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sábado, 24 de enero de 2026

Discovery


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Daft Punk fue un dúo francés formado por Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo en 1993. El grupo surgió en la escena electrónica de París y alcanzó reconocimiento mundial con “Homework” en 1997, un álbum que consolidó el house franco con un enfoque rítmico directo y una producción pulida.

 

Mucho antes de Daft Punk, Europa ya contaba con una tradición electrónica bastante sólida. Jean Michel Jarre impulsó desde los años setenta una electrónica melódica y experimental que popularizó los sintetizadores a gran escala. Cerrone y Space representaron el puente entre el disco y la electrónica, con un sonido orientado a las pistas de baile que influyó en generaciones posteriores.

 

Con relación a esto último, recuerdo muy bien “Magic Fly”, de Space, gracias a las colecciones de música de mi papá, reproducidas décadas antes de que conociera a Daft Punk en la universidad. En aquellos días, las rolas de los franceses me sometieron sin que opusiera algo de fuerza. Me resultaron tan palpitantes y enérgicas que nunca las solté.

 

Por otra parte, Kraftwerk, desde Alemania, estableció las bases del techno y del electro con una estética minimalista y mecanizada que Daft Punk reconoció como referencia central. Estos antecedentes definieron un lenguaje sonoro y visual que el dúo galo reinterpretó y modernizó con gran aceptación entre el público internacional.

 

A estos sorprendentes teutones los conocí mucho después cuando, fustigado por “Digital Love”, llegué a “Computer Liebe”, del clasiquísimo “Computerwelt”, de 1981.

 

Con “Discovery”, lanzado en 2001, Daft Punk integró melodía pop, vocoders y referencias claras a la música disco y funk, lo que amplió su impacto cultural. Los franceses defendieron su anonimato valiéndose de cascos robóticos y priorizaron el concepto artístico sobre la figura personal, rasgo que marcó su influencia en la música electrónica contemporánea.

 

Este álbum marcó la entrada del dúo en la escena pop gracias a sampleos magistrales, melodías conmovedoras y una producción impecable. Temas como “One More Time”, “Digital Love” y “Harder, Better, Faster, Stronger” no solo marcaron una época, sino que también hicieron de “Discovery” un álbum accesible y emocionalmente resonante, crucial para comprender la música electrónica del siglo XXI.

 

 

Edgar Allan Poe


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

Observé la noche de frente, colmado de miedo y dudas, y soñé sueños que nadie se atrevió a soñar jamás”

 

 

El 19 de enero celebramos con mucha alegría el natalicio número 217 del gran escritor norteamericano Edgar Allan Poe.

Edgar Allan Poe fue un influyente escritor, conocido por sus cuentos de terror, y también es importante subrayar que destacó como pionero del relato policial y de la ciencia ficción. Nació un 19 de enero de 1809 en Boston, Massachusetts. Quedó huérfano a una edad temprana; John Allan, un hombre de negocios de Virginia, acogió al niño, sin embargo, nunca lo adoptó.

Tuvo una vida no muy fácil, diría que hasta trágica; sin embargo, eso no le impidió ser uno de los maestros universales del relato corto, entre los que destacan: El cuervo, La carta robada y El corazón delator. Además de ser un pionero y revolucionario en el género del terror, prácticamente inventó el terror gótico gracias a sus líneas poéticas y oscuras, todas ellas plagadas de atmósferas inquietantes y densas.

Murió un 7 de octubre de 1849; su fallecimiento, hoy en día, sigue siendo un misterio, sujeto a diversas teorías que van desde un asesinato hasta un colapso por su mala salud.

Lo que sí es cierto, y nadie lo puede poner en discusión, es el gran legado que dejó: su obra sigue siendo relevante e importante, un ícono de la literatura estadounidense y universal.

sábado, 17 de enero de 2026

Earthling

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

En los años noventa, David Bowie recuperó su relevancia artística tras un periodo irregular en los ochenta gracias a una reinvención consciente que lo devolvió a la vanguardia cultural, ya que asumió riesgos creativos, dialogó con la electrónica, el industrial y el arte contemporáneo, y rechazó la nostalgia fácil de sus éxitos pasados.

