Por Oscar Fernández Herrera
Cuando escuchas a Kraftwerk, una banda alemana formada en
1970 en Düsseldorf por Ralf Hütter y Florian Schneider, tu vida da un giro tan
radical que resulta imposible dar marcha atrás. Su uso de sintetizadores, cajas
de ritmo y vocoders, junto con una estética minimalista y futurista, redefinió
la música electrónica para situarla en un mundo en el que conviven la
tecnología, las luces de neón, el transporte, las computadoras y los robots.
“Digital Love”, de Daft Punk, me condujo directamente a
ellos, aunque supe de su existencia gracias a David Bowie, Depeche Mode y
¡Coldplay! Pese a ello, fue la dupla francesa la que me animó a conocerlos con
una curiosidad indescriptible para someterme a su música sin oponer resistencia.
“Computerwelt” fue el primer disco que les escuché a los teutones de principio
a fin. Quedé maravillado por la forma en que una banda tan adelantada a su
tiempo logró esa revolución sonora al tomar las computadoras como punto de
partida.
¿¡Cómo fue posible que Kraftwerk creara un álbum que
hablara de redes informáticas, vigilancia, identidad digital y relaciones
mediadas por computadoras, décadas antes de que el internet y los teléfonos
inteligentes formaran parte de la vida cotidiana!? ¡Pura magia, señores! Pese a
la tibia recepción que obtuvo en un inicio, su alcance y trascendencia han sido
tales que incluso el productor y crítico Kirk Degiorgio aseguró que el disco
ayudó a abrir el camino para el electro y el hip hop.
Más allá de sus logros sonoros, que son muchísimos,
“Computerwelt” aseguró su lugar en el Olimpo de la Música gracias a su concepto
general, pues cada tema abordó una faceta distinta de la informatización:
“Computerwelt”, que exploró las bases de datos y la vigilancia; “Taschenrechner”,
una celebración de la computadora de bolsillo como herramienta cotidiana;
“Nummern”, que transformó los números en un elemento musical universal;
“Computer Liebe”, un himno temprano a las relaciones amorosas mediadas por la
tecnología; y “Heimcomputer”, que imaginó el trabajo y el entretenimiento desde
casa.
Escuchar “Computerwelt” hoy produce una sensación extraña:
la de encontrarse frente a un disco que no solo desafió las posibilidades
técnicas de su época, sino que también anticipó buena parte del mundo en el que
vivimos.
Esa capacidad para sonar vigente más de cuatro décadas
después confirma que Kraftwerk no solo creó música electrónica; también diseñó,
nota tras nota, la banda sonora del futuro. ¡Escucharlo resulta una tarea
obligadísima!

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