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viernes, 31 de julio de 2026

Tour De France


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Después de una pausa de más de diez años, “Tour De France” fue el glorioso regreso de Kraftwerk a los escenarios y a las listas de popularidad. Lanzado en 2003, este ambicioso proyecto comenzó inmediatamente después de “Computerwelt”, en 1981, cuando Ralf Hütter y Florian Schneider idearon un álbum que, en un principio, llevaría por título “Technopop”. La pieza central de ese proyecto fue “Tour De France”, un sencillo publicado en 1983 como homenaje a la carrera ciclista francesa.

 

Si bien la intención original fue construir un disco completo alrededor del ciclismo, el proyecto quedó suspendido y nunca llegó a completarse en aquella época. Las razones de este aplazamiento fueron el accidente de bicicleta que Hütter sufrió en 1982 y la modernización de los estudios Kling Klang, proceso que tomó varios años. Finalmente, gran parte del material previsto para “Technopop” terminó transformándose en “Electric Café”, de 1986, mientras que la idea de “Tour De France” quedó archivada durante más de dos décadas.

 

Fue hasta inicios del milenio que Kraftwerk recuperó aquel concepto musical inconcluso, aunque reescribió buena parte del material desde cero. Su intención fue que “Tour De France” coincidiera con el centenario de la competencia ciclista más famosa del mundo. El resultado final no solo retrató la carrera, sino también la relación entre el cuerpo humano, la tecnología, el ritmo cardiaco y el movimiento, temas que ya formaban parte del universo creativo de los teutones.

 

Pese a las opiniones divididas, el álbum logró despuntar gracias a su capacidad para sonar contemporáneo sin renunciar a su identidad minimalista. Los críticos destacaron la manera en que el disco dialogó con corrientes modernas como el microhouse sin perder la esencia mecánica y sofisticada del grupo. Del mismo modo, es necesario reconocer que “Tour De France” no puede compararse con “Autobahn”, “Die Mensch - Maschine” o “Trans Europa Express”, sus más grandes obras.

 

De este discazo puedo recomendar “Tour De France, Étape 1, 2, 3”, el corazón del proyecto, una pieza que funciona como una sola composición continua, igual que un recorrido ciclista; “Aéro Dynamik”, con su base rítmica casi hipnótica, donde cada sonido parece colocado con una precisión casi quirúrgica; “Vitamin”, tan memorable gracias a sus sintetizadores; y “Elektro Kardiogramm”, que traduce literalmente el funcionamiento del cuerpo al lenguaje electrónico.

 

Escuchar este álbum nos regala una experiencia sonora donde cada pedalazo, cada respiración y cada latido del corazón tienen un equivalente musical. Es un trabajo que no busca impresionar con grandes explosiones sonoras; su fuerza radica en los pequeños detalles, en la repetición hipnótica y en la sensación de movimiento constante. ¡Un lujo!

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