del exceso conduce al palacio de la sabiduría”—, decidió escribir y grabar “Sex & Drugs & Rock and Roll”, todo un himno underground que sentenció, por fin, la máxima de vida del rock and roll.

 

Dury fue atacado, desgraciadamente, desde niño por la poliomielitis, lo que lo dejó con problemas de motricidad de manera permanente y lo obligó a usar bastón y un aparato ortopédico en una pierna. A esto hay que añadir que las peculiares vestimentas que utilizaba en el escenario producían una imagen chocante a primera vista; sin embargo, fue y ha sido uno de los artistas más imitados e influyentes.

 

Desafortunadamente, Ian Dury falleció hace 26 años, dejándonos una gran discografía para ser apreciada y confirmar el gran artista que era.

The Truth

  Por Oscar Fernández Herrera       Prince fue un músico revolucionario que redefinió la música contemporánea al fusionar funk, rock...