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sábado, 18 de enero de 2025

La represión a los movimientos sociales en el cine


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

A 1968

 

En la historia de la humanidad, ha existido una persecución y represión hacia aquellos que se han manifestado en contra de quienes tienen el poder, aquellos que llegaron a llevar los hilos de una nación y que se posicionaron de manera ilegal, es decir, en contra de los principios básicos de la democracia. En el caso de Latinoamérica, durante el siglo XX, varios países sufrieron golpes de estado a gobiernos legalmente establecidos, que a la postre se convirtieron en dictaduras, como ocurrió en Argentina y Chile. En el caso de México, la situación es muy especial; aunque no se tuvo una dictadura en toda la extensión de la palabra, sí existió un estado opresor que se encargó de reprimir diversos movimientos sociales que siempre trataron de buscar justicia e igualdad para el pueblo, como el de los ferrocarrileros (1958-1959) con Demetrio Vallejo a la cabeza, el Consejo Nacional de Huelga en 1968, que dirigió las actividades del paro estudiantil, y su secuela, la formación de la Liga Comunista 23 de Septiembre durante la década de los 70 y parte de los 80.

Todos estos movimientos sociales trastocaron de alguna manera a la sociedad, lo que generó la necesidad de no dejarlos en el olvido, a través del cine, teatro, música, pintura, fotografía, etc. Hoy he decidido presentar una pequeña lista de grandes películas y/o documentales que abordan el tema de la represión de estos movimientos sociales.

1.     El Grito (México, 1968). Gran documental rodado durante las acciones del CNH y los estudiantes durante la huelga estudiantil, realizado por estudiantes del CUEC bajo la dirección de Leobardo López. Durante años, fue posible verlo y conseguirlo de forma ilegal, y es el único testimonio fílmico dentro del movimiento estudiantil. Se puede ver en YouTube.

2.     La Batalla de Chile. Otro gran e icónico documental chileno (1975) de Patricio Guzmán, constituido por tres partes que relatan los eventos ocurridos en Chile durante 1972 y 1973, es decir, la llegada al poder de Salvador Allende, culminando con su asesinato y el inicio de la dictadura de Augusto Pinochet. Este estupendo documental está disponible en YouTube.

3.     La Historia Oficial (1985). Esta película relata las secuelas de la dictadura militar impuesta en Argentina en 1976. Es la historia de un profesor que decide averiguar quién es la verdadera madre de su hija adoptiva. Dirigida por Luis Puenzo en 1983, cuando aún el país sudamericano sufría el régimen militar. Por esa razón, director y actores temieron amenazas por parte del gobierno. Su valentía tuvo su recompensa: una gran película que recibió la aclamación del público y la crítica. Fue la primera película latinoamericana en ganar el Oscar en el rubro de mejor película de habla no inglesa.

El año pasado, Canal 11 estrenó una serie titulada Los Años Heridos, basada en el estupendo libro de Fritz Glockner, que narra la historia de la guerrilla en México y su persecución. Sin embargo, la trama de la serie está muy apegada al argumento de esta película argentina.

4.     Garage Olimpo. Nuevamente, otra película argentina, un drama de 1999 que narra los hechos ocurridos en los centros de detención clandestinos creados por la dictadura militar argentina, donde se torturaba a los opositores. Dirigida por Marco Bechis, quien fue un sobreviviente del terrorismo de Estado (1976-1983). La película relata la historia de la detención clandestina, tortura y muerte de María, una activista política y alfabetizadora llevada a un centro clandestino de detención conocido como Garage Olimpo, ubicado en la ciudad de Buenos Aires.

Como curiosidad, pero para nada de qué enorgullecerse, esta infame práctica de lanzar a los opositores desde un avión al mar con el propósito de desaparecerlos fue iniciada en México. Posteriormente, las dictaduras de otros países latinoamericanos replicaron esta cruel actividad.

