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sábado, 5 de septiembre de 2026

Hail To The Thief


 Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Sin temor a equivocarme, puedo asegurarles, estimados lectores, que Radiohead es una de las bandas de música alternativa más grandes que hayamos escuchado jamás. Originarios de Oxfordshire, Inglaterra, el grupo comenzó a tocar a mediados de los años ochenta, cuando Thom Yorke, Ed O'Brien, Phil Selway y Colin Greenwood se reunieron para tocar juntos bajo el nombre On A Friday; posteriormente se incorporó Jonny Greenwood y, en 1991, el grupo adoptó definitivamente el nombre con el que lograron la perfección y el estrellato.

 

Después del majestuoso “OK Computer”, lanzado en 1997, y los asombrosos “Kid A” y “Amnesiac”, grabados y comercializados entre 2000 y 2001, Radiohead giró en diferentes direcciones para distinguirse como una banda que ayudó a transformar la relación entre el rock y la tecnología. “Hail To The Thief” fue un álbum que reconcilió las dos partes de la agrupación que durante años habían parecido separarse: los cinco músicos que tocaron juntos y el laboratorio electrónico que construyeron en el estudio.

 

Resulta importantísimo señalar que, al momento de grabar este disco, Thom Yorke sufría de una cargada ansiedad política. Como si se tratara de una parodia de la expresión Hail to the Chief, el himno asociado a la presidencia estadounidense, “Hail To The Thief” fue, en realidad, un trabajo mucho más amplio, pues habló de una sensación de miedo, intolerancia, propaganda, manipulación y pérdida de control que se intensificó después del 11 de septiembre y durante la llamada “guerra contra el terrorismo”. Por ello, el título funcionó porque resumió precisamente esa contradicción: una frase solemne, casi patriótica, aplicada a una situación absurda y perturbadora.

 

Contrario a los larguísimos procesos de grabación de “Kid A” y “Amnesiac”, “Hail To The Thief” se registró en un tiempo récord. En lugar de construir las canciones pieza por pieza durante meses, capturaron interpretaciones completas sin recurrir a las sobregrabaciones.

 

El álbum, uno de los más extensos en su discografía, abrigó un montón de elementos: rock, electrónica, ambientación, baladas, guitarras, ritmos programados, canciones agresivas, momentos casi infantiles y otros directamente amenazantes. Todo resultó un tanto desigual, aunque la prensa y el público aceptaron a “Hail To The Thief” con todo y sus detrimentos.

 

Los temas que sobresalieron fueron “2 + 2 = 5”, que tomó la idea orwelliana de aceptar una falsedad como verdad para transformarla en un gran arranque; “There There”, una pinche rolototota con su percusión escalonada, guitarras estridentes y atmósfera hipnótica; “A Wolf At The Door”, una canción inquietante en la que Yorke abandonó el canto convencional para recitar casi como si estuviera contando una pesadilla; “Sail To The Moon”, quizá el tema más sobresaliente; “Where I End And You Begin”, con bajo contundente, electrónica, guitarra y una tensión que nunca termina de resolverse; y “Mixomatosis”, con su riff de guitarra, pero que está construido alrededor de un sonido de bajo sintetizado.

 

Con una portada tan seductora como desagradable al mismo tiempo, este discazo nos mostró un mapa que se parece a una ciudad gobernada por señales. Cada palabra atrapó nuestra atención. Cada anuncio prometió, amenazó o vendió algo. Y en medio de ese ruido aparecieron palabras asociadas a las preocupaciones de Yorke.

 

Imperfecto, pero tremendamente humano, “Hail To The Thief” es un trabajo que debe revalorarse cada vez más. Uno de mis favoritos, sin lugar a dudas.

We Started Nothing


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

The Ting Tings es un dúo inglés formado por Katie White y Jules De Martino que surgió de Dear Eskiimo, un proyecto con una orientación trip hop que llegó a firmar con Mercury Records, pero que terminó desapareciendo sin publicar el álbum que se esperaba de él. Después de que la pareja se instalara en Islington Mill, una antigua fábrica de algodón de Salford convertida en comunidad artística, ambos compusieron, ensayaron y grabaron “We Started Nothing”, el material discográfico que los llevó al estrellato en 2008.

 

Con la ayuda de una computadora con GarageBand, un par de amplificadores, guitarras, una batería y un teclado, registraron sus propias maquetas y las pusieron en MySpace. No hicieron las cosas como se suponía que debían hacerse. En lugar de esperar a que una compañía discográfica les dijera qué canciones grabar, cómo presentarse o qué imagen vender, tomaron el control de la situación.

 

El proceso tuvo algo casi artesanal. Su música comenzó a circular antes de que existiera una verdadera campaña discográfica detrás de ellos. Publicaron material en cantidades muy pequeñas y organizaron fiestas y conciertos en Islington Mill. La respuesta del público fue inmediata, y entonces aparecieron los representantes de compañías discográficas entre el público.

 

Esto también explicó muy bien el título de “We Started Nothing”. No fue simplemente una frase ingeniosa, pues reflejó la sensación de haber empezado sin el respaldo de nadie. El disco se grabó con tremenda rapidez, ya que The Ting Tings quería mantener la energía de una idea cuando todavía estaba fresca.

