Por Edgar Fernández Herrera
Supe de la existencia de este gran mexicano
al leer que fue una figura importante y de inspiración; es considerado el
ideólogo del Movimiento Estudiantil Mexicano de 1968.
José Maximiliano Revueltas Sánchez, conocido
como José Revueltas (Santiago Papasquiaro, Durango, 20 de noviembre de 1914),
fue un escritor, filósofo, revolucionario y activista político mexicano,
reconocido por obras como El apando, Los muros de agua y El luto humano, entre
otras, además de su trabajo como guionista durante la llamada Época de Oro del
cine mexicano. En su haber tuvo alrededor de 18 películas en las que trabajó
con el enorme Roberto Gavaldón.
Pero, sin duda, lo que me sedujo de él fue su
activismo político. Era un comunista declarado, pero no el clásico comunista
que pensaba que los obreros y campesinos desfilaban a gusto y sonrientes,
cantando “La Internacional” y complacidos por las victorias que tanto
cacareaban los dirigentes y pensadores del Partido Comunista Mexicano.
Revueltas criticó estas posturas y alentó a que en verdad se luchara por los
desfavorecidos; fue la voz de los marginados y cuestionó sin concesiones las
estructuras de poder y las certezas ideológicas, sin importar si se trataba del
Estado o de su propia organización. Esto le valió una separación total del
Partido Comunista Mexicano.
Al salir de esta organización, decidió
trabajar en el cine, pero sin abandonar sus ideales.
A finales de los años cincuenta decidió
volver a la militancia. Fiel a sus ideas y convicciones, se dio cuenta de que
las luchas obreras y campesinas habían sido derrotadas; entonces volteó a ver
otro terreno fértil, ávido de cambios, donde las ideas fluían y empataban con
las suyas. Por ello decidió juntarse, dialogar y debatir con el estudiantado.
Ya eran los años sesenta, la década de los grandes cambios.
Revueltas participó, siguió puntualmente el
movimiento del 68 y reflexionó sobre su significación como un fenómeno social
que fue más allá de sus resonancias inmediatas y nacionales. En México 68:
juventud y revolución pueden leerse ensayos preparados por el escritor sobre el
movimiento estudiantil, y se aprecia lo sucedido durante esos días, además de
denunciar las atrocidades que el Estado cometió contra estudiantes y luchadores
sociales.
Debido a sus ideas y acciones políticas, a
los 15 años fue recluido en una correccional; también estuvo preso dos veces en
las Islas Marías y, entre noviembre de 1968 y mayo de 1971, fue encarcelado en
el Palacio Negro de Lecumberri por su participación en el movimiento
estudiantil. De esos oscuros días en Lecumberri escribió su novela El apando.
Al salir del siniestro Palacio Negro, su
salud se mermó demasiado; le costó mucho integrarse a la vida pública y
finalmente, el 14 de abril de 1976, falleció el gran José Revueltas.
Independientemente de la militancia que
siempre mostró durante su vida, Revueltas enriqueció la literatura mexicana a
través de novelas, cuentos, poesía, periodismo y ensayo político. Obras como
Los muros de agua, Luto humano, Dios en la tierra, México: democracia bárbara
y, obviamente, El apando. De esta última, por cierto, surgió la película
dirigida en 1973 por Felipe Cazals, con guion de otro gran escritor, José
Agustín, quien coincidió con Revueltas en Lecumberri en 1971.
Cómo se extraña a
José Revueltas, uno de los escritores mexicanos más relevantes del siglo XX,
además de haber sido un destacado líder político de izquierda, no como los “grilleros”
que nos gobiernan actualmente.

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