5.     Rojo Amanecer. La gran película dramática que narra los hechos de 1968 en México, superando la censura junto a la cinta de culto y maldita (como la nombra Jorge Ayala Blanco) La Sombra del Caudillo, ambas estrenadas durante el salinismo, en una muestra de pequeña apertura. La condicionante que le pusieron a Jorge Fons para poder mostrar la película fue que nunca mencionara durante la trama ninguna participación y/o culpa del Ejército Mexicano. Esta es la primera película que habla de manera abierta sobre la matanza en la Plaza de las Tres Culturas. La historia se centra en una familia que vive en el Edificio Chihuahua durante los días 2 y 3 de octubre. Dos de los hijos de la familia son estudiantes y participantes del movimiento estudiantil. Con el paso de las horas, debido a la Operación Galeana, la vida de la familia se verá directamente involucrada en los hechos. Lo impactante de la película es que en ningún momento se ve el trajín de esa tarde del miércoles 2 de octubre de 1968; toda la historia transcurre dentro del departamento de la familia. Sin embargo, es posible sentir la tensión y el miedo que ocurría en la Plaza.

Rodada casi en secreto en una bodega al sur del entonces Distrito Federal y con el apoyo económico del actor Valentín Trujillo, fue posible la filmación de esta estupenda película mexicana de culto. Por cierto, el título fue sugerido por él mismo.

6.     Argentina, 1985. Película dramática argentina de 2022, dirigida por Santiago Mitre, que relata el caso real de la tarea del fiscal Julio César Strassera y su equipo en el célebre Juicio a las Juntas, que juzgó a los responsables del régimen de terrorismo de Estado, con miles de desaparecidos y torturados, durante la última dictadura que gobernó Argentina de 1976 a 1983.

7.     Canoa: Denuncia de un hecho vergonzoso. Un acontecimiento lamentable ocurrido un mes antes de la matanza de los estudiantes en la Plaza de las Tres Culturas. Esta es una película mexicana dramática, realizada en 1976 y dirigida por Felipe Cazals. Está basada en una tragedia ocurrida el 14 de septiembre de 1968 en el poblado de San Miguel Canoa, en el estado de Puebla.

Cinco jóvenes que laboran en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla deciden aprovechar el día festivo del Día de la Independencia y optan por ir a escalar al volcán La Malinche. En el trayecto, pasan por el pueblo de Canoa, donde no son bien recibidos. El cura del pueblo (interpretado magistralmente por Enrique Lucero) arenga al pueblo a expulsarlos, alegando que, por ser “estudiantes” y comunistas, profanarían la iglesia con una bandera rojinegra, lo que provoca que los linchen.

8.     El Paciente Interno. Un documental dirigido por Alejandro Solar sobre un hecho desconocido, en el cual el Estado Mexicano mostró una vez más el poder y los medios que utilizó para evitar que se filtrara información sobre un intento de asesinato al presidente de la república. El 5 de febrero de 1970, un hombre de 28 años intentó matar a Gustavo Díaz Ordaz. Falló, pero el Estado reaccionó con saña maquiavélica y no falló en su intento de matarlo en vida. Después del atentado, Carlos Castañeda fue detenido y torturado. Sin embargo, eso no fue lo peor: una jueza lo declaró “jurídicamente incapaz” y ordenó ingresarlo en un manicomio, donde lo dejaron durante 23 años, deshecho, ignorado y enloquecido. Cuando fue liberado en 1993, ya era un hombre sin nombre, sin identidad ni historia. Vagó por las calles hasta su muerte.

Esta es solo una pequeña lista; han quedado en el tintero otros títulos que valen la pena, tanto películas como documentales, tales como: La Noche de los Lápices (Argentina, 1986), Olimpia (México, 2018), Machuca (Chile, 2004), Voces Inocentes (El Salvador, 2004), Post Mortem (Chile, 2010). De hecho, he ignorado el cine español que ha tratado el tema de la Guerra Civil, pero ese tema tendrá su propio escrito.

 

Los camarones de diamantina


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

La homofobia es, desafortunadamente, un brutal impedimento para que la Comunidad LGBTQ+ (así, con mayúsculas) encuentre espacios seguros donde pueda arraigarse y relacionarse con categórica libertad. Ésta surge de una combinación de factores culturales, sociales, religiosos y psicológicos, donde las normas predominantes, la falta de educación, los estereotipos insultantes, el miedo a lo desconocido, la presión del grupo y las inseguridades personales contribuyen a la intolerancia y al rechazo hacia la diversidad sexual.