 

Obras como “Black Tie White Noise” y “Outside” mostraron a un artista atento a los sonidos urbanos y tecnológicos de la época, capaz de influir en nuevas generaciones sin intentar imitarlas, mientras su imagen pública pasó de icono pop a figura experimental respetada. Esta etapa consolidó a Bowie no solo como una estrella del pasado, sino como un creador dominante que entendió el cambio como motor central de su obra y reafirmó su legado como uno de los músicos más innovadores del siglo XX.

 

Después del experimental, oscuro y vanguardista “Outside”, el entusiasmo con relación a qué dirección seguiría el camaleón se encontraba en un altísimo punto. “Earthling”, lanzado en 1997, sorprendió a muchos, calló bocas y desobedeció las reglas una vez más con su energía y su producción imprudentemente detallada.

 

Se trató del primer disco del camaleón que pude comprar a tiempo, pues lo había descubierto con “Outside” un par de años antes, así que me encontraba en primera fila para comprarlo y disfrutarlo, y vaya que lo hice. Todo en él era desconocido, ajeno, incomparable… a pesar de que el público lo odio y amó por su superabundante drum and bass.

 

“Earthling” mostró a un Bowie que exploró con audacia la electrónica y el drum and bass sin perder su identidad rock, lo que dio lugar a uno de sus discos más experimentales de los noventa. Aunque no fue un éxito comercial masivo, la crítica valoró su energía, modernidad y capacidad para absorber las tendencias del momento, reafirmándolo como un artista en constante reinvención.

 

“Little Wonder”, con su fusión de ritmos electrónicos y rock, destacó como uno de los sencillos más exitosos del álbum. “Dead Man Walking”, un homenaje al rock clásico, combinó efectos electrónicos y técnicas de producción modernas, lo que permitió a Bowie reflexionar sobre el paso del tiempo. “Seven Years In Tibet”, inspirada en su interés por la cultura tibetana, incorporó loops, sintetizadores y elementos de música industrial, e incluso tuvo una versión china. Por su parte, “I'm Afraid Of Americans”, coescrita con Brian Eno y producida por Trent Rezno, consolidó su estatus como una crítica aguda de la cultura estadounidense y se convirtió en una obra emblemática de uno de los períodos más experimentales y electrónicos de Bowie.

 

Quizá no sea un clásico, pero “Earthling” es un trabajo que merece escucharse, apreciarse y coleccionarse con muchísimo entusiasmo.

 

Steve Cropper


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

Finales de 2025, y nos siguen llegando noticias tristes en el ámbito de la música, particularmente del soul. El pasado 03 de diciembre falleció uno de los grandes y finos guitarristas; nos referimos al gran Steve Cropper.

 

Steve Cropper no solo es inmortal por haber sido un gran guitarrista, también fue coautor de canciones como “Green Onions”, “In the Midnight Hour” y la enorme “(Sittin’ On) The Dock of the Bay”. Tocó para gente como Sam & Dave (legendario su riff en el clásico “Soul Man”) y Otis Redding, y fue miembro de lo que es posiblemente la primera banda interracial: Booker T. and the M.G.’s. ¿Solo eso? Bueno, también agreguemos que acompañó a los también legendarios Blues Brothers.

 

Conocí a Cropper o, mejor dicho, lo escuché por primera vez por culpa de mi papá. Entre su fonoteca tenía un disco de Booker T. and the M.G.’s, banda integrada por el tecladista Booker T. Jones, el bajista Donald “Duck” Dunn, el baterista Al Jackson y el mismo Cropper en el instrumento de las seis cuerdas. Ahí venían dos canciones que le encantaban a mi señor padre y a las que yo después les adquirí el gusto: un par de piezas instrumentales soberbias tituladas “Time Is Tight” y “Soul Limbo”.

