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sábado, 26 de septiembre de 2026

Electro – Shock Blues


 

Por Oscar Fernández Herrera

                                                                                                                

 

 

Me “topé” con la música de Eels, un proyecto sonoro deliberadamente abierto en el que Mark Oliver Everett es la única presencia constante, gracias a mi amigo Roberto, quien después de un año regresó de Francia cargado con muchísima música que desconocíamos por estos lados. La primera formación reunió a Everett, Tommy Walter y Butch Norton. El debut, “Beautiful Freak”, apareció en 1996 y transformó a Eels en una de las nuevas figuras del rock alternativo de los noventa. “Novocaine For The Soul” se convirtió en un éxito considerable de la radio alternativa, y el grupo consiguió especial repercusión en Europa.

 

Entre el primer disco y su continuación ocurrieron varias tragedias familiares. La hermana de Everett, Elizabeth, murió por suicidio y su madre sufrió un cáncer de pulmón terminal. Por otra parte, el progenitor de Everett, el físico Hugh Everett III, había muerto años antes. El propio “E” se encontró prácticamente solo frente a una cadena de pérdidas familiares. En lugar de ocultar aquella situación para proteger su carrera, la incorporó directamente a su música. Así nació “Electro - Shock Blues”, grabado entre 1997 y 1998 y publicado en 1998.

 

Recuerdo que, a pesar de prestarles mucha atención, fue con mi amigo Rubén cuando escuché “Last Stop: This Town” y quedé en un estado de perplejidad cabronsísimo, pues me resultó muy sombría, pero, al mismo tiempo, embriagante. Cuando escuché el disco, me sorprendió que en él se cantara tan libremente sobre el suicidio, el cáncer y la muerte. Rápidamente se coló en mi Discman durante semanas porque, simplemente, no paraba de escucharlo.

 

El resultado final incluyó guitarras, teclados, órgano, saxofón, banjo, cuerdas, bajo acústico, sonidos procesados y grabaciones reproducidas al revés. La música pasa de una canción casi desnuda a otra cargada de ruido, ritmo, arreglos o texturas extrañas.

 

De este discazo sobresalieron “Cancer For The Cure”, una expresión de supervivencia y desafío; “Going To Your Funeral, Pt. 1”, un relato sobre la pérdida con una energía que contradice parcialmente la gravedad de las letras; “Hospital Food”, un tema inquietante; “Electro - Shock Blues”, un canto casi hablado en el que se abordan el aislamiento, la enfermedad, el tratamiento y el desconcierto; “Dead Of Winter”, una de las canciones más dolorosas del álbum, relacionada con la enfermedad y el deterioro de su madre; “Climbing to the Moon”, una experiencia sobre la enfermedad mental y las visitas de Everett a su hermana; y “Last Stop: This Town”, una melodía más inmediata que también funcionó como sencillo.

 

Pese al distanciamiento que provocó entre los seguidores de la banda, la crítica y el público en general reaccionaron bien ante este trabajo. CMJ New Music Report describió a “Electro - Shock Blues” como una especie de sesión de terapia musical brutalmente honesta.

 

Con una portada encargada a Fiona Hinckley Jr. y una dirección artística atribuida a E y Francesca Restrepo, “Electro - Shock Blues” no quiso presentarse visualmente como un disco de duelo convencional. En lugar de fotografías sombrías, cruces, hospitales o imágenes explícitas de enfermedad, se eligió una estética aparentemente ingenua.

 

Un álbum que sí o sí debe tenerse.

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