 

Todo cambió con “That’s Not My Name”, una rola de Dear Eskiimo que De Martino apreciaba muchísimo por razones personales. No hablaba de que alguien confundiera su nombre, sino de la sensación de ser ignorado, etiquetado o tratado como alguien que no tiene voz propia.

 

Cuando “We Started Nothing” llegó a las tiendas, la recepción fue positiva, aunque no unánime ni universal. El crítico Alexis Petridis consideró que el dúo, con rolas como “That's Not My Name”, “Great DJ” y “Shut Up And Let Me Go”, demostró una capacidad extraordinaria para fabricar pop inmediato, pero encontró que algunas de sus canciones restantes eran menos contundentes.

 

Con todo, el álbum llegó al mercado estadounidense, donde se posicionó bastante bien. Como resultado, The Ting Tings se fueron de gira por todo el mundo.

 

Les recomiendo “That’s Not My Name”, un temazo en el que la frustración de White con la industria se hizo súper viral gracias a un estribillo casi infantil, repetitivo y tremendamente efectivo; “Great DJ”, una fusión de percusión, guitarra, electrónica y actitud juguetona que resumió muy bien esa mezcla entre indie, dance y pop; “Shut Up And Let Me Go”, un exitazo que escaló alto en las listas de popularidad; “Fruit Machine”, una canción que representó el espíritu do it yourself que está detrás del disco; y “We Walk”, un tema que gozó de un carácter más melancólico y que funcionó como contrapunto dentro del disco.

 

Quizá “We Started Nothing” no alborotó el panorama del pop internacional, pero vaya que lo disfrutamos en aquel momento. Fue y sigue siendo un trabajo explosivo, desenfadado y contundente.

Timeless


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

El fandom esperó con ansiedad la reedición de “Parade”, debido a que cumplía cuarenta años desde su primera aparición y, tristemente, también coincidía con el décimo aniversario luctuoso de Prince, un auténtico genio de la música que se caracterizó, entre otras cosas, por la desmedida cantidad de canciones que grabó antes de morir en 2016. Por ello, el anuncio de “Timeless” dividió a la comunidad de fanáticos y generó opiniones bastante divididas.

 

“Timeless” no es un disco que el Genio de Minneapolis haya concebido como tal. Se trata de una obra póstuma que se construyó a partir de grabaciones procedentes de diferentes momentos de su vida. El concepto consistió en seleccionar diez piezas que facilitaran un recorrido por casi cuatro décadas de transformación sonora: desde 1977, cuando Prince apenas tenía 19 años, hasta 2016, pocos meses antes de su muerte.

 

Por ello, el álbum reunió nueve grabaciones de estudio y una actuación en directo. La compilación fue producida por L. Londell McMillan, Charles F. Spicer Jr. y Chris James, mientras que James, antiguo ingeniero de Prince, se encargó de la mezcla y masterización. Tora Bliss figuró como responsable de la dirección artística. Es importante decir que los temas nacieron con propósitos muy diferentes, pues algunos fueron descartados de proyectos concretos; otros estaban destinados a otros artistas; alguno fue posteriormente regrabado y publicado; otro es una actuación de su última gira.

 

Pese a lo interesante del proyecto, “Timeless” resultó una obra dispar e insuficiente, pues no posee la cohesión natural de una producción concebida por su autor. La prensa ya señaló esa tensión. Rockol, por ejemplo, consideró que el orden cronológico tiene sentido precisamente porque permite reconstruir sintéticamente la carrera de Prince, aunque reconoció que diez canciones son pocas teniendo en cuenta la magnitud del archivo. Quizá la mejor forma de escucharlo sea como una ventana abierta a su increíble proceso creativo.

 

Escuchamos, en el lado uno, “I Am You”, una grabación de 1977 que se trabajó en los estudios Sound 80, en Minneapolis, y que sobresale por sus elementos: funk, sensualidad, cambios de dinámica y una sorprendente seguridad musical para alguien que apenas comenzaba; “Tick Tick Bang”, una pista de la era de “Controversy”, mucho más cruda y enérgica que la versión que apareció en “Graffiti Bridge”, casi diez años después; “Heaven”, una de las mejores canciones del proyecto y que data de la época de “Around The World In A Day”; “I Wonder”, un temazo que se remonta a una época de enorme actividad creativa alrededor de los soundtracks de “Batman” y “Graffiti Bridge”; y “With This Tear”, una hermosa balada grabada en Paisley Park en noviembre de 1991, con él a cargo de las voces y prácticamente toda la instrumentación. Posteriormente, la canción fue regrabada por Céline Dion con sus propios músicos y apareció en su álbum homónimo de 1992.

