Vistas a la página totales

viernes, 21 de enero de 2022

La Vitola: Fanny Kauffman


 

Por Edgar Fernández Herrera

Fanny Kauffman, mejor conocida como “Vitola”, fue una de las mujeres más talentosas en la historia del cine mexicano. Con un enorme carisma y cómicos bailes, es considerada como una de las cinco grandes comediantes del periodo. Esta singular mujer, originaria de Canadá (nacida un 11 de abril de 1924), logró ser reconocida por su gran talento y no ser simplemente un apoyo del enorme Germán Valdés “Tin Tan”. Demostró que las mujeres podían y pueden hacer comedia tan bien o incluso mejor que el mencionado Tin Tan, Cantinflas, Resortes o Palillo.

 

Kauffman se mudó desde su tierna infancia con su familia a la Habana, Cuba, donde comenzó su formación como cantante de ópera, pues entró al Conservatorio de Música y Artes.

 

Justamente en Cuba surgió el apodo que se quedaría con ella hasta su muerte: “La Vitola”, en referencia a la longitud de los habanos. A los 23 años de edad, en 1942, Kauffman decidió probar suerte y se mudó a la Ciudad de México.

 

En la capital mexicana, Fanny trabajó en el Teatro Abréu, compañía en la que debutó en 1943 y fue ahí en donde el cómico German Valdés “Tin Tan” decidió invitarla a su “pandilla” para trabajar en la película “El rey del barrio”. Junto a “Tin Tan”, quien interpreta a un joven ferrocarrilero que estafa a mujeres millonarias, La Vitola arrancó cientos de carcajadas al público mexicano en su papel de “La nena”, una víctima aspirante a cantante de ópera que se enamora de Tin Tan.

 

 Después de eso, todo fue cuesta arriba para La Vitola, y durante los siguientes cinco años rodó “Simbad el mareado”, “Ay amor, cómo me has puesto”, “El vizconde de Montecristo” y “Los líos de Barba Azul” junto a Germán Valdés.

 

También trabajó junto a Pedro Infante, Resortes y más figuras de la época. Sin embargo, durante su estrellato, algunas situaciones opacaron su brillo. Fanny era una gran aficionada al póker y eso le costó una buena parte de la fortuna que había logrado amasar.

 

El 21 de enero de 2009, la Vitola falleció a causa de complicaciones de insuficiencia cardiaca y renal que terminaron por causarle un paro respiratorio en el hospital de Santa Elena, en la Ciudad de México. Con todo, su brillante papel en la historia del cine mexicano la convirtió en un ícono de la comedia que jamás será olvidado.

Delfina, la corrupta

Por Oscar Fernández Herrera

 

El dictamen es claro: durante su gestión como edil de Texcoco, en el Estado de México, Delfina Gómez robó para la “causa” de AMLO al confiscar, sin autorización alguna, diez por ciento del salario a todos los trabajadores municipales. Por otra parte, la multa impuesta por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) confirma las denuncias hechas por decenas de trabajadores en su momento. La férrea defensa del presidente también prueba que él conoce y fomenta la corrupción en la 4T.

¿Se premian los quebrantamientos de funcionarios y políticos morenistas? Testimonios y muestran sobran. Morena y sus seguidores están montados en el poder que consiguieron gracias a treinta millones de mexicanos, pues actúan con tal desfachatez que hasta la cínica lealtad premian. La oposición dormida endosa tales abusos.

Parece que en Morena hay recursos para pagar multas y restituir el dinero “aportado” hasta con intereses; no los necesita. Tampoco necesita a la actual secretaria nacional de educación, así que en su momento la apartarán del escenario político (si bien la justicia ignorará sus fechorías).

Sorprende enormemente que, a la luz de las pruebas y los señalamientos del tribunal electoral, Gómez Álvarez se mantenga en su cargo con tanto descaro y sólo algunas mencionas públicas con relación a las acusaciones que pesan sobre ella.

El tiempo transcurre y las gestiones y los quehaceres de los militantes de Morena, cobijados por el presidente, demuestran que seguimos padeciendo los mismos desenfrenos y arbitrariedades sin que podamos hacer nada. Un gobierno de moches para el beneficio del político tabasqueño y su autodenominada transformación.

 

sábado, 15 de enero de 2022

Gal canta Caymmi


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

Sin lugar a dudas, Gal Costa es uno de los talentos más notables del Tropicalismo brasileño: experimental, sensual, escandalosa, melancólica y dulce. Personificó a la musa de un movimiento contracultural que enfrentó con éxito a la dictadura militar a pesar de las represalias y condenas.

 

Cuando esta filosofía libertaria fue “aplastada” en 1968, un sentimiento meditabundo se había apoderado del pueblo brasileño, que se contempló a sí mismo para transformarse y romper con pensamientos arcaicos y tradicionalistas. Personalidades como Jorge Ben, Tom Zé y la misma Gal se encargaron de prolongar los ideales tropicalistas durante las siguientes décadas.

 

Maria da Graça Costa Penna Burgo, conocida mundialmente como Gal Costa, fue “descubierta” por el maestro Caetano Veloso, con quien grabó el álbum “Domingo” (1967) y “Coração Vagabundo”, su primer éxito radial.

 

Después de trabajos como “Gal Costa” (1969), “Gal” (1969), y “Legal” (1970) caracterizados por su experimentación y rebeldía sonorizadas por el rock, el jazz y el rhythm and blues, Gal Costa le rindió un homenaje al cantautor baiano Dorival Caymmi en “Gal canta Caymmi” (1976), un disco lleno de contrastes debido a su notoriedad comercial y fuerza vocal.

 

La elección de los temas reinterpretados es un formidable acierto, pues destacan enormemente “Nem Eu”, “Só Louco”, “Rainha do Mar”, “Vatapa” y “São Salvador”. El equilibrio entre las baladas y las piezas más rítmicas concede un goce casi sublime, pues se transita naturalmente de una canción a otra. Gal es voz y con este disco reafirmó su estatus como la gran señora de la música brasileña.

 

Las enérgicas interpretaciones de Gal Costa demuestran la adoración y el respeto que siente por la obra de Caymmi (mundialmente conocido por melodías como “O Que É Que A Bahiana Tem?”, “Sábado em Copacabana” y “Samba da Minha Terra”), pues todas ellas logran protagonismo en ciertos momentos, coronando al disco como uno de los trabajos post tropicalistas más notables de su época.

Strange Attitude

  Por Oscar Fernández Herrera       Durante los primeros años del milenio, me desempeñaba como asistente de prensa internacional cua...