 

Como era de esperarse, Steve Cropper fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 1992 como miembro de Booker T. and the M.G.’s. Al día de hoy solo sobrevive Booker T.; Al Jackson falleció en 1975, Dunn en 2012 y, lamentablemente, en 2025 Steve Cropper también partió de este mundo.

 

El guitarrista tenía 84 años de edad cuando falleció. Que descanse en paz: ¡Play, Steve!

Tres sensibles fallecimientos en diciembre de 2025


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

Diciembre de 2025 nos llegó con todo en el sentido de despedir celebridades. En el último mes del año pasado se nos adelantaron Perry Bamonte, quien fuera guitarrista de la banda The Cure; la diva del cine francés Brigitte Bardot, y el gran comediante mexicano Eduardo Manzano.

 

Perry Bamonte. Nos dejó el 25 de diciembre. El músico británico, parte esencial de la icónica banda The Cure, murió durante las fiestas navideñas tras una breve enfermedad. Ingresó a la banda en 1990, sustituyendo a Roger O’Donnell, aunque ya estaba ligado a la agrupación liderada por Robert Smith desde 1984, siendo técnico de guitarras. Su trabajo en teclados y guitarra se puede apreciar en álbumes fundamentales como Wish, Wild Mood Swings, Bloodflowers y el homónimo The Cure. Aunque salió de la banda en 2005, tuvo un retorno en 2022. Si bien no tenía antecedentes de algún padecimiento, al día de hoy no se sabe con certeza cuál fue la enfermedad que aquejó al músico y causó su sensible fallecimiento.

 

Brigitte Bardot. La gran diva del cine francés dejó este mundo el pasado 28 de diciembre en Saint-Tropez, a causa de cáncer. El mito erótico por excelencia del cine mundial, pero calificar a Bardot solamente de esa manera sería minimizarla. Fue una gran actriz, que pudo ser aún mejor, pero el poco interés en aprender el idioma inglés provocó que no conquistara Hollywood de forma más contundente. Aun así, lo logró. Ese desinterés por el inglés lo compensó con su pasión por la defensa de los animales: fue una gran activista y gran parte de su fortuna pasó a ese rubro. También destacó en la moda y en el canto. Cabe recordar que ella fue quien grabó primero la grandiosa “Je t’aime… moi non plus”, en 1967, compuesta por el genio Serge Gainsbourg, quien fuera su amante. En una ocasión, la diva le pidió que le compusiera la mejor canción de amor y él le regaló ese tremendo himno, que, a petición de ella, para evitar un escándalo con su entonces esposo, el playboy Gunter Sachs, fue guardado durante muchos años, hasta que en 1987 permitió su publicación con la condición de que las regalías fueran destinadas a fundaciones para el auxilio y defensa de los animales. Pero también fue una mujer polémica: tenía un fuerte rechazo hacia los migrantes y la religión musulmana, era partidaria de la ultraderecha y no era nada empática con el movimiento #MeToo. Con su muerte se marca el final de una era del cine francés, admirada y recordada tanto por su legado artístico como por su defensa de los animales.

 