 

En la segunda cara de esta discutida propuesta sonora, escuchamos “Stone”, un track trabajado a partir de una composición de Sandra St. Victor, Tom Hammer y Jules Van Even, cuando el geniecillo púrpura grabó “The Gold Experience”; “Calabama”, uno de los mejores temas de “Timeless”, que se grabó el 24 de junio de 2003 mientras se desarrollaba “Musicology”; “The Guilty Ones”, una rola que parcialmente emergió durante la promoción del libro “21 Nights”; “Bestest Friend”, grabada el 3 de septiembre de 2012 en Paisley Park; y “How Come You Don't Call Me Anymore?”, una interpretación en directo registrada el 4 de marzo de 2016 en el Oracle Arena de Oakland, durante la gira “Piano & A Microphone”.

 

La recepción ha sido tremendamente dispar. Por un lado, hay críticos que disfrutan la posibilidad de recorrer la carrera de Prince de esta manera. Por el otro, algunos han señalado que solo algunas canciones lograron un nivel verdaderamente sobresaliente.

 

Con todo, resulta importantísimo señalar que esta colección es un documento del proceso creativo de Prince y, sobre todo, una demostración de que su capacidad de generar ideas era tan desbordante que incluso una selección relativamente pequeña de material archivado puede ofrecer distintas versiones de él mismo.

 

El público, por otra parte, se ha mostrado entusiasmado con la oportunidad de escuchar nuevas canciones de un músico tan asombroso como Prince, aunque ha reprobado, de forma casi unánime, la portada, que partió de una fotografía de Neil Lupin, tomada durante la actuación de Prince en el Hop Farm Festival, en Inglaterra, el 3 de julio de 2011. Sin embargo, la imagen que aparece en “Timeless” fue bruscamente manipulada hasta convertir a su intérprete en una figura prácticamente silueteada. La dirección artística se atribuyó a Tora Bliss.

 

En lo personal, me sentí muy decepcionado de que no se anunciara una versión extendida de “Parade”; sin embargo, “Timeless” tiene joyitas increíbles que, sin duda, agradarán al público en general. Eso sí, aquí no escucharemos una sola obra maestra. Mis favoritas son “I Am You”, “I Wonder” y “Calabama”.

Angela Davis


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

Angela, you soon will be

Returning to your sisters and

Brothers of the world…

 

El pasado 26 de agosto, la máxima casa de estudios del país, la Universidad Nacional Autónoma de México, tuvo dentro de sus instalaciones a la filósofa, figura política de tendencia marxista y antirracista Angela Davis para una conferencia.

 

Angela Yvonne Davis nació en Birmingham, Alabama, un 26 de enero de 1944. Es conocida por su activismo político durante la década de los años 60 y por su contribución al feminismo de una manera muy particular e interesante, ya que siempre lo ha analizado desde un punto de vista marxista. Consciente desde su niñez de la segregación, se interesó y luchó por los derechos de la comunidad y de su sexo.

 

En 1969 fue expulsada de la Universidad de California, donde impartía clases de Filosofía como profesora auxiliar, al descubrirse su afiliación al Partido Comunista de los Estados Unidos, y en 1972 fue acusada de asesinato y secuestro, un caso que tuvo gran repercusión mundial y por el que recibió apoyo de numerosos activistas y artistas; tras pasar un año en prisión, fue declarada inocente en 1973. Hoy en día, sigue con su activismo firme, como hace más de 50 años.

 

Pues esta gran mujer visitó la UNAM y fue tal el impacto que la Universidad tuvo que habilitar salas y hasta una explanada por la alta afluencia; la Sala Miguel Covarrubias resultó insuficiente.

 

La conferencia tenía hora programada de inicio a las 18:00 h; hubo un retraso ante unas protestas de personas que acusaban a la UNAM de un ambiente represor. Los moderadores, al igual que el público, instaron a los protestantes a detener sus actividades y dejar que iniciara el evento. A las 18:30 h, Angela Davis, ante un aplauso generoso, inició su participación magistral sobre feminismo. También tocó el tema de los feminicidios que se sufren en México, además de invocar a las mujeres palestinas y latinoamericanas a la liberación mundial.

 

Además de Angela Davis, participó Gina Dent, académica estadounidense. Ambas son coautoras del libro Abolición, feminismo, ¡ahora!, editado por la UNAM en coedición con la librería U-Tópicas, del centro de Coyoacán.

 

Algo que quiero destacar y que me alegró demasiado es que Angela Davis elogió el poder transformador de la lectura. Pero quizás lo más fuerte, sensato e inspirador que expresó ayer esta gran mujer fue: “En una época marcada por campañas antifeministas, antigénero y con gobiernos semifascistas o fascistas en el mundo, la desesperanza no es una opción”.

 

Mujer inspiradora, ante la cual hasta grandes artistas se rindieron, como Pablo Milanés al escribirle “Canción para Angela” (1971), la hermosa “Sweet Black Angel”, de Jagger y Richards, aparecida en su gran Exile on Main St., y, por supuesto, John Lennon y Yoko Ono con “Angela”, en su flamante y bastante infravalorado elepé Some Time in New York City.

 

Esta magistral charla se puede ver en los canales de YouTube de la UNAM; les aseguro que será un gran alimento para el conocimiento y sin ningún desperdicio.

Hail To The Thief

  Por Oscar Fernández Herrera       Sin temor a equivocarme, puedo asegurarles, estimados lectores, que Radiohead es una de las bandas...