Por Oscar
Fernández Herrera
Cuando Prince lanzó, simultáneamente, “Art Official Age” y
“Plectrumelectrum”, en 2014, jamás me imaginé que su existencia estaba por
llegar a un trágico final. Me lo imaginé eterno, pues. Con todo, debo confesarles,
estimados lectores, que disfruté “Art Official Age” al máximo, como si
sospechara lo que sucedería dos años después.
Dos álbumes tan dispares merecen un análisis por separado;
así que me centraré en el primero de ellos. Después de años de una punzante
disputa con Warner Bros., el geniecillo de Minneapolis regresó a su antigua
discográfica para regalarnos uno de los mejores trabajos de toda su carrera. En
aquel momento, Prince experimentaba con la producción digital moderna, el
R&B contemporáneo, la psicodelia, el funk clásico, la palabra hablada y el
soul. El resultado fue “Art Official Age”, un disco que jugó con el concepto de
la ciencia ficción de una manera sutil e inquietante.
La temática del álbum giró alrededor de un protagonista que
despertó tras décadas de criogenización en una sociedad futura. La narración
transcurre gracias a las intervenciones habladas de Lianne La Havas, quien
actuó como una especie de cronista de ese universo. En “AOA”, Prince cantó
sobre el paso del tiempo, la tecnología, el amor, la identidad, el
envejecimiento y la permanencia del arte frente al cambio tecnológico.
A pesar de que su autor asumió un férreo control creativo,
aquí escuchamos las colaboraciones de Lianne La Havas, Andy Allo, Delilah,
Stringenius y The Hornheads. Prince se encargó de las voces, las guitarras, el
bajo, los teclados, la programación, la producción y los arreglos.
De este discazo podemos señalar “Breakdown”, una balada
emocionante; “Breakfast Can Wait”, un tema juguetón y sensual; “Clouds”, una
reinvención del sonido más clásico de Prince sin parecer desesperadamente
moderno; “The Gold Standard”, un funk súper explosivo; y “Way Back Home”, un
tema espiritual e introspectivo.
Pero también destacan “This Could B Us”, un temazo que
habla de una relación marcada por la distancia emocional y la nostalgia de lo
que pudo haber sido; “U Know”, un funk digital caracterizado por su
programación electrónica; “Time”, una reflexión sobre el paso del tiempo, la
memoria y la transformación personal; y “Funknroll”, una versión futurista muy
distinta de la que aparece en “Plectrumelectrum”.
La prensa especializada elogió “Art Official Age” desde un
principio y le otorgó valoraciones sobresalientes. Medios como Billboard,
Rolling Stone y Los Angeles Times se mostraron entusiastas al señalar que
Prince aún conservaba su creatividad, sofisticación y genialidad. Pitchfork,
por otra parte, fue más severo al afirmar que el álbum era “demasiado disperso”
y que no suponía un auténtico regreso a su mejor nivel.
Los aspectos más sobresalientes del álbum fueron la enorme
variedad estilística, la producción extremadamente detallada y la mezcla
categórica entre el funk clásico y la electrónica moderna.
Quizá no sea una obra maestra, pero “Art Official Age”
plasmó una visión artística clara en lugar de buscar el éxito comercial fácil,
combinó reflexión con experimentación y demostró una curiosidad musical poco
común en un artista con más de tres décadas de trayectoria.

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