Vistas a la página totales

sábado, 12 de septiembre de 2026

Pin Ups


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Presentado el 19 de octubre de 1973, apenas seis meses después del majestuoso “Aladdin Sane”, “Pin Ups” fue un extrañísimo lanzamiento en la trayectoria de David Bowie, después de que anunciara la separación de Las Arañas de Marte en julio de ese mismo año. Pese al enorme éxito de Ziggy Stardust, el camaleón no quiso aferrarse a él para apretarlo económica y artísticamente; así que decidió matarlo en todas las formas posibles. Su siguiente movimiento sería una adaptación de la novela “1984”, de George Orwell, aunque no prosperó como él hubiera deseado.

 

Por ello, decidió grabar un álbum con las canciones que respetaba y festejaba, por lo que se trató de un trabajo extremadamente personal. No escogió canciones al azar. Seleccionó canciones asociadas con la escena londinense que descubrió cuando era joven: The Yardbirds, The Who, The Kinks, The Pretty Things, Pink Floyd, Them, The Merseys y The Easybeats, entre otros. “Pin Ups” puede escucharse como una especie de colección de recuerdos.

 

Lo más especial de este disco fue que Bowie homenajeó a sus contemporáneos, músicos que llegaron antes que él a lugares que el Delgado Duque Blanco soñaba con alcanzar. En el proyecto participaron Mick Ronson, Trevor Bolder, Aynsley Dunbar, Mike Garson y Ken Fordham. De cierto modo, David Bowie afirmó: “antes de ser Ziggy Stardust, también fui uno de esos chicos que miraba desde abajo del escenario”.

 

Las sesiones comenzaron en julio de 1973, poco después del final de la gira de Ziggy, en el Château d'Hérouville, cerca de París, Francia. El mismo estudio ocuparía años después un lugar importante para el Hombre que cayó a la Tierra durante las sesiones de “Low”, en 1977. El productor fue Ken Scott, colaborador fundamental de Bowie durante su primera gran etapa de los setenta. “Pin Ups” fue la última colaboración de Bowie y Scott como productor.

 

Como ya estaban familiarizados con las selecciones, el proceso fue mucho más directo que el de otros álbumes de Major Tom. De este modo, el resultado fue un álbum rápido, visceral y mucho más espontáneo que varias de las obras más elaboradas de Bowie, si bien se mantuvo deliberadamente cerca de las estructuras originales.

 

Cuando por fin apareció en las tiendas de discos, la recepción inicial fue considerablemente más fría de lo que se esperaba para un artista que estaba en pleno apogeo. Greg Shaw escribió para Rolling Stone que las canciones originales eran superiores y que las interpretaciones de David no aportaron suficiente personalidad. Con todo, el público respondió positivamente. Tan solo el sencillo “Sorrow”, una versión de The Merseys, registró un desempeño extraordinario al posicionarse en el número tres en Reino Unido.

 

Pese a sus insuficiencias, en este álbum sobresalieron “Sorrow”, la rola más célebre; “I Can’t Explain”, una reinterpretación del clásico de The Who con una energía extraordinariamente directa; “See Emily Play”, la versión más interesante conceptualmente; “Friday On My Mind”, con su tono juguetón y rozagante; y “Rosalyn”, una excelente declaración de intenciones.

 

Conjuntamente, la portada de “Pin Ups” fue tan famosa que hoy puede resultar difícil imaginar que no fue concebida originalmente para el álbum. La fotografía fue tomada en París por Justin de Villeneuve, entonces representante y antiguo compañero sentimental de la modelo británica Twiggy, pues el intérprete de “Jean Genie” deseaba aparecer junto a ella en la portada de British Vogue.

 

A pesar de que todo se arregló para capturar una imagen perfecta, Twiggy apareció en el lugar con un bronceado notable, mientras que Bowie tenía la piel muy pálida. Para solucionar la diferencia visual, el maquillador Pierre LaRoche creó esas máscaras de maquillaje que terminaron convirtiéndose en uno de los rasgos más característicos del retrato. Como los editores de Vogue rechazaron la fotografía, David decidió entonces usarla en “Pin Ups”.

 

No se trató de uno de los álbumes esenciales de Bowie en términos de composición. No logró la importancia histórica de “Ziggy Stardust”, la sofisticación de “Station To Station”, la experimentación de “Low” ni el impacto cultural de “Let's Dance”, uno de los discos del duque que menos me gustan. La crítica tuvo razón en señalar que varias de las versiones no superaron a las originales.

 

Pero juzgarlo únicamente con esos parámetros sería injusto. “Pin Ups” capturó un momento irrepetible: el instante exacto en que una de las mayores estrellas del rock de los setenta se detuvo para rendir homenaje a los músicos que habían alimentado sus sueños cuando aún no era famoso.

 

Si ya has explorado los discos más célebres de este artista inglés, este trabajo es disfrutable de principio a fin, con todo y sus altibajos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Pin Ups

  Por Oscar Fernández Herrera       Presentado el 19 de octubre de 1973, apenas seis meses después del majestuoso “Aladdin Sane”, “P...