 

Esta forma de discriminación no sólo amenaza la seguridad física, sino que también causa profundos daños psicológicos y emocionales. Las ofensas físicas y los crímenes de odio sólo prolongan un clima de miedo y peligro, lo que obliga a algunos miembros de la comunidad a refugiarse con una sensación de fragilidad y estrés crónico. Por otra parte, la exclusión social y la segregación institucional impiden un acceso adecuado a la educación, el empleo y la atención sanitaria, lo que aumenta ciclos de marginación y desigualdad. En última instancia, la homofobia y sus manifestaciones también desgastan la cohesión social y la promoción de una sociedad justa e inclusiva para todos.

 

A pesar de esta punzante realidad, los gays hemos encontrado formas (no siempre efectivas ni tradicionales) para apoderarnos de espacios públicos, reclamar (y conquistar) derechos y alzar la voz siempre que sea necesario. Es una lucha difícil y, al parecer, continua, pero muchos trabajamos con regularidad para que eso suceda.

 

Frente a tanto desgaste y espíritu, en ocasiones necesitamos distraernos y reconocernos como una familia unida, amorosa y solidaria. “Los camarones de diamantina” (“Les crevettes pailletées”, en francés), una película dirigida por Cédric Le Gallo y Maxime Govare, es una comedia tan entretenida como conmovedora que, a pesar sus innegables etiquetas, es idónea para cualquiera que disfrute del buen cine.

 

Después de hacer un desafortunado comentario frente a las cámaras de televisión, el nadador Matthias Le Goff –interpretado por Nicolas Gob- es rápidamente tildado de homofóbico. Lo anterior ocasiona un escándalo mediático que comprometerá su lugar en el próximo campeonato mundial de natación.

 

Para limpiar su reputación y, de paso, sacudirse la presión social, Le Goff se compromete a preparar a los “Shiny Shrimps”, un modesto equipo de waterpolo, para que lleguen a los Gay Games que se celebrarán en Croacia. Los “problemas” son que el entrenamiento lo aislará de sus propios intereses y la condición amateur de los camarones.

 

Los “Shiny Shrimps” son, además de aficionados, indisciplinados, fiesteros y desobedientes. Ellos sólo buscan pasarla bien, lejos de las presiones que enfrentan los atletas de alto rendimiento. A pesar de lo anterior, en el equipo se disfruta de un buen ánimo. Son solidarios y poseen un gran espíritu que los ayudará a salir adelante, libres de odios y prejuicios absurdos.

 

Poco a poco, Le Goff encontrará la forma de inspirar a los camarones para que consigan sus primeros triunfos y, al mismo tiempo, descubrirá que no todo se trata sobre él. Por su parte, la historia nos demostrará lo importante que es la aceptación, la lealtad y el pasarla bien pese a lo que piensen los demás. Aquí encontraremos circunstancias desatinadas que nos sacarán más de una sonrisa, pues no se trata de un relato aleccionador (aunque tiene algo de eso y muchísimo más). El director, que se inspiró en sus propias experiencias, quiso regalarnos un filme hecho con el corazón, idóneo para aquellos que buscan reír y llorar al mismo tiempo.

 

Con todo y sus clichés, “Los camarones de diamantina” es una película para todo el público. Sumérjase en ella y déjese llevar por su sensiblería, inclusión y representatividad. Es una emocionante lección de vida y muerte.

 

Disponible en plataformas digitales.

Dos covers insólitos


 

Por Edgar Fernández Herrera

 

No es ninguna sorpresa que la banda británica The Beatles sea la agrupación más popular e influyente de la música del siglo XX. Y no me refiero solamente al rock, sino a toda la música. Infinitos músicos exponentes de diferentes géneros han hecho covers a las composiciones del cuarteto, con resultados diversos. Hoy me enfocaré en dos sorprendentes y hasta insólitos covers, ejecutados por dos grandes artistas mexicanos: Germán Valdés Tin Tan y Los Xochimilcas.

