Vistas a la página totales

sábado, 23 de mayo de 2026

Standing On A Beach. Felices cuarenta años


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

Quizás fue el primer disco que escuché de The Cure; debió ser a finales de la década de los 80, por ahí del 89. Un vecino lo tenía en elepé. No recuerdo que haya sido un gran fan de la banda, pero pues lo tenía, y es fácil de deducir: es una de las pocas compilaciones que hay. Hay que aclarar que, contrario a lo que la gran mayoría de la gente piensa, no se trata de una recopilación de grandes éxitos, sino que es un compilado de los singles o sencillos que publicó la banda desde 1979 hasta 1985, y se trata de uno de los pocos discos de ese tipo que encontrarás en las listas de publicaciones especializadas en música. Es prácticamente la entrada al mundo de Robert Smith y compañía; casi puedo asegurar que la gran mayoría de los que hoy gustan del sonido de The Cure los conocieron por este disco.

 

Y yo no fui la excepción. Como decía líneas arriba, un vecino tenía el acetato. Escarbando en su colección encontré “Standing On A Beach”; me llamó poderosamente la atención por la portada: es un hombre de tercera edad que está sobre un paisaje desolado, frío y nublado. Me preguntó: “¿Los conoces?”. Respondí que no, a lo que de inmediato mi amigo lo puso en el tocadiscos y sonó “Boys Don’t Cry”, y pues desde ahí empezó mi amor por The Cure.

 

Con el paso de los años fui adquiriendo discos, casetes, bootlegs, posters, recortes de revistas (tenía amigas que compraban revistas y, si había una noticia o reportaje de la banda, me lo mostraban y en muchas ocasiones me regalaban las fotografías que traía la revista), playeras, películas y, obvio, ir a conciertos. Pero además de eso, el gusto por la música de The Cure ha ocasionado conocer gente lindísima que también aprecia y gusta de la banda oriunda de Crawley, Inglaterra.

 

Este mítico disco salió publicado en mayo de 1986. En ese momento se podía conseguir en dos formatos: elepé y casete, y con el paso de los años pasaría al formato CD. El elepé o acetato es la versión más sencilla; su versión en disco compacto incluye cuatro temas que no se incluyeron en el LP y, por cierto, salió con un nombre distinto: “Staring At The Sea”.

 

Pero la verdadera joya, y casi diría el Santo Grial, hoy en día prácticamente no se puede conseguir: es el formato casete, porque además de contener las canciones del elepé incluía doce caras B que, hasta 2004, con la publicación del box set “Join The Dots: B - Sides & Rarities”, no se conseguían tan fácilmente. Por cierto, en este formato se titulaba “Standing On A Beach – The Singles (And Unavailable B - Sides)”. Esta presentación la compré alrededor de 1993 o 1994 y fue un golpe de suerte: fue en Mixup de Plaza Lindavista. Fui de cacería de discos con mi amigo Ademir Villalobos, otro fan de La Cura, y pues al estar revisando los estantes lo encontré. No recuerdo el precio, pero aún lo sigo conservando.

 

Aparte de la buena selección de temas que tiene el disco, también posee una de las portadas más icónicas. Contrario a lo que se cree o se piensa, el señor que aparece en la portada no es el padre de Robert Smith; se trata de un pescador de nombre John Button, ya un hombre jubilado que accedió a prestar su imagen para “ayudar a estos jóvenes”, y también accedió a salir en el videoclip de “Killing an Arab”. La fotografía y el video tuvieron como escenario un día gris en la playa de Budleigh Beach, en Devon, Inglaterra.

 

El disco se publicó para conmemorar los diez años de fundación de la banda. Es, por excelencia, el disco que uno debe escuchar para poder sumergirse en los sonidos de The Cure; muy recomendable.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Standing On A Beach. Felices cuarenta años

  Por Edgar Fernández Herrera       Quizás fue el primer disco que escuché de The Cure; debió ser a finales de la década de los 80, ...