Eduardo Manzano. El 05 de diciembre amanecimos con la noticia de la muerte de Eduardo Manzano, la otra mitad de los geniales y grandiosos Polivoces. El youtuber Chumel Torres dijo: “Dios quería reír y por eso lo mandó llamar”, y a lo mejor no está tan errado en su comentario. El oriundo de la CDMX fue uno de los grandes cómicos e imitadores que ha tenido el espectáculo mexicano. Junto con Enrique Cuenca formó una dupla de ensueño: unos monstruos de la imitación y de la comicidad. Los Polivoces, junto con Mauricio Kleiff (su guionista de cabecera, aunque también colaboraron con Roberto Gómez Bolaños), hicieron historia con su show televisivo y en el cine nacional, creando grandes y entrañables personajes. Eduardo Manzano personificó a Wash and Wear, Agallón Mafafas, Doña Paz, pero sobre todo a Gordolfo Gelatino, la parodia del galán italiano Rodolfo Valentino, pasada por el filtro mexicano: engreído, narcisista y galán. Pero el personaje no funcionaba solo, hacía falta algo más; por eso eran unos genios Los Polivoces. Enrique Cuenca personificó a la mamá de Gordolfo, la entrañable Doña Naborita (“¡Hijazo de mi vidaza!”). En el punto más alto de sus carreras, el dúo decidió tomar caminos diferentes; jamás volvieron Los Polivoces. Manzano fue conocido por las últimas generaciones gracias a su personaje de Don Arnoldo en el sitcom Una familia de diez. En los últimos años tuvo problemas de salud que lo vencieron en 2025, pero su presencia sigue vigente gracias al trabajo que realizó, tanto en solitario como en dupla. Dejó una gran variedad de personajes que permanecerán en la memoria televisiva del país.

Graduation


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Kanye West, también conocido como Ye, es un rapero, productor musical y diseñador de moda estadounidense. Comenzó su carrera como productor antes de convertirse en un exitoso solista con álbumes como “The College Dropout”, “Late Registration” y “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”. Considerado como una figura influyente dentro del hip hop contemporáneo, también ha sido objeto de controversias públicas debido a sus declaraciones y comportamientos fuera de la escena musical.

 

En lo personal, creo que es un tipo aborrecible y muy sobrado en actitud. Con todo, le reconozco y celebro discos tan sobresalientes como “My Beautiful Dark Twisted Fantasy”, “808s & Heartbreak” y “Graduation”, el álbum con el que descubrí su inconmensurable talento. En 2007, cuando salió esta obra maestra, no escuchaba rap ni hip hop con frecuencia más allá de aquellas rolas que destacaban en la radio más comercial. En consecuencia, los sencillos de este disco me tomaron por sorpresa.

 

Mi acercamiento lo causó el arte del japonés Takashi Murakami, cuyo estilo superflat, que combina estética del anime, colores vibrantes y elementos de la cultura pop nipona, lo conocía por el clip de “Different Colors”, de Fantastic Plastic Machine. Más allá de esta curiosa aproximación, “Graduation” me impresionó desde el principio. “Good Morning”, el track inicial con su sample de “Someone Saved My Life Tonight”, de Elton John, prometió una fantástica odisea que cumplió con creces.

 

“Champion” es dinamita pura, con West al máximo de sus habilidades, y que sólo declina porque le sigue “Stronger”, con su estilo robótico e increíble progresión instrumental. Con “I Wonder”, uno puede darse cuenta de la importancia de los sampleos en la música de Kanye West. Encantadora e idealista. “Good Life”, con T Pain, es una pinche rolota compuesta a partir de PYT, de Michael Jackson. Es súper pegadiza.

 

“Flashing Lights”, con Dwele, es uno de los grandes temas de “Graduation”, gracias a sus beats y los versos rapeados de West. “Everyrhing I Am” es un poco sosa, pero Kanye la defiende a base de un rap buenísimo. “Homecoming” es una de las favoritas del público, pero yo la odio porque no tolero la voz de Chris Martin.

 

“Graduation” es un disco clave porque marcó el salto definitivo de Kanye West hacia el estrellato global y redefinió el sonido del hip hop mainstream al incorporar electrónica, sintetizadores y una estética más ambiciosa.

 

Con este trabajo, Mr. West demostró que el rap podía ser innovador, experimental y masivo al mismo tiempo, lo que influyó en toda una generación de artistas que fortaleció el género durante la década siguiente.

