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sábado, 23 de julio de 2022

77


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

Los Talking Heads fueron una de las bandas de rock más aplaudidas desde sus primeros años como músicos profesionales. La inclusión de ritmos africanos es una de las características más importantes en su trabajo. Comandados por David Byrne, el grupo lanzó, como primer álbum, el impresionante “Talking Heads: 77”.

 

Palpitante, melodioso y fortísimo, este debut nos muestra a un grupo capaz de empaparse de múltiples sonidos para producir canciones totalmente originales, casi indefinibles.

 

Destacan “Uh – oh, love comes to town”, una deliciosa rola sobre el amor, “Psycho killer”, el primer gran sencillo de los Talking Heads, y “Pulled up”, distinguida por su soberbia línea de bajo. Pero es necesario señalar más canciones.

 

“New feeling” es una explosión funk que guiará futuras composiciones de la banda, mientras que “Tentative decisions” es interpretada a coro.

 

Los temas del disco son variadísimos: amor, sociópatas y política, entre otros. Pronto se le etiquetó como una obra de culto, una que debe estar en cualquier colección de música.

Debut


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

Décadas antes del lanzamiento de “Debut” en 1993, Björk ya había grabado propiamente un álbum debut en islandés (su lengua materna), y otros más como miembro de Tappi Tíkarrass, KUKL, The Elgar Sisters, Björk Guðmundsdóttir & Tríó Guðmundar Ingólfssonar, y The Sugarcubes. Por ello, el título del disco despertó curiosidad y sospecha. En aquel momento, muchos señalaron que se trataba de una maniobra publicitaria.

 

Si bien constan pruebas de material solista anterior a “Debut”, la realidad es que este trabajo simboliza el principio de un capítulo más en la larguísima carrera de la intérprete. Para Björk se trató también de una separación con The Sugarcubes, banda con la que logró el reconocimiento del público europeo, y una espléndida oportunidad para grabar música en sus propios términos.

 

Respaldada por Nelle Hooper en la producción, “Debut” asombró por la pluralidad sonora contenida en él: pop, electrónica, trip hop, techno y jazz, entre otros ritmos. “Human behaviour”, la pista con la que arranca el disco, es uno de sus más grandes triunfos artísticos y comerciales. Sin lugar a dudas, el sampleo de “Go down dying” (de Tom Jobim) fue un enorme acierto.

 

“Crying” es uno de los temas más reconocibles de “Debut” gracias a sus cadencias próximas al swing. “Venus as a boy” brilla enormemente como uno de los clásicos más reconocibles de Björk. El productor indio Talvin Singh participó en su composición y en ella es reconocible un fantástico toque asiático. “There’s more to life than this” es una canción perfecta para el baile. En ella se reconoce un legítimo ambiente nocturno.

 

Otro de los temas más reconocibles de este álbum es, sin duda, “One day”. Las influencias de The Orb son notabilísimas. Por otra parte, el sencillo “Violently happy” es lo más potente que encontraremos en “Debut”. Su ascenso es contagioso gracias a su secuencia de bajo. El videoclip, dirigido por Jean Baptiste Mondino, es una hermosura.

 

Dulcemente arropada por el saxofón de Oliver Lake, “Anchor song” es una canción tan bizarra como encantadora. Es el cierre perfecto para el disco.

Si bien “Debut” no causó fascinaciones instantáneas entre los críticos de música, poco a poco fue ganándose la etiqueta de “obra maestra”, una que sólo la misma Björk superaría con discos posteriores.

Everyday chemistry


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

Formada por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, The Beatles es, con toda seguridad, la banda de rock pop más famosa del mundo. Su música nos ha acompañado por más de cincuenta años, emocionando a unos e inspirando a otros para componer e interpretar sus propias canciones. El legado de The Beatles es indiscutible y perpetuo, tanto que de él se han desprendido sucesos tan bizarros como “Everyday chemistry”, un disco que un sujeto cualquiera robó de un mundo alterno. Una realidad en la que The Beatles nunca se separaron.

 

¿Pensaron que el asunto del multiverso era reciente? ¡Para nada! Los mundos alternos son un tema que ha fascinado a las mentes más curiosas por décadas. La literatura, el cine y la música los han retratado con entusiasmo y continuidad. Si a este asunto le sumamos la tremenda notoriedad de The Beatles, el resultado es más que sorprendente.

 

Con relación a lo creíble de la historia, lo que realmente importa es comprobar la firme actualidad del cuarteto inglés en la cultura popular. Todo empezó en septiembre de 2009, cuando James Richard (un seudónimo) se desfalleció en una zona desértica californiana mientras paseaba a su perro. Al despertar, se encontró en una cabaña con un tipo llamado Jonas, el dueño de aquel lugar, quien le pidió que se marchara lo antes posible porque se ubicaban en otra dimensión.

 

Sorprendido (me imagino), James le pidió a Jonas pruebas referentes a la autenticidad de aquellas palabras, por lo que éste le mostró una cinta (¿no disco compacto?) de “Everyday chemistry”, un álbum que la banda grabó en algún momento de los setenta. Rápidamente le solicitó una copia para traerla a nuestro mundo, pero al obtener una desaprobación, decidió robarla como muestra del increíble suceso.

 

Sí, un testimonio digno de un trabajo escolar con escasa imaginación; sin embargo, pronto se convirtió en un tema de discusión en numerosos foros digitales. El asunto escaló prontamente, pues todos deseaban escuchar el disco antes que nadie. James lo subió completamente gratis en el sitio web http://thebeatlesneverbrokeup.com/.

¿Qué es lo que más sorprende al momento de escuchar “Everyday chemistry”? Su brillante “empalme”, con toda honestidad. El álbum es, a todas luces, un collage de rolas que John, Paul, George y Ringo desarrollaron en sus primeros años como solistas. Ni más, ni menos.

 

Como ejemplo de lo anterior, es posible citar “Four guys”, la pista inicial de este disco “interdimensional”, pues contiene fragmentos de “Band on the run”, “When we was fab”, “I’m moving on” y “Vertical man”, rolas que escuchamos directamente de los álbumes en solitario de nuestros héroes musicales. El esquema se repite fielmente en las diez pistas restantes.

 

Es esta particularidad la que demuestra (en teoría) la falsedad del “Everyday chemistry”: la falta de cohesión en las once rolas que lo componen. Necesitan más estructura, pues. Si los Beatles de aquel mundo son medianamente parecidos a los nuestros, estas “canciones” no habrían calificado para incluirse en un trabajo oficial. Suenan más como un mash up. Uno increíble, eso sí.

 

Descárguelo y escúchelo, estimado lector, porque le aseguro que se dejará llevar por un buen momento; uno que le hará recordar por qué The Beatles son capaces de producir historias como ésta.

 

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