Por Edgar Fernández Herrera
Hace dos años compré un libro por mera
curiosidad y, casi diría, por gastar por gastar: Pop bueno, pop malo, de Jarvis Cocker.
Para quien no lo sepa, Jarvis Cocker es uno
de los frontmen de una de las grandes bandas inglesas de todos los tiempos:
Pulp, de la que es líder.
Pues este año tomé el libro y me puse a
leerlo. ¡Gran libro, muy entretenido! No me arrepiento para nada de haberlo
comprado; me la he pasado muy bien y lo he disfrutado con creces.
Cocker se da a la tarea de limpiar y, diría,
hasta depurar un viejo cuarto donde guarda objetos que conserva desde su niñez.
Sin embargo, ha llegado el momento de revisar qué conservar y qué desechar. El
resultado es entrañable y muy divertido. A medida que revisamos los objetos
junto con Cocker, conocemos la historia de cada uno y el entorno en el que
vivía cuando los adquirió. Todo esto es un viaje personal, pero, además, hay
momentos en los que descubrimos la génesis de esa increíble banda llamada Pulp.
Sorprende que, desde muy joven, casi diría que desde niño, Jarvis Cocker ya
tuviera muy claro que quería formar un grupo de rock, cómo tendría que sonar y
hasta qué nombre le pondría.
Bolsas de supermercado, envoltorios de
dulces, ropa, boletos de conciertos, libretas donde anotaba la vestimenta y el
nombre de su futura banda, etcétera. Son diferentes objetos que marcaron su
vida y que, con mucho ánimo y trabajo, lo llevarían a formar una banda muy
importante. Sin embargo, el éxito y el reconocimiento no llegaron tan rápido
como uno supondría. Los orígenes de Pulp se remontan a 1978. La banda grabó su
primer disco en 1983, pero no fue sino hasta diez años después cuando alcanzó
el éxito y el reconocimiento con la publicación del magistral His ’n’ Hers
(1994), que se consolidaron con el gran Different Class (1995).
Un gran libro con
varias anécdotas muy interesantes. Pop
bueno, pop malo es una lectura muy entretenida, publicada por la editorial
Sexto Piso.

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