 

 

 

 

Discos que cumplen sesenta años

Por Edgar Fernández Herrera

 

 

 

En este año tenemos discos que cumplen sesenta años de vida; desde su publicación han sido determinantes en la historia del rock. Hoy, en Escombros Cósmicos, nos vamos a concentrar en cinco joyas.

 

1. “Revolver” (The Beatles). Publicado un 5 de agosto, este diamante de la música no solo del cuarteto de Liverpool, sino de toda la música del siglo XX. Con este álbum rompieron con los lineamientos del pop y trazaron el camino a seguir: toda una revolución. Los Beatles alcanzaron uno de los puntos más altos de su carrera, marcando un quiebre radical respecto a su etapa anterior de pop melódico y sencillo. En este álbum no solo innovaron en términos de producción y experimentación musical, sino también líricamente, con temas más profundos, dejando a un lado las temáticas juveniles. Con “Revolver”, The Beatles se convirtieron en artistas en toda la extensión de la palabra. Mi disco favorito de todos los tiempos, no solamente de The Beatles, sino del rock.

 

2. “Blonde on Blonde” (Bob Dylan). Otro disco revolucionario. Dylan destaca no solamente por su contenido lírico, sino también por su enfoque musical, acompañado por músicos excepcionales como Charlie McCoy y Al Kooper, dando como resultado una obra de arte. Considerado el primer álbum doble del rock, los fanáticos “folkies” de Dylan no le perdonaron haber dejado su imagen de trovador, y esto se vio reflejado en lo intensa que fue la gira, con muchos incidentes. Por cierto, dos meses después de haberse publicado “Blonde on Blonde”, Dylan sufrió un accidente de motocicleta que lo retiró de la vida pública durante un tiempo considerable. Mi disco favorito de Bob Dylan, una joya.

 

3. “Freak Out!” (The Mothers of Invention). El impresionante debut de esta agrupación y, particularmente, del gran “Padre de la Invención”: nos referimos a Frank Zappa. Para muchos, es el primer álbum doble del rock, peleando ese honor con “Blonde on Blonde” de Bob Dylan. Zappa, con este álbum, dinamitó al mundo entero; es una obra satírica sobre la cultura popular de los Estados Unidos. Aún hoy en día es todo un reto escuchar este disco, pero eso no quiere decir que sea una mala experiencia; al contrario, es sorprendente. Fue uno de los primeros discos que compré de Frank Zappa: lo adquirí por la cantidad de $50.00 en un puesto que vendía discos usados en la Ribera de San Cosme.

 

4. “Face to Face” (The Kinks). Alejándose un poco de su sonido proto - punk y hasta metalero, pero sin perder la ironía, Ray Davies y compañía logran con “Face to Face” una obra redonda, con una producción muy cuidada y con cierta línea conceptual en la que se aborda a la sociedad británica (tema favorito de Ray Davies), pero con un tono irónico, retratando a los personajes más representativos de dicha sociedad. No es de a gratis que Ray Davies sea considerado uno de los grandes letristas ingleses. Es una lástima que a The Kinks no se les haya dado su justo valor: una banda infravalorada que urge revalorizar.

 

5. “Fresh Cream” (Cream). Debut del trío inglés, todo un compendio de blues - rock, con temas propios y ajenos. Ya se puede notar el gusto por el jam, algo que desarrollarían ampliamente durante sus conciertos. El trío conformado por Jack Bruce, Ginger Baker y Eric Clapton apenas comenzaba; aun así, a pesar de su efímera vida como agrupación, dejó un par de discos soberbios.

 

1966 fue un gran año para el rock; nos dejó obras maestras. Nos faltaron muchos, ¿cuáles recuerdan?, ¿cuáles pondrían? Los leemos con gusto.
 

Discovery

  Por Oscar Fernández Herrera       Daft Punk fue un dúo francés formado por Thomas Bangalter y Guy-Manuel de Homem-Christo en 1993....