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sábado, 22 de agosto de 2026

Nuevo


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

Cada tanto me da por escuchar música y, en el proceso, descubrir artistas originales y sorprendentes. Un día, mientras curioseaba en los anaqueles de Mix Up, la legendaria tienda de discos de la Colonia Juárez, en la alcaldía Cuauhtémoc de la CDMX, me topé con “Nuevo”, de Kronos Quartet, un cuarteto de cuerdas estadounidense con un formato abierto prácticamente a cualquier música.

 

Quizá fue su portada, que emulaba el papel picado que tanto se usa en el Día de Muertos, o quizá porque en él podías escuchar un tema llamado “Gallardo: Chavosuite”, que homenajeaba y reinterpretaba las melodías que muchos latinoamericanos disfrutamos cuando nos sentábamos a ver “El Chavo del 8”, pero compré el disco sin titubear. ¡Vaya sorpresa que me llevé al escucharlo por primera vez!

 

Fundado en 1973 por el violinista David Harrington, Kronos Quartet ha trabajado con compositores contemporáneos como Philip Glass, Steve Reich, Terry Riley, Osvaldo Golijov y muchos otros, pero también ha llevado a su propio lenguaje obras de jazz, rock, música tradicional de diferentes países, bandas sonoras y repertorios populares.

 

Después del sensible fallecimiento de su hijo, Harrington encontró en México un refugio y un lugar donde cohabitan muchísimas capas culturales y musicales en un mismo espacio. Fascinado, escuchó el incontable repertorio sonoro capitalino, que le despertó una sensación de superposición. Al violinista le emocionó que en este país coincidieran pasado y presente, tradición y modernidad, lo solemne y lo popular. De esta percepción nació “Nuevo”.

 

El propio Harrington explicó que le fascinaba caminar por México y no saber qué iba a escuchar a continuación. Esta frase prácticamente funcionó como la perfecta definición del álbum, pues Kronos Quartet no quiso representar a México mediante una selección predecible de mariachis, rancheras y boleros. Su intención fue mucho más amplia: mostrar casi un siglo de música mexicana como un territorio lleno de contradicciones.

 

Como resultado, en el disco escuchamos música tradicional, son huasteco, bolero, música clásica, el lounge futurista del gran Juan García Esquivel, composiciones del maestro Silvestre Revueltas, rock de Café Tacuba, sonidos de la calle y electrónica experimental, entre otros estilos y géneros. La prensa especializada percibió esa intención. Los Angeles Times calificó el proyecto como un retrato impresionista e innovador de la música mexicana que abarcaba desde el corrido hasta la música clásica.

 

Las sesiones principales de “Nuevo” ocurrieron entre agosto de 2000 y agosto de 2001 en Skywalker Sound, en Nicasio, California. Algunas piezas y sesiones adicionales se realizaron en O'Henry Studios, en Burbank, y posteriormente hubo grabaciones directamente en México y trabajo adicional en Los Ángeles.

 

Osvaldo Golijov realizó la mayor parte de los arreglos; también participaron Stephen Prutsman y Ricardo Gallardo. Gustavo Santaolalla, Judith Sherman y David Harrington produjeron el álbum, con Aníbal Kerpel como coproductor.

 

El público y la crítica reaccionaron con entusiasmo frente al lanzamiento de “Nuevo”, aunque un sector de algunos críticos de música clásica consideró al álbum poco más que una colección de gestos kitsch. Es necesario señalar que esta producción no fue un fenómeno de ventas multimillonarias, pero sí consiguió llevar a Kronos a un público interesado en músicas del mundo, música mexicana y crossover, y recibió reconocimiento institucional.

 

“Nuevo” se disfruta de principio a fin, aunque yo destacaría “El Sinaloense”, “Mini Skirt”, “Sensemayá”, “Chavosuite”, “Tabú”, “Perfidia” y “12/12”. Súper recomendable.

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