 

Los Xochimilcas fue una agrupación adelantada a su tiempo, un cuarteto revolucionario que dominaba el bolero, mambo, jazz, swing, cumbias, danzón y hasta rock. Iniciaron su andar en la década de los cuarenta, y para 1964, la banda publicó el álbum titulado 15 Aniversario, que contiene un cover de “She Loves You”, titulado de manera hilarante Chilorius. Modificaron totalmente la letra para hacerla un tanto más divertida, buscando únicamente entretener con la ya característica picardía mexicana, pero respetando la melodía y mostrando su propuesta irreverente. Esta versión, llena de picardía y humor, es muy disfrutable.

 

Yo me siento así, me siento muy feliz

Chirolius – Los Xochimilcas

 

Cuenta una leyenda que Ringo Starr telefoneó a México a Germán Valdés Tin Tan para invitarlo a salir en la portada del mítico Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Según la historia, el Pachuco de Oro rechazó la invitación y envió un árbol de la vida. Permítanme decirles que, para mí, esto es falso. Como un Beatles fan from hell (como lo llegué a ser en algún momento de mi vida), jamás he visto una entrevista en la que Ringo o cualquier otro integrante de la banda confirme esta historia. Lo que sí es cierto es que Tin Tan se acercó a la música de los de Liverpool haciendo un cover de “I Want to Hold Your Hand”, al que renombró “Quiero rascarme aquí”. Esta versión aparece en un long play titulado Tin Tan y su Carnal Marcelo, que se publicó alrededor de 1964 o 1965. Musicalmente, es similar a la versión de The Beatles, respetando la línea melódica, aunque con una interpretación un poco más lenta. Sin embargo, al igual que Los Xochimilcas, Tin Tan modificó la letra, dándole otro sentido. Aquí, no solo Germán pide tomar la mano de su enamorada de manera romántica, sino que le pide que le ayude a rascarse, una versión divertidísima.

 

Muchos fanáticos de The Beatles detestan e incluso menosprecian estas versiones. Gran error. No escribiré que son parodias de las composiciones de Lennon-McCartney; por el contrario, son dos grandes covers que realmente valen la pena escuchar, pero sobre todo disfrutar.

sábado, 11 de enero de 2025

Come Around And Love Me


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

El soul es un género musical que combina el R&B con influencias del gospel y el jazz y se caracteriza por su profundidad emocional, su poderosa expresividad vocal y su capacidad de conectarse con temas de amor, lucha y esperanza. Nació en Estados Unidos en las décadas de 1950 y 1960, con Aretha Franklin, Otis Redding, Marvin Gaye, Sam Cooke Cooke y James Brown, quienes definieron no sólo sonidos sino movimientos de reconocimiento social y cultural.

 

Hoy en día, el soul ha sido redefinido al incorporar nuevos sonidos y estilos como el R&B contemporáneo, el hip hop y la música electrónica, y reinterpretado por artistas como Frank Ocean, Solange, Leon Bridges o Anderson Paak. Estos representantes contemporáneos no sólo preservan el legado del género, sino que también lo amplían al fusionarlo con una visión más inclusiva y moderna que continúa entregando la intensidad emocional que hace que el alma sea eterna.

 

Jalen Ngonda, un gran compositor y dueño de un poderosísimo falsete, firmó con Daptone Records, un sello discográfico independiente de funk y soul con sede en Brooklyn, para presentarnos “Come Around And Love Me”, su álbum debut, uno que resonara con mucha fuerza gracias a su voz aterciopelada y su onda setentera.

 

Con sólo 28 años, este chico ya se ha presentado (con bastante éxito) en grandes espectáculos como el Summer Stage Festival, el Newport Folk Festival y el Festival de Jazz de Montreal, sin contar presentaciones en solitario en numerosos clubes de Alemania, Reino Unido y Estados Unidos.

 

Con la asistencia de los productores y arreglistas Mike Buckley y Vincent Chiarito, Ngonda nos regala una colección de once pistas que representan la sofisticación de Motown, un sonido caracterizado por su mezcla de soul, pop y rhythm and blues. Es conocido por su producción pulida, arreglos sofisticados, líneas de bajo prominentes, y coros pegajosos. Es lo que nos ofrece Jalen con auténticos toques de frescura y modernidad.

 

El plato es una suerte de soul nostálgico y juvenil, con maravillas como “If you don’t want my love”, “Come around and love me” (que recuerda al clásico sonido de Filadelfia y al himno “What’s going on”, de Gaye), “That’s all i wanted from you”, “So glad I found you” (con puntuales referencias al sonido de Gene Chandler), y “What a difference she made” (influenciada por Curtis Mayfield y The Impressions).

 

“Come around and love me” es un álbum con tanta emoción, fuerza, intimidad y talento que resulta muy difícil señalar algún punto bajo. Se trata de un trabajo atemporal, con diferentes matices de ensueño.

 

¿Cómo definir la propuesta de Jalen Ngonda? El mismo declaro: “Me encanta la música del siglo XX, la escucho todo el tiempo, pero estoy en este mundo y en el siglo XXI… a un extraño, describiría mi música como soul moderno y R&B, mientras trato de encajar a los Beach Boys y a los Beatles en algún lugar intermedio”.

Veleno


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

Mina Mazzini es, sencillamente, la artista italiana más grande que hay. Cantante, actriz y productora, “La Tigresa de Cremona” presume una discografía de más de cincuenta álbumes de estudio (sin considerar las decenas de discos recopilatorios, tributos, en directo y grabados en otros idiomas), más de mil quinientas canciones registradas y alrededor de ciento cincuenta millones de elepés comercializados.

 

Si lo anterior resultara poco asombroso, bastaría con saber que muchísimo de lo que Mina ha conseguido se trabajó más allá de la vida pública, casi en completa reclusión, pues no se le ha vuelto a ver en sociedad desde hace más de más de cuarenta años. Retirada en Suiza, sus ocupaciones se limitan únicamente a su familia y el estudio de grabación.

 

“Veleno” (“Veneno”, de 2002) es una muestra más de cómo Mina se transforma continuamente para sonar contemporánea y absoluta. Con tonos bajos e íntimos, el disco deambula entre dulces notas de jazz y un altísimo poderío vocal. “Succhiando l’uva” –de Zucchero, Mino Vergnaghi y Matteo Saggese- es la carta de presentación de este maravilloso disco, uno que sigue alimentando el mito de una artista que lleva más de cuarenta años de ausencia sin desaparecer.

 

Sin tener a menos el resto de las canciones, “Certe cose si fanno” (aparentemente escrita por Bruno Lauzi y Gianfranco Fasano para Fiordaliso, a quien los mexicanos conocemos gracias a “Yo no te pido la luna”, que inmortalizara Daniela Romo en los ochentas) es una obra maestra. Dócil y elegante, con un texto preciosísimo, el segundo sencillo de “Veleno” totaliza su duración en oro puro.

 

Dramático, el tono nunca desciende pese a sus insinuaciones claramente pop. “D'amore non scrivo più” es un claro ejemplo de lo anterior. La composición de Mauro Santoro renuncia a su brillo para otorgárselo a “Il pazzo”, la pieza más aplaudida por la crítica.

 

El gran Daniele Silvestri es el autor de “La seconda da sinistra”, otra canción de ásperas tinturas pasionales. En “Che faticha” la fuerza es imparable debido a su tremendo arreglo vocal: Qué placer y esfuerzo, qué lucha es buscar, qué difícil es mentir, qué difícil es comprometerse ... Una perla más: “Notturno delle tre” (acompañada por el maestro Ivano Fossati), un track simplemente hermoso.

 

“Hai vinto tu”, “In percentuale” y “Solo un attimo” son tan dispares como fantásticas y caprichosas. En los matices de estas melodías uno puede regocijarse sin más en la voz de Mina, la inmortal.

 

A pesar de su impecable hechura, “Veleno” no es álbum arriesgado, pero merece ser escuchado y atesorado. Sin duda, es uno de mis consentidos.

Sauvage


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

 

En numerosos escenarios, diferentes cineastas han plasmado el comportamiento homosexual como un banquete carnal y desenfrenado, jubiloso y despreocupado, uno que puede imaginarse como una empalagosa fantasía. Nada más lejos de la realidad, pues sólo unos pocos han decidido fotografiar una parte del mundo gay donde abunda la prostitución, el abuso, las drogas y el desamor. “Sauvage”, una película escrita y dirigida por Camille Vidal – Naquet, narra con gran habilidad un poco de esas brutales circunstancias.

 

Protagonizada por Félix Maritaud, Eric Bernard, Nicolas Dibla, Philippe Ohrel, Marie Seux, Lucas Bléger y Camille Müller, “Sauvage” nos presenta a Léo, un muchacho sin hogar que se vende por un poco de dinero para sufragar sus adicciones (que no son pocas) y encontrar en un hombre el cariño y la protección que nunca ha tenido.

 

Notablemente enfermo, sucio y andrajoso, Léo solamente encontrará desprecio y gente codiciosa que abusará de él sin una pequeñísima señal de compasión. Es tanta su necesidad de afecto que, en dos ocasiones y sin dudarlo, abrazará a una doctora y se acurrucará en los brazos de un anciano que, irónicamente, también carece de amor.

 

Pese a sus torpezas, nuestro protagonista es un solo un chico en busca de un cálido abrazo y algo de atención. Pero las tragedias acechan en cada esquina.

 

Un filme que merece descubrirse a pesar de esa necedad del cine francés de romantizar situaciones sórdidas e inhumanas.

Live For Me


 

Por Oscar Fernández Herrera

 

 

Omar Apolonio Velasco, reconocido internacionalmente como Omar Apollo, su nombre artístico, es un talentoso cantante, compositor y productor estadounidense nacido el 20 de mayo de 1997 en Indiana Hobart. Es famoso por su estilo musical ecléctico, que incorpora elementos del R&B, funk, pop y soul contemporáneo, lo que le ha valido el reconocimiento y la admiración tanto de la crítica como de los fanáticos.

 

De padres mexicanos, Apollo comenzó a ganar atención en la industria musical con el lanzamiento de su sencillo debut “Ugotme” en 2017, que rápidamente se hizo viral en plataformas como SoundCloud y Spotify. Desde entonces, ha lanzado una serie de EPs y sencillos elogiados por la crítica, incluidos “Stereo”, “Friends” y “Apolonio”, del que se desprende “Want U Around”, la rola que me causó una sorprendente impresión en 2020.

 

Escucharlo, con esas maneras a la Prince, me conquistó fatídicamente: Nena, te quiero cerca. Ya he terminado contigo … ¡Boom! Suficiente. Me rendí a sus pies; por ello, hoy quiero contarles de “Live For Me”, su última producción sonora, una que no defrauda gracias a sus composiciones fuertemente personales, riffs de guitarra y falsetes desgarradores. ¿Cuándo vienes a casa? Date la vuelta, aún no es tarde, ¿te lastimé? Si retiro mis palabras, ¿volverías a mí? es un pequeño adelanto de lo que escucharemos en los poco más de quince minutos que dura este cuarto EP.

 

Enternecedor y audaz, Apollo redefine el término “familia” como una desordenada red de relaciones desiguales, incongruentes y sosas para mirar y seguir adelante. Para lograrlo, procesó dolores tan fuertes como la muerte, la aceptación y el rechazo para llegar, finalmente, a la auto aceptación.

 

Con un sonido que apuesta por un dulce R&B condimentado con toques propios del hip hop, la distorsión de las voces es otro elemento que destaca muchísimo a lo largo de las cuatro pistas. Los guiños a Frank Ocean están presentes, pero definitivamente son únicos e inspiradores.

 

El talento de Omar como compositor es indudable en “Live For Me”. Sus letras transmiten luz a cualquiera que las descubra. Por otra parte, la portada –una acuarela firmada por Doron Langberg- es honestamente enfermiza (en el mejor de los sentidos).

 

La música de Omar se ha caracterizado por sus giros apasionantes y una voz suave y expresiva. Además de su talento musical, es frecuentemente elogiado por su estilo único y su capacidad para combinar varios géneros musicales de una manera coherente y original. “Live For Me” es una colección de canciones que debe atesorarse.

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  Por Oscar Fernández Herrera       Presentado el 19 de octubre de 1973, apenas seis meses después del majestuoso “Aladdin Sane”, “P...