Por Oscar Fernández Herrera
Prince fue un músico revolucionario que redefinió la música
contemporánea al fusionar funk, rock, pop y R&B con una creatividad sin
límites. Su maestría instrumental, sus innovadores métodos de producción y sus
audaces exploraciones de la identidad y la sexualidad influyeron profundamente
en generaciones de artistas, consolidándose así como una de las figuras más
influyentes y visionarias de la historia de la música.
Concebido como un álbum acústico, “The Truth”, grabado en
diferentes sesiones durante 1996 y 1997, y lanzado oficialmente en 1998, no
recibió una comercialización individual, pues sólo se le consiguió como uno de
los cinco discos del paquete Crystal Ball, que además incluyó “Kamasutra”, de
The NPG Orchestra. Pese a su etiqueta, éste ocupó instrumentos electrónicos,
samples, distorsiones y efectos de sonido.
“The Truth” se grabó en un momento de fuerte transición
personal y artística debido a sus conflictos con la industria, su cambio de
nombre y su búsqueda de independencia creativa. Tremendamente íntimo y
personal, por él supimos de su dolor debido a la muerte del pequeño Amiir, su
único hijo.
Pese a su producción austera y minimalista, este es un
trabajo único en todo el catálogo de Prince debido a su lírica, emoción y
sinceridad. Son doce baladas que, con todo y su sencillez, sobresalen asombrosamente.
“Don’t Play Me”, en la que asume una postura artística frente a sus batallas
legales con Warner Bros.; “Comeback”, una pieza enternecedora y dolorosa que se
tocó en su funeral; “The Other Side Of The Pillow”, interpretada completamente
en falsete; “One Of Your Tears”, maliciosa, pero muy seductora; “Circle Of
Amour”, una historia única de lujuria y arrepentimiento”; “Man In A Uniform”,
una fantasía sexual ligada a figuras de autoridad”; y “Dionne”, basada en la
cantante Dionne Farris y que presenta un amor no correspondido e idealizado.
“The Truth” se distinguió rápidamente de la obra habitual
de su Prince: minimalista, acústico y profundamente introspectivo, se alejó de
sus característicos estilos funk y pop para explorar temas como la identidad,
la espiritualidad y la vulnerabilidad. Si bien el disco no tuvo éxito comercial
y su calidad fue algo irregular, su importancia radicó en que mostró el estado creativo
libre y sin pretensiones de su intérprete, anticipándose de esta manera a los
enfoques creativos más íntimos de sus trabajos posteriores.
Para mí, no fue una obra fácil de escuchar; sin embargo,
con el paso de los años, se ha transformado en un indispensable dentro de mi
colección.



