Por Edgar Fernández Herrera
Este género nació durante los años sesenta,
aproximadamente entre 1963 y 1964. Muchos consideran que fue la respuesta
norteamericana a la invasión británica; a mi parecer, no. Más bien, los grupos
ingleses provocaron la inspiración para que estos jóvenes conocieran su propia
música, aquella que de alguna manera habían ignorado u olvidado: el blues, el
R&B y el rock and roll. Los jóvenes ingleses, por el contrario, escucharon,
apreciaron y, por supuesto, hicieron versiones de estos temas. Los oyentes
norteamericanos compraron los discos de The Beatles, The Rolling Stones, The
Kinks, The Who y The Animals, pero también se dieron a la tarea de buscar
aquellas viejas canciones en las versiones de sus intérpretes originales.
Pero no solo se conformaron con los discos;
también sintieron la necesidad de interpretar esa música. Así fue como nacieron
miles de bandas garageras, conocidas o denominadas de esa manera porque la gran
mayoría ensayaba en el garaje de la casa paterna. En estas condiciones surgió
un sonido amateur, nada profesional, pero a la vez una música cruda y
energética, casi siempre grabada de manera casera o en estudios independientes
que tenían una calidad lo-fi que se convertiría en la marca distintiva del
género. Con el tiempo, esta se convertiría en una expresión de rebeldía
juvenil.
La gran mayoría de estas bandas no obtuvo más
que un reconocimiento local. Agrupaciones como The Sonics, ? and The Mysterians,
The Electric Prunes, The Standells, 13th Floor Elevators y, por supuesto, The
Kingsmen, que con "Louie Louie" quizá fueron la excepción, alcanzaron
la fama a nivel nacional e internacional con su versión del tema de Richard
Berry. Llegaron a tener tanta notoriedad que incluso el FBI los siguió de cerca
e interpuso una demanda contra la agrupación por considerar inmorales las
letras de la canción.
La semilla estaba sembrada y empezó a dar
frutos rápidamente; fue imposible detenerla. El rock de garage es más que un
estilo o una etiqueta: es una actitud. Fue el desahogo de una generación de
jóvenes que, en su gran mayoría, no tenía ninguna formación musical; sin
embargo, tenía energía, rabia, pasión y entusiasmo, y no estaba dispuesta a
tolerar basura como la de Ricky Nelson, Pat Boone, Paul Anka y demás baladistas
que no los representaban en lo absoluto.
El gran periodo del
rock de garage se dio entre 1964 y 1968. Sin embargo, con el paso de los años
fue el germen de otros movimientos, como el proto-punk, el glam, el punk, el
post-punk, el grunge y el indie, además de todos los revivals que ha tenido a
lo largo de diferentes décadas.

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