Por Edgar Fernández Herrera
“Ainda estou aquí”, su título en portugués,
es una película brasileña del año pasado que se alzó como la ganadora a mejor
película extranjera en la premiación de los Oscars del mismo año, del director
Walter Salles, aquel que nos ha dejado películas como “Dark Water” (2005) y
“Diarios de Motocicleta” (2004).
Desde el año pasado le traía un buen de ganas
de verla, hasta que apenas se me hizo, ya que mi hermano me la regaló por haber
sido mi cumpleaños.
Al inicio de la década de los 60, Brasil
estaba gobernado por João Goulart, quien tenía tendencias izquierdistas y
generó reformas que tuvieron impacto en la nación. Esto provocó el descontento
de las altas esferas y, a través de Humberto de Alencar Castelo Branco, el 31
de marzo de 1964 y con el apoyo de los Estados Unidos, inició una dictadura.
Posteriormente, Artur da Costa asumió el poder hasta 1969, ya que enfrentó
problemas de salud, y entonces llegó a la presidencia Emílio Garrastazu Médici,
quien continuó con la dictadura y además inició uno de los periodos más oscuros
de Brasil. Es en este periodo que se desarrolla la película “Aún estoy aquí”.
No sé si la expresión “no vamos a hacer
spoilers” sea aplicable para este escrito, ya que la película está basada en
hechos reales. Es la historia de la familia Paiva, quienes, tras el arresto del
padre de familia, Rubens Paiva, a causa de su oposición ante la dictadura y
sospechas de apoyo a grupos contrarios al gobierno desde su rol como
congresista e ingeniero, dejó atrás a sus hijos y a su esposa Eunice para,
tiempo después, ser reportado como desaparecido. Y aquí empieza un viaje
emocional intenso por parte de Eunice, la esposa de Rubens, quien debe lidiar
con el dolor de la desaparición de su esposo, cuidar a sus hijos y buscar la
verdad y la justicia.
Es durante el mandato del militar Emílio
Garrastazu Médici que se da la desaparición de Paiva, que por cierto, en pleno
2026, aún se desconoce su paradero y sigue impune su desaparición y asesinato.
Por eso la película es muy fuerte emocionalmente. Aunque se centra en un solo
caso, la verdad es que se vuelve la voz de centenares que sufrieron la
represión de gobiernos latinoamericanos que dominaron durante los 60 y 70,
especialmente durante el terrorífico “Plan Cóndor” y, en nuestro país, la
llamada “Guerra Sucia” (México fue un caso especial: aunque la CIA sí tuvo
participación en la represión de estos movimientos sociales, nunca fue parte
del Plan Cóndor), donde miles de disidentes y opositores a estos gobiernos
sufrieron detenciones fuera de la ley, torturas, desapariciones forzadas y
asesinatos que, en su gran mayoría, siguen sin esclarecerse.
La música no podía fallar, muy acorde al
tiempo en que se desarrolla esta producción cinematográfica. Durante ella
podemos escuchar a Tim Maia, Tom Zé, Gal Costa, Roberto Carlos y, obviamente,
no podía faltar la presencia del gran Caetano Veloso.
Vean “Aún estoy aquí”, una gran película que,
aunque aborda un tema muy fuerte y sensible, es importante que conozcamos esta
parte de la historia de nuestros países, ya que es parte de los cimientos que
sustentan la democracia que actualmente gozamos.
Desgraciadamente,
salvo la emblemática “Rojo Amanecer”, en México no tenemos muchas películas
sobre estos temas, salvo documentales y programas producidos por la UNAM y el
IPN. Ojalá esto se pudiera cambiar y tengamos más producciones con este tipo de
temas, ya que, repito, son parte de nuestra historia como nación y merecemos
conocerlos.

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