Por Oscar Fernández Herrera
Mina Mazzini es considerada una de las artistas más
destacadas y reconocidas de la música pop internacional. Llamada “La Tigresa de
Cremona”, sobresale por la fuerza, la riqueza y la flexibilidad de su voz, lo
que le ha permitido interpretar con gran maestría estilos tan diversos como el
pop, el jazz, el swing, el rock and roll y la canción romántica italiana. Se
trata de una de las mujeres que más admiro y venero.
Publicado en noviembre de 1984, “Catene” es uno de los
trabajos más representativos de la etapa más fructífera de Mina. Concebido como
un álbum doble y grabado en los estudios PDU de Lugano, el proyecto combinó una
amplia variedad de estilos —desde el pop y el jazz hasta el rock y la música
disco— e incluyó canciones interpretadas en varios idiomas.
La producción estuvo a cargo de Massimiliano Pani, hijo de
la cantante, mientras que los arreglos fueron realizados por destacados músicos
italianos como Celso Valli, Victor Bach y Paolo Gianolio. El disco alcanzó una
notable acogida comercial en la península itálica, donde llegó a situarse entre
los álbumes más vendidos de su año.
El crítico Gino Castaldo destacó el carácter casi
misterioso de Mina, ya retirada de los escenarios. Según él, el disco jugó con
la idea de los “vínculos” y las “ataduras” sugeridos por el título, pues
“Catene” significa “cadenas” en español. Por otra parte, sobresalió por sus
reinterpretaciones de clásicos internacionales y por sus canciones más
personales e introspectivas.
Sin lugar a dudas, este es uno de los álbumes ochenteros
más impresionantes de quien alguna vez fue llamada la regina degli urlatori (“La reina de los gritones”), gracias a lo
ambicioso y variado de su repertorio. Pese a sus dimensiones, “Catene” no suele
figurar entre los grandes clásicos de Mina.
En este discazo encontramos perlas como “Rose Su Rose”, el
sencillo principal, que destacó por su producción melancólica y sofisticada;
“Comincia Tu”, un tema con arreglos de Celso Valli que equilibran
sintetizadores y melodía clásica italiana; “Hey Jude”, una reinterpretación
sumamente ambiciosa del clásico de The Beatles; “Strangers In The Night”, otro
clásico que aportó sensualidad y una mayor flexibilidad melódica; “Acqua
Azzurra, Acqua Chiara”, un gran homenaje al maestro Lucio Battisti; “Ballando,
Ballando”, una canción ligera, rítmica y bien producida; “Brigitte Bardot”, del
brasileño Miguel Gustavo, con un tono juguetón y casi teatral; “Banana Boat”,
popularizada por Harry Belafonte, una curiosidad con sabor a fiesta; “E La
Chiamano Estate”, de Bruno Martino, un temazo de enorme contención emocional; y
“Gimme A Little Sign”, de Brenton Wood, que en México popularizó Roberto
Jordán, una de las canciones más ligeras y radiables del álbum.
En conjunto, “Catene” fue una obra ambiciosa que reflejó la
extraordinaria versatilidad de Mina y su capacidad para apropiarse de
repertorios muy distintos sin perder su identidad artística. Aunque rara vez
ocupa el lugar que merecería entre los títulos más célebres de su discografía,
este álbum permanece como una muestra del talento interpretativo de una de las
voces más importantes de la música italiana.

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