Por Oscar Fernández Herrera
Me “topé” con la música de Eels, un proyecto sonoro
deliberadamente abierto en el que Mark Oliver Everett es la única presencia
constante, gracias a mi amigo Roberto, quien después de un año regresó de
Francia cargado con muchísima música que desconocíamos por estos lados. La
primera formación reunió a Everett, Tommy Walter y Butch Norton. El debut,
“Beautiful Freak”, apareció en 1996 y transformó a Eels en una de las nuevas
figuras del rock alternativo de los noventa. “Novocaine For The Soul” se
convirtió en un éxito considerable de la radio alternativa, y el grupo
consiguió especial repercusión en Europa.
Entre el primer disco y su continuación ocurrieron varias
tragedias familiares. La hermana de Everett, Elizabeth, murió por suicidio y su
madre sufrió un cáncer de pulmón terminal. Por otra parte, el progenitor de
Everett, el físico Hugh Everett III, había muerto años antes. El propio “E” se
encontró prácticamente solo frente a una cadena de pérdidas familiares. En
lugar de ocultar aquella situación para proteger su carrera, la incorporó
directamente a su música. Así nació “Electro - Shock Blues”, grabado entre 1997
y 1998 y publicado en 1998.
Recuerdo que, a pesar de prestarles mucha atención, fue con
mi amigo Rubén cuando escuché “Last Stop: This Town” y quedé en un estado de
perplejidad cabronsísimo, pues me resultó muy sombría, pero, al mismo tiempo,
embriagante. Cuando escuché el disco, me sorprendió que en él se cantara tan
libremente sobre el suicidio, el cáncer y la muerte. Rápidamente se coló en mi
Discman durante semanas porque, simplemente, no paraba de escucharlo.
El resultado final incluyó guitarras, teclados, órgano,
saxofón, banjo, cuerdas, bajo acústico, sonidos procesados y grabaciones
reproducidas al revés. La música pasa de una canción casi desnuda a otra
cargada de ruido, ritmo, arreglos o texturas extrañas.
De este discazo sobresalieron “Cancer For The Cure”, una
expresión de supervivencia y desafío; “Going To Your Funeral, Pt. 1”, un relato
sobre la pérdida con una energía que contradice parcialmente la gravedad de las
letras; “Hospital Food”, un tema inquietante; “Electro - Shock Blues”, un canto
casi hablado en el que se abordan el aislamiento, la enfermedad, el tratamiento
y el desconcierto; “Dead Of Winter”, una de las canciones más dolorosas del
álbum, relacionada con la enfermedad y el deterioro de su madre; “Climbing to
the Moon”, una experiencia sobre la enfermedad mental y las visitas de Everett
a su hermana; y “Last Stop: This Town”, una melodía más inmediata que también
funcionó como sencillo.
Pese al distanciamiento que provocó entre los seguidores de
la banda, la crítica y el público en general reaccionaron bien ante este
trabajo. CMJ New Music Report
describió a “Electro - Shock Blues” como una especie de sesión de terapia
musical brutalmente honesta.
Con una portada encargada a Fiona Hinckley Jr. y una
dirección artística atribuida a E y Francesca Restrepo, “Electro - Shock Blues”
no quiso presentarse visualmente como un disco de duelo convencional. En lugar
de fotografías sombrías, cruces, hospitales o imágenes explícitas de
enfermedad, se eligió una estética aparentemente ingenua.
Un álbum que sí o sí debe